3 Mayo 2013 - 10:00 pm

Andanzas de un palestino en Bogotá

Colombiano por convicción

Hace 20 años llegó de Jordania, con pasado de palestino sin nación y título de periodista. Hoy estáconvencido de que más que escribir o reportar necesitaba un país del cual sentirse orgulloso.

Por: Diana Alejandra Cortés Gaitán
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Abdul Khader en su negocio en la Feria Artesanal Colombia Linda en Bogotá. / Andrés Torres - El Espectador

Como las mangas de un mago ocultan secretos, los ojos ojerosos de Abdul Khader guardan sus historias. “Soy un desplazado con suerte”, manifiesta mirando sonriente mientras organiza su local de mercancía oriental en la Feria Artesanal Colombia Linda en la carrera séptima con calle 23 de Bogotá. Hace 18 meses lo atiende sin falta, pero lleva 20 años en Colombia porque algún día, en su lejana Jordania, decidió que quería ser parte del país.

Eran los años finales de la década de los 80. Estudiaba periodismo y un profesor que había pasado por América del Sur le habló de Colombia, de sus oportunidades comerciales, de sus conflictos y sus historias. En 1989 intentó conseguir la visa, pero en el consulado colombiano en Amman se la negaron sin razón. “Yo quería escribir sobre el problema entre las Farc y el gobierno, entrar en zona caliente, hacer periodismo al otro lado del mundo.

En su segundo intento, salió de Jordania y viajó a Nicaragua con el objetivo de llegar pronto a Colombia. “Se vivían los rezagos del sandinismo en el poder, pero yo buscaba un destino. Esta vez tampoco se pudo y decidió viajar a Moscú, donde estudió un magister en periodismo. Pasó por Grecia tres meses, no pudo con el idioma y retornó a Jordania, donde lo esperaban los servicios de inteligencia que le decomisaron su pasaporte.

Además de una multa administrativa, fue obligado a prestar dos años de servicio militar y seis meses más por haber eludido ese deber. Mientras lo terminaba, se interrogaba en silencio: “¿Si Jordania no me da nada para qué me quedó?” Sin embargo encontró dónde ejercer su oficio. Se vinculó a Al ahalí (La gente), una publicación que buscaba venderse como prensa nueva y promulgaba la democracia. Él empezó a escribir re portajes pero seguía empecinado en viajar a Colombia.

No sentía arraigo en Jordania, aunque ese país había recibido a su familia palestina en 1948. Ya habían pasado esos tiempos amables y ahora asimilaba la discriminación hacia su pueblo. Quiso escribir sobre los derechos laborales de su gente y le negaron acceso a esa información por ser palestino. Entonces contó los pormenores de ese rechazo y los directores del periódico fueron arrestados. Uno de ellos murió de infarto. Corría 1993 y Abdul Khader asumió que era el momento de intentar de nuevo el salto a Colombia.

Así que a escondidas de las autoridades retornó al consulado colombiano y pidió la visa. El cónsul era un jordano que había vivido en Colombia y le negó el documento con dos interrogantes: “¿Qué va a hacer allá? ¿A escribir sobre Medellín?” Abdul salió del despacho con una sola pregunta en su cabeza “¿Qué significa Medellín?”. Buscó a su hermano y encontró la respuesta: “Colombia representa terror y masacre del narcotráfico ”. A Abdul le avivó el deseo de partir cuanto antes.

Su hermano le ayudó a convencer al cónsul y después de años de brega, obtuvo la visa. A pesar de sus expectativas como periodista, ya tenía otro propósito: “Perdí el interés de hablar del conflicto colombiano y me dije a mi mismo: ¡voy a vivir! Solo quiero un país al cual pertenecer”. En 1994, sin permiso jordano, llegó al aeropuerto de Amman y lo detuvieron. Él insistió en que su deseo era no volver. A regañadientes, el oficial lo dejó emigrar.

Llegó a Bogotá y consiguió trabajo en una cafetería del centro. Estuvo tres meses asimilando el idioma. Luego se fue a Sopó (Cundinamarca), donde logró emplearse en una finca criando marranos y gallinas. En esas vueltas, extravió su pasaporte pero cuando acudió al DAS a legalizar su presencia en Colombia, a diferencia de la inteligencia en Jordania, una funcionaria no vio problema en redefinir su oficio. “Pasé de periodista, a inmigrante y campesino”.

