Editorial |7 Sep 2010 - 11:00 pm

¿Del Estado fallido a las ciudades fallidas?

Por: Elespectador.com

LA DELINCUENCIA URBANA VIENE llevándose de un tiempo para acá los titulares en el país.

Sin embargo, y a pesar de la escalada de noticias, lo cierto es que la violencia ha cedido. El país pasó de 10 mil homicidios en las seis principales ciudades en el año 2002, a la mitad en menos de ocho años. Logro importante y significativo que amerita reconocimiento. Es injusto e inoportuno desconocer los avances en materia de seguridad que con esfuerzo se han conseguido. Pero reconocer no implica celebrar. Una cosa es entender que el país está de nuevo en manos del Estado y otra, muy diferente,  aplaudir que las muertes violentas sean hoy “sólo” cinco mil. El camino que queda por recorrer todavía es largo y, peor aun, difícil. Y aunque no se trata de ser pesimistas, si las autoridades competentes no evolucionan a la misma velocidad que lo están haciendo las nuevas formas de delincuencia, lo alcanzado se verá rápidamente perdido, como se concluyó   en el conversatorio de ayer en  las instalaciones de El Espectador.

Para nadie es un secreto que el Estado está siendo lento, anticuado y burocrático ante las ágiles y sofisticadas bandas criminales. Las formas tradicionales de la lucha contra el crimen han dejado de ser efectivas. Es urgente identificar qué tipo de policía están requiriendo las ciudades, entrenarla y darle las herramientas para combatir el crimen. Herramientas que, entre otras, incluyen reformas al código penal que restauren el equilibrio de la balanza judicial, hoy volcado a favor de los delincuentes. No tiene sentido, por ejemplo, que se haya perdido el valor de la flagrancia, que las penas sean tan bajas que desaparezcan ante cualquier colaboración con la justicia o que la libertad no pueda privarse por un rango de tiempo suficiente para recolectar las pruebas. Como ya se había señalado en este espacio, el  garantismo no  puede significar dejar impune el crimen. Aunque es importante blindar a la población de los abusos de la Fuerza Pública, también lo es blindarla de los abusos de otros ciudadanos.

Sin embargo, aunque éstas y otras medidas sean necesarias para resolver el desequilibrio en la ley penal, y se requieran también de otras reformas para que los códigos tengan respaldo efectivo— correccionales serias de menores y un adecuado sistema de protección de testigos, por lo menos— las  autoridades competentes están en la obligación de seguir ofreciendo resultados, a pesar de los obstáculos. El éxito de cualquier gestión consiste en saber valerse del sistema vigente. La alcaldesa  de Cartagena contó ayer, por ejemplo, cómo ha logrado reducir en tres puntos porcentuales su tasa de homicidios, a pesar de que en lo corrido del año el resto del país viene aumentándola en diez. Con la misma legislación, pero convocando y coordinando a toda la institucionalidad local, ha podido mitigar en su ciudad la ola de violencia. 

Así entonces, aunque se espera con expectativa el proyecto nacional de seguridad ciudadana que según se supo en el conversatorio  presentará el Gobierno próximamente, no puede esperarse a que todas las reformas se implementen para dar resultados. La ilegalidad avanza muy rápido y  ya debería estar aprendida la lección en un país que, por no tomar medidas a tiempo, perdió por años control de su territorio. No se puede dar espera. Si bien el crimen todavía no está desbordado, nada nos garantiza que no volvamos a los 90. El mapa delictivo es distinto, no se trata de grandes capos y sicarios sino de microtráfico, bandas criminales y nuevas tecnologías, escenario que no por distinto resulta menos peligroso. Es urgente que los gobiernos nacional y locales, al igual que la Policía, hagan lo suyo. La amenaza de un Estado fallido ha sido superada. Ahora  el desastre de unas ciudades fallidas, que ayer quedó flotando en el ambiente, debe combatirse.

  • Elespectador.com| Elespectador.com

0
Opinar| Enviar | Imprimir |
19

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí



Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

AQUILEO PARRA

Jue, 09/09/2010 - 19:04
Ni el país, ni las ciudades son las fallidas. La fallida es la política económica neoliberal aún vigente de importar más y producir menos, como lo prueba el desempleo acumulativo en informalidad creciente. ¿No más industria? Bueno, entonces a jalarle al rebusque, del cual el mas fácil y rentable es el atraco.
Opinión por:

confesor

Jue, 09/09/2010 - 09:00
Pregunta: El editorial fue escrito por el general Naranjo?. Solo habla de represion y no aparece por ningun lado el comentario de la INEQUIDAD SOCIAL madre de casi todas las delincuencias. Mientras que el Estado Colombiano sea uno de los mas INEQUITATIVOS estaremos condenados a la inseguridad
Opinión por:

