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Según el informe, que analiza la evolución de la población española entre 2002 y 2007, 19 de los 32 municipios que mayor tasa de variación de su población registraron en este periodo pertenecen al litoral del Mediterráneo, mientras que sólo cuatro están ubicados en la costa atlántica y el resto son del interior de la península.
En la mayor parte de estos casos ha sido determinante la población inmigrante, ya que, de los 32 municipios que más han subido en número de habitantes, en 17 de ellos la aportación de otros países es superior a la llegada de nacionales.
Aunque esa es la radiografía media del municipio español, las ciudades que presentaron un mayor indicador fueron sin embargo dos de la periferia de Madrid, región en la que se encuentran otros cuatro pueblos con un alto crecimiento de habitantes.
Se trata de Rivas-Vaciamadrid, que creció un 66,6 por ciento en este quinquenio, y Valdemoro, que se incrementó un 55,7 por ciento, así como Las Rozas, Parla, Majadahonda y San Sebastián de los Reyes, en estos últimos casos con subidas menos significativas.
No obstante, la mayor parte de los municipios que han visto crecer su población se concentran en el arco mediterráneo, con especial hincapié en la malagueña Benalmádena (45,3 por ciento más de habitantes) , Roquetas de Mar (39,9 por ciento) y El Ejido (36,9 por ciento) , ambas en Almería.
Torrevieja, Mijas, Orihuela, Estepona, Torremolinos, Gandía o Fuengirola son otros de los municipios mediterráneos que más han crecido en este tiempo.
Sólo tres capitales de provincia con más de 50 mil habitantes experimentaron variaciones importantes de población: Gerona (19 por ciento más), Tarragona (14,5 por ciento) y Cuenca (13,1 por ciento), dice el Anuario, que no proporciona datos sobre las nacionalidades de los inmigrantes.