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Unos 1.500 galones de gasolina se vertieron a la quebrada La Breita, cerca del puerto de Buenaventura, el pasado lunes, cuando fue perforado el Poliducto del Pacífico. El derrame produjo emanaciones que hicieron que muriera una mujer de 27 años y dos menores de 15 y 9 años.
Unas 300 personas, de las 500 que viven en ese sector, fueron trasladadas a un refugio mientras se supera la situación de emergencia.
En lo que va del año los denominados "cárteles de gasolina" han roto en ocho ocasiones ese poliducto con el propósito de robar combustible.
Fuentes de la petrolera estatal Ecopetrol explicaron que los ladrones perforaron el tubo y dejaron abierto un boquete por donde escapó una gran cantidad de combustible que fue a parar a un riachuelo del caserío de Villa Estela.
"Los grandes responsables no son los nativos sino los cárteles de la gasolina, que con sus acciones criminales contaminan las fuentes de agua causando tragedias como la que nos tocó vivir", según un funcionario de Ecopetrol.
Por su parte, el director del Comité Local de Atención de Desastres, Yory Fori Mancilla, criticó la tardanza en controlar el derrame e indicó que hay "mucha responsabilidad de Ecopetrol, pues no ejecutó los controles adecuados en la zona de contaminación de la quebrada".