Antartiko

Mie, 09/08/2010 - 22:05
Es muy importatne exigir a las secretarias de deporte, recreación, cultura, educación, a las universidades. Puesto que hay un distanciamiento de la realidad y responsabilidad que les asiste. Nadie, les pide cuentas, como es posible que tengamos una deserción tan alta de los colegios y nadie pida cuentas, los noticieros solo solicitan cuentas reactivas y no de una intervención de construcción de un tejido social, donde las instituciones que tengan competencia rindan cuentas. No pensemos que con la única intervención de la Policía se mejorara la seguridad ciudadana
Opinión por:

Antartiko

Mie, 09/08/2010 - 22:00
El problema de la delincuencia urbana, es producto de un profundo problema de desigualdad, de una mala distribución de la riqueza del pais, adicional, a una inversión nefasta en lo social, lastimosamente, muchos de nosotros endosamos la responsabilidad unacamente a la Policía, aspecto que es inadecuado, toda vez que se disfraza las deficiencias que las administraciones tienen en las inversiones públicas, aspectos como la educación, recreación, distractores para la sociedad joven, son muy escasos. Por tal motivo, al existir pocas oportunidades en lo social, la juventud se orienta a la obtención de beneficios económicos. Es importante que se exija cuentas al sector educativo, al ICBF, a las secretarias de reacración, a desarrollo, en los municipios a éstas dependencias nunca se les exige y
Opinión por:

hhpresidente

Mie, 09/08/2010 - 18:30
Lo delicado de la lucha contra el narcotráfico es que mientras más muertos resulte de esa lucha, mayor será el precio en las calles, con lo que el negocio se vuelve más atractivo. Por eso la estrategia de lucha contra el narcotráfico debe repensarce en términos del rechazo de toda la sociedad a ese poderoso negocio y a su nefasto mensaje de seguir atajos para conseguir lo que se quiere. ese rechazo comienza por denunciar al delicuente que extorciona, que amenaza, y también pasa por denunciar al comerciante "exitoso", que de la noche a la mañana se lleno de plata, pero sobretodo pasa por cada uno de nosotros para no ayudar al lavado de activos de los almacenes que venden productos a precio de huevo, es decir todos rechazando el narcotráfico y todas sus formas.
Opinión por:

paisacoraje

Mie, 09/08/2010 - 15:00
¡Estado fallido! Je... je... je...
Opinión por:

suesse

Mie, 09/08/2010 - 14:40
El país rural medio se viabilizó, para fortuna literalmente hablando, de sus pocos dueños, del porcentaje que puede darse el gusto de conocerlo y retratarlo, y de los vividores que pueden disfrutarlo.....pero el otro, donde habita la mayor parte de la población, está ya apenas como para sobrevivir. No es calidad de vida temer siempre, en casa o en la calle, por la salud, integridad, bienes, honra,etc! Pero como ese no era el interés de los caballistas, pues ahi tenemos: los burgos, los llenos de "plebe", "mamertos", obreros reemplazables, enfermos, qué importan!! Triste, y si, no es viable el todo, qué pena...
Opinión por:

rodrigoh

Mie, 09/08/2010 - 11:38
Y tan importante como enfrentar este problema es hacerlo igualmente con la delincuencia de cuello blanco,que se apropia de los recursos públicos que deberian destinarse a atender las innumerables necesidades que nos aquejan, entre ellas ésta que menciona el editorial,la desigualdad,el desempleo,la pobreza,que se convierten en locomotoras de la violencia.
Opinión por:

vmninom

Mie, 09/08/2010 - 10:15
Muy pocos entendieron el mensaje de mockus pero ya se estan viendo los efectos, la cultuar del atajo, el todo vale y la vida nio vale nada de 8 años de gobierno ya trae sus primeros efectos, lo peor es que no se estan atacando las causas reales, hoy en dia un joven sin futuro prefiere morir joven pero lleno de plata producto del delito que una vida de esfuerzo, cada vez va peor y los efectos que hasta ahora empezaron seran mas devastadores en los proximos años, preparese colombia y lease guerras urbanas en centroamerica, la violencia ahora si llego a las ciudades
Opinión por:

andreatinelli

Mie, 09/08/2010 - 09:36
la inseguridad en las ciudades es consecuencia de la violencia rural, que al extenderse ya está tocando las ciudades, todo el mundo sabe que las ciudades están llenas de desplazados por la violencia guerrillera, paramilitar y estatal y los grupos armados tienen cada vez mas presencia en las ciudades... tenemos el ejemplo de Medellín, que después de que con Uribe se hiciera un "acuerdo de paz" y una "entrega de armas" por parte de los paramilitares, esa ciudad está como en las épocas del cartel!!!
Opinión por:

partos

Mie, 09/08/2010 - 08:35
Adicionalmente no se atacan las razones fundamentales de la delincuencia que nacen en la infancia; es decir, todo el mundo se queja de la falta de valores, especialmente los padres de familia, pero nadie controla la formación de los hijos. Se puede afirmar con plena certeza, qe en nuestro país los colombianos que alcanzan el uso de la razón, 7 años de vida, ya son delincuentes por la formación en la gratificación permanente. Luego, no hay nada que hacer fuer de resocializarlos a través del sufrimiento y la educación, o ejecutarlos afirmando su irredención; SOLO EL SUFRIMIENTO HACE QUE UNA PERSONA CAMBIE
Opinión por:

