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El ex sacerdote y el técnico

"¿Cómo está?, lo estaba esperando", le dijo Joaquín Ramírez a Alejandro Olaya, seguido de una sonrisa. Nunca se habían visto. Ramírez estaba parado frente a la tumba de su hijo y Olaya esperaba a un cliente al que le iba a vender un lote de cementerio.

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El Espectador
31 de octubre de 2010 - 09:11 p. m.
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Dicen que los unieron sus "facultades especiales". Ramírez desde niño se anticipó a la muerte de su madre. Cuando se casó y su esposa quedó embarazada cuenta que supo que su hijo viviría apenas 16 años. Faltando poco tiempo para ese plazo, asegura que recibió un mensaje de cuántos días faltaban, exactos, en el calendario. Sacó fuerzas de donde no las tenía y marcó la fecha fatal. El desespero lo llevó a ofrecer la vida a cambio de la de su hijo. Llamaba a casa para pedirle a su esposa que cuidara y no dejara salir al niño a la calle. Tristemente las cosas no pudieron evitarse, el pequeño murió en casa, por un escape de gas.

Olaya, por su parte, vivía en Medellín y asegura que su misión era vivir en Bogotá. Cuenta que le huyó a esa posibilidad hasta que conoció a su esposa, que residía en esa ciudad, la única razón que lo hizo trasladarse. En la capital se presentaron algunas penurias económicas y el hombre decidió vender un lote de cementerio que tenía. Un supuesto cliente lo citó para hacer el negocio, pero nunca llegó. En cambio se encontró con Ramírez.

Según estos dos médiums las personas con estas "facultades" se identifican. Ramírez cuenta que es ex sacerdote y psicólogo; Olaya, que es técnico en electricidad. Y sin dejar sus trabajos de profesión y dedicando apenas un espacio en las tardes los dos hombres se juntaron, según ellos, para ayudar a las personas en un consultorio en un barrio de Bogotá.

Olaya habla de facultades espirituales como la videncia. "Nosotros somos direccionados por nuestros guías, ángeles y maestros, uno de los mayores es Jesús".

Según cuenta Olaya, no pueden ayudar a todas las personas, primero deben hacer un estudio para determinar si el interesado tiene problemas de orden "karmático y darmático". Los karmas son deudas espirituales que los seres humanos tienen pendientes de saldar. Asegura que muchas veces se acude a la regresión para solucionarlo. Los darmas, por el contrario, son una retribución de lo bueno que uno hace en la vida. "El tema que ha tratado de esconder, pero hay una esencia aparte de la materia".

También dicen hacer terapias matrimoniales y sanación. A veces las inquietudes de sus clientes coinciden. Cuentan que es común la pregunta de qué puede pasar el 21 de diciembre de 2012. Olaya casi siempre sugiere implorar protección y cuidarse.

Así como algunos se dedican a estos misteriosos asuntos sin verse afectados emocionalmente, Ramírez sostiene que él se ha sentido profundamente atormentado. "He querido salir de esto muchas veces y no he podido. Me he ido del país y a donde vaya me identifican".

Por El Espectador

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