El Mundo |19 Ene 2009 - 11:00 pm

Evitar la depresión y recuperar la economía, sus grandes retos

Comenzó la nueva era

Por: César Ferrari* / Especial para El Espectador

El próximo inquilino de la Casa Blanca representa la emergencia de un nuevo liderazgo y una nueva ideología en Estados Unidos, que muy seguramente se extenderá por el resto del mundo.

La esperanza económica
Foto: AP
La mayoría de estadounidenses tiene puesta su esperanza en Obama. Espera que le resuelva sus graves problemas económicos. 

Este martes se inicia la presidencia de Barack Obama en medio de una recesión que está camino de convertirse en una depresión mundial. Comienzan a aparecer sus señales: tasas negativas de crecimiento del PIB, crecientes y duraderas, y deflaciones de precios. No sólo los bancos continúan quebrando o siendo rescatados, también empresas industriales y, por cierto, algunos Estados (Islandia, Hungría). Barack Obama representa la emergencia de un nuevo liderazgo y una nueva ideología en Estados Unidos, que seguramente se extenderá al resto del mundo. Su principal reto será evitar la depresión y recuperar la economía. Junto con la crisis mundial marcan el comienzo de una nueva era en términos ideológicos, teóricos, de política y de gestión económica.

La nueva gestión

Retornan Keynes y los keynesianos, lo que implica más intervención del Estado en