partos

Mie, 09/08/2010 - 08:30
Permanentemente se habla de la lentitud del Estado y de la agilidad de las mafias de delincuentes; quienes hablan de eso, se enredan; una de las razones de la agilidad de los delincuentes es la ausencia de un derecho positivo en esas agrupaciones, que les permite adoptar cualquier medida, por brutal e inhumana ella sea. El Estado vive aletargado entre los deseos de los diversos poderes que lo conforman, cada uno de ellos tratando de sobresalir. En el fondo un Estado es un conjunto de arrogantes que establecen un protocolo para paralizarse los unos a los otros
Opinión por:

masbuenoquebueno

Mie, 09/08/2010 - 07:29
Y el país sigue siendo inviable. Se ha creado una cultura que aplaude el crimen. Los valores se han perdido en el "todo vale" para conseguir los propósitos personales. No existe conciencia ciudadana y aquí el que gana es "el más vivo", así tenga que pasar por encima de los demás. La vida dejó de ser importante y hoy los padres asesinan a los hijos, los hombres a las mujeres y los vehículos son conducidos irresponsablemente por behodos, todo ésto, más que antes. Alguien les ensenó desde arriba que para subir en el escalafón institucional por ejemplo de las Fuerzas Armadas, se podía asesinar a inocentes y ésto era aplaudido. Que para la "seguridad del Estado" se podía chuzar ilegalmente y para defender la "democracia" se podía delinquir. El crimen de otros justifica el propio.....
Opinión por:

masbuenoquebueno

Mie, 09/08/2010 - 07:37
Las reelecciones se logran con Notarías o con recursos ocultos para dar el respaldo que se necesitaba.... los dineros del Estado para reivindicar el agro se entregó a manos llenas y el delincuente es premiado con más de 1 millón de votos...... la fuerza pública defiende el resultado de la más violenta contrareforma agraria jamás experimentada y a la acción se le llama seguridad "democráctica"...... se logran resultados exitosos para la liberación de secuestrados ocultando la trampa de emblemas prohibidos por las normas internacionales.... Sí, todo es trampa, "picardías" que han llevado a la postración el sentido moral de nuestra sociedad hasta el punto de que cada crimen identificado aumentaba hasta niveles inauditos la popularidad de quien dirigía la orquesta criminal.
Opinión por:

masbuenoquebueno

Mie, 09/08/2010 - 07:20
Una de las causales de la pésima calificación al Alcalde Moreno era la criminalidad desbordada. O están calificando incorrectamente al burgomaestre de la Capital o lo que dicen las estadísticas están erradas o mal interpretadas. Aquí pasa algo que se oculta o no son capaces de entender. Hay que recordar, entre otras, que la composición del actual Congreso es igual a la que existía cuando las normas que se crearon permiten hoy la impunidad. Mientras asesinan, se multiplica la corrupción y la delincuencia, se dedicaron a la prohibición de dosis mínimas, por poner un ejemplo. No porque no se deba combatir el consumo de estupefacientes, sino porque las prioridades eran equivocadas y las estrategias incorrectas. La lucha contra el crimen es inviable con delincuentes creando las leyes.
Opinión por:

martaluribe

Mie, 09/08/2010 - 07:18
Legado que nos dejó Uribe, ya que los paramilitares se están reorganizando, y la lección que tenemos que aprender es que esas fuerzas extralegales, LO UNICO QUE CRAN SON MAS VIOLENCIA, BANDAS MAS ESPECIALIZADAS, MAS MIMETIZADAS Y MAS ORGANIZADS. dE ACUERDO CON uSTED QUE HAY QUE RODEAR A LA FUERZA PUBLICA LEGAL DEL ESTADO, para desarticular el legado de los 8 añitos que nos dejó el anterior gobierno.
Opinión por:

leftright

Mie, 09/08/2010 - 08:19
apreciada mamertina estas enferma
Opinión por:

lucarlacaz

Mar, 09/07/2010 - 23:24
por fin un editorial medianamente decente!!!
Opinión por:

digoall

Mar, 09/07/2010 - 23:05
Editorial despistada ésta. LAS ESTADÍSTICAS son las que han cedido, pero la realidad de la delincuencia en la calle y la tensión permanente es algo que se vive todos los días. No nos podemos quedar mirando cifras porque sabemos que si los ciudadanos denunciaran, las estadísticas se dispararían.

Publicidad
Publicidad
Suscripciones El Espectador

Edición impresa

Suscríbase
 
Círculo de experiencias

ACTIVE LA LLAVE DE SUS PRIVILEGIOS

Beneficios para suscriptores

CONÓZCALOS
 
 

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2012