Gente |28 Ene 2012 - 9:00 pm
Leonardo DiCaprio habla de J. Edgar
Leonardo DiCaprio y el beso prohibido
Por: Fabián W. Waintal© Los Ángeles
El protagonista de la película sobre el exdirector del FBI cuenta que lo más difícil de su rol fue tener que besar a Armie Hammer.
Leonardo DiCaprio en una escena de la película ‘J. Edgar’, estrenada el viernes pasado en el país. / Warner Bros Pictures
Ya no es más el jovencito que había sido nominado al Oscar con apenas 19 años. Y ya pasaron otros 14 años desde que protagonizó el superéxito Titanic. El 11 de noviembre, Leonardo DiCaprio cumplió 37 años y la madurez también se refleja en su trabajo, especialmente con la nueva película J. Edgar.
¿Cómo recuerda hoy su primera nominación al Óscar, casi 20 años atrás?
Al principio no lo podía creer. Realmente no entendía lo que estaba pasando. Eso es lo que me acuerdo, el asombro de toda la experiencia. Mi madre estaba increíblemente emocionada, igual que mi padre. Él me preguntó: “¿Te das cuenta de lo que acaba de pasar?”. Y yo le contesté con un simple “Supongo que sí”. Pero la verdad, yo no entendí la magnitud de atravesar algo así cuando fui a la entrega del Óscar.
¿Qué tan difícil resultó la tercera vez, cuando no pudo ganarlo con ‘Diamantes de sangre’?
Para decirte la verdad, no creo haber tenido nunca ninguna expectativa de ganar. No lo creo.
¿Cuál es la verdadera historia detrás del nombre Leonardo DiCaprio? ¿Es verdad que tiene registrado el copyright de DiCaprio?
¿Copyright? No creo que sea cierto, a lo sumo debo haber hecho algo por mi sitio de internet. Pero es verdad que Leonardo DiCaprio es mi nombre real.
¿Es cierto que su madre lo llamó Leonardo por da Vinci?
Supuestamente sí.
¿Nunca le contaron la verdadera historia?
Supuestamente, mis padres estaban en la Galería Uffizi, en Florencia, cuando mi madre estaba embarazada. Estaban mirando a Da Vinci y mi mamá sintió que yo le había dado una patada. Y mi padre, que es italiano, dijo: “Su nombre debería ser Leonardo”. Saberlo es bastante cool.
El nombre completo es realmente Leonardo Wilhem DiCaprio, aunque en la intimidad todos lo llaman Leo. Tenía apenas diez años cuando el primer representante sugirió que se llamara artísticamente 'Lenny Williams', durante la época en que sólo trabajaba en avisos de publicidad. Después siguió con la televisión y algunas cortas participaciones en las series Roseanne y The new Lassie, hasta que en 1991 consiguió el primer rol en cine, con la película de terror Critters 3. Sorprendió al mundo cuando apareció como el retardado hermano de Johnny Depp en la película What's eating Gilbert Grape, con la que fue nominado al Oscar por primera vez. Cuando protagonizó con Kate Winslet la superproducción Titanic, que recaudó más de 1.800 millones de dólares, se convirtió en el galán mejor cotizado en Hollywood. De la mano de Martin Scorsese hizo Pandillas de Nueva York, Infiltrados y la vida de Howard Hughes en la película El aviador, por la que volvió a pisar la ruta del Oscar. La tercera nominación surgió por la investigación del tráfico de diamantes en África con Diamantes de sangre. En J. Edgar está irreconocible en la personificación del director del FBI (en los últimos años de su vida se parece más a Phillip Seymour Hoffman que a DiCaprio). Y con la impecable dirección de Clint Eastwood, DiCaprio se luce detrás de las lágrimas, hasta llegar al inesperado beso gay que muestra el desconocido perfil de uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos.
¿Como estrella de cine siente que a veces tiene mucho más poder que el FBI?
No, ciertamente no. No conozco a nadie que no tenga cierto temor del FBI. Eso es lo que pasaba con J. Hoover, porque realmente transformó la idea del sistema legal en nuestro país. Antes era un poco como el Lejano Oeste, donde la gente robaba bancos, cruzaba la frontera y ya eran hombres libres. Hubo un levantamiento comunista y él sacó a todos los rojos del país y formó un sistema federal en el que nadie podía cruzar las líneas estatales. Arrasó con todos los ‘malos’. Desde aquel entonces pueden investigar tu vida, ver si estás haciendo algo malo y la clase de actividad criminal en que estás involucrado. Creó la fuerza de uno de los sistemas policiales más poderosos y exitosos del mundo. Creó también el sistema de huellas digitales y transformó todo en este país, al punto de pensar que el FBI puede estar investigando cada paso que damos. Tampoco se puede negar que muchas de las transformaciones que hizo al principio de su carrera fueron positivas, aunque hubo otras con las que no estoy de acuerdo para nada. Pero transformó el país y lo que lo logró es bastante increíble.
¿Cuál fue el aspecto más controversial que descubrió sobre la vida de J. Edgar Hoover?
Supongo que todo lo que tiene que ver con la forma de pensar fundamentalista que había heredado de su madre. Creció en un hogar muy puritano, de ultraderecha, y con esos pensamientos protegió al país durante ocho presidencias distintas. El hombre estuvo más tiempo en el poder que cualquier otro político. Y mantuvo sus ideales de pensar que el comunismo era el peor enemigo. Al principio lo tomó como un movimiento terrorista y por eso empezamos la película con tantas bombas. Pero cuando llegó el movimiento de derechos civiles, con Martin Luther King y otros líderes, Hoover pensó que trataban de tomar el gobierno. Y es lo que pasa cuando alguien queda en el poder durante tanto tiempo: se pierde el balance. Por eso terminó siendo un fracaso después en su carrera, porque no se adaptó a los cambios de época. El poder absoluto atrae la corrupción y él estuvo demasiado tiempo en el poder.
¿Hay algo que aprecia de Hoover, más allá de las controversias que muestra la película?
Creo que tuvo buenas intenciones y supongo que hizo lo que hizo pensando que era un gran patriota, pero era demasiado ambicioso.
Después de haber trabajado con grandes directores como Spielberg o Scorsese,¿ notó una gran diferencia con Clint Eastwood?
Es uno de los directores con más instinto que conozco. Es como un general, se sienta contra la pared con su monitor, te mira fijo a los ojos y ese es el mejor barómetro de la verdad. Y no hay ensayos, tampoco tiene demasiada gente a su alrededor preguntando lo que piensa sobre una escena.
¿La mejor lección que aprendió con Clint Eastwood?
Que la colaboración es lo más importante. Este hombre cree en sus ideas y confía en sus instintos, cree en lo que hace. Y te da una increíble confianza como actor. Si te contrata para este rol, debes haber hecho un buen trabajo para estar en un estudio de cine con él.
Después de haber besado a las mujeres más hermosas de Hollywood, desde Kate Winslet y Cameron Diaz hasta Jennifer Garner, Cate Blanchett o incluso Naomi Watts, ¿cómo fue la filmación de 'J. Edgard', donde lo besa un hombre?
Ahhh (respira profundo, se sonroja por un momento y busca alguna pausa para contestar). Son cosas que hacemos los actores. Mientras trato de pensar la manera correcta de contestar la pregunta (ríe). Estaba interpretando un personaje y tuve que hacer lo que hubiera hecho el personaje. Fue una escena muy interesante, porque Clint (Eastwood) fue muy claro desde el principio al decirnos: “No va a ser la típica secuencia. Quiero que primero se peguen entre ustedes, que salga la mayor cantidad de sangre posible, hasta que quieran matarse. Y en ese peor momento, va a llegar el beso”. Quería mostrar cierta clase de represión, porque estamos hablando de una época en la que no importaba lo que sentían dos hombres entre ellos, era algo que no se atrevían a expresar en aquel entonces. Y fue muy interesante como Eastwood lo manejó todo.
¿El beso con el actor Armie Hammer ayudó a darle más credibilidad al lado homosexual de la vida de Hoover?
El trabajo de Armie Hammer es fantástico en esta película. ¿Podrás creer que apenas tiene 25 años? Creo que realmente capturó la relación de un hombre que tenía una gran adoración por otro hombre, aunque supongo que también escondía cierto odio por no poder ser como quería ser. Le dedicó la vida a este hombre. Esa es la verdad. Clyde Tolson dedicó su vida a J. Edgar Hoover.
¿Es una de las escenas más incómodas que le tocó filmar?
Eso lo tiene que decidir el público.
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Fabián W. Waintal© Los Ángeles | Elespectador.com
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