En 1995, le ofrecieron trabajar en periodismo político para mostrar el conflicto de Colombia ante el mundo, pero no quiso hacerlo porque le pareció hacer el juego de estar contra el gobierno. Se pasó a vender su generalizado saber de quiromancia, después fue actor de reparto en una telenovela colombiana que necesitaba un coprotagonista con pinta de árabe, y más tarde encontró la labor con la cual hoy mantiene a sus dos hijos nacidos en Colombia: artesanías del Medio Oriente.

A los 52 años, piensa que no ha perdido el olfato periodístico, aunque lo confunde con su imaginación, pero prefiere persistir en un negocio que ya lo ha vuelto conocido en el sector. “¿Tiene incienso de coco?”, le pregunta un cliente. Abdul rebusca entre su mercancía y lo encuentra. Pero el cliente agrega que buscaba una caja más pequeña y barata y no quiso comprar. Él no acató a decirle que el precio era más rentable que en cualquier sitio. “Pero no importa”, concluye. “Lo bueno en Colombia son los clientes”.

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telesur

Mie, 05/08/2013 - 16:52
POR CONVENIENCIA. PERO MUY DE BUENAS, FAMILIAR DE QUIEN? O EN VERDAD PALANCA DE ALGUN GOBIERNO? POR QUE PARA QUE EN COLOMBIA DEN PAPELES, LE CUENTO QUE ES BIEN DURO.
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landroverendon

Sab, 05/04/2013 - 12:17
a los pro-comunistas, los que sueñan que nos gobiernen los hermanitos castro, enseguida se ofenden por leer un escrito amable para Colombia... aman todo lo que al hablar de Colombia huela a podrido...
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El regreso de la verdad duele

Sab, 05/04/2013 - 12:07
Salio de un cagadero a meterse a otro peor, viejo guevon y estupido.
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landroverendon

Sab, 05/04/2013 - 12:14
es verdá, es verdá, debió irse pa venezuela o cuba, que esos si son países de veldá... odias a los colombianos pero ese es un problema suyo, no de Colombia.
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conversatorio53

Sab, 05/04/2013 - 09:20
Me parecio interesante el reportaje a este senor jordano ? libanes ? algo comun con todos los que se van de su propio pais sea cual sea es que en algun momento no se sienten comodos en el. Personas de todas las nacionalidades y razas emigran desde el comienzo de los tiempos, buscando mejores oportunidades. No hay que criticar a los colombianos que nos fuimos porque en algun momento Colombia tampoco ofrecio nada, otros han regresado y encontrado algo, otros no, y asi, todos tenemos una historia diferente.
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ANTONINO NINO

Sab, 05/04/2013 - 06:15
Esto quiere decir que en Colombia estamos mejor de lo que creemos.
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Ice Box

Sab, 05/04/2013 - 10:31
No me parece que esa sea la conclusion. De cualquier forma pienso que la migracion es algo natural en el ser humano, desde siempre. Lastima que Colombia haya sido un pais tan reacio a recibir extranjeros. Nos hemos privado de recibir influencias valiosisimas de personas que quisieron venir y las autoridades no los dejaron. Vean como este señor tuvo que hacer muchos intentos para conseguir una visa, ni que fueramos un pais desarrollado como USA o los de la Union Europea. La migracion ayudo mucho al desarrollo de muchos paises, en colombia nos quedamos mirandonos el ombligo, creyendonos mucha cosa.
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Chofer goedi

Sab, 05/04/2013 - 04:35
Comentario ! Lo que dice este señor hay que saber lo interpretar y no, Sacar concluciones que nada que ver ! Yo tambien SOY un émigrante y se que se siente y que QUIERE expresar ! Al menos hace algo por el PAIS . No como MUCHOS COLOMBIANOS QUE VIVEN EN EUROPA DE MANTENIDOS ! SOLO POR QUE LES ACREDITAN UNA AYUDA SOCIAL ,Y SE QUEDAN VIVIENDO DEL ESTADO POR AÑOS! Y despues hablando mal del PAIS que los recibe , LAMENTABLEMENTE ES LA HISTORIA DE MUCHOS QUE SALEN DE COLOMBIA ! Por éso yo digo este señor es un BERRACO !
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comentario_

Sab, 05/04/2013 - 01:20
El tipo es jordano y punto. Su frase final refleja que Colombia le importa cinco: "lo bueno de colombia son los clientes". Así que no es colombiano por convicción sino por conveniencia. Y así hay mucho extranjero hablando de las bondades de ser colombiano mientras se guardan la plata en el bolsillo
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locurauniversal

Sab, 05/04/2013 - 11:12
no creo que se este llenando de billete.
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