Antieditorial 17 Feb 2014 - 12:03 am

El deber de protección a la salud

Antieditorial

El editorial de 12-II-2014, “Un caso, un debate”, llama a reflexionar sobre reformas al acceso a la salud y la eventual obligación de un Estado serio a responder de manera positiva, inmediata y sin límites a tratamientos médicos.

Por: Antieditorial
  • 84Compartido
    http://www.elespectador.com/antieditorial/el-deber-de-proteccion-salud-columna-475405
    http://tinyurl.com/myp7ch8
  • 0

Ningún sistema de salud puede garantizar que las personas no se enfermen o que si se enferman se sanen. Cuando la enfermedad es irreversible, debe darse el mejor tratamiento que esté disponible para paliar sus efectos.

La Constitución de 1991, generosa y romántica en derechos, dispone que la seguridad social es servicio público obligatorio y ordena que se proteja y se autoproteja la integridad física y se consuma una alimentación equilibrada para el cuerpo y la mente. Los funcionarios deben garantizar el acceso a la promoción, protección y recuperación de la salud y ordena de manera perentoria que debemos cuidar nuestra salud, lo que supone programas reales de prevención y evitar la autopuesta en peligro. En el Ministerio de Salud existe una Dirección de Promoción y Prevención que debe “desarrollar políticas para la promoción de la salud, esto es, estilos de vida saludable, como la actividad física, alimentación sana y no consumo de cigarrillo, alcohol ni sustancias psicoactivas”. Su misión es más amplia y se puede consultar en la red.

La Constitución se refiere a la protección de la integridad física y la sanidad ambiental. La vida y el ambiente sanos suponen la atención integral del ser humano: cuerpo, mente, espíritu, afectividad, relación social. Las personas reclaman atención para curar e ignoran su obligación de prevenir. En Colombia nada se previene y la prueba es que cada vez que ocurre un riesgo, afloran las voces que afirman: Yo se lo dije. La verdad es que el Estado no tiene políticas reales de prevención y por el contrario patrocina costumbres que dañan la vida: goce con alcohol, fume en lugares privados, consuma sólo dosis personales, almuerce con corrientazo, sobreviva.

En cuanto a la autopuesta en peligro, la jurisprudencia ha sido juiciosa para delimitar el riesgo permitido de la asunción deliberada de un suceso fatal. Quien decide embriagarse y conduce y se estrella quiere el daño; quien no es mesurado en los alimentos y se torna obeso quiere el daño; quien se envicia al tabaco y se enferma de cáncer, quiere el daño. Los ejemplos abundan. ¿Quienes se causan deliberadamente daño tienen derecho a una reparación y restablecimiento total de su salud?

Las personas buscan sanar su cuerpo y casi nunca aceptan que tienen daños en su salud mental. La Constitución quiere personas que convivan pacíficamente y que prevengan la violencia hacia y desde la familia. Sin embargo, la cultura que se siembra en la mente de las personas se encamina a la respuesta hostil, al grito que rechaza, a la voz que todo lo censura, a la palabra que intimida, y de esos pensamientos dañinos fácilmente se pasa a la palabra que insulta y a las obras que lesionan.

Nuestra sociedad enferma neurasténica, que responde con agresión y desafíos, hace imperativo que la Dirección de Prevención del Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación y el ICBF rediseñen sus proyectos de atención en salud para que los colombianos nos expongamos menos al peligro de enfermarnos física, mental, afectiva, espiritual y socialmente, para que con personas integralmente sanas se puede realizar el ideal de la Constitución de tener una país pacífico que goce de una vida digna y sana y pueda avanzar por los caminos de la prosperidad y ser competitivo frente a países civilizados.

  • Carlos Fradique-Méndez | Elespectador.com

  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • EE.UU. urge a la formación de una alianza internacional para frenar al Estado Islámico
  • Persiste crisis carcelaria en Cartagena

Lo más compartido

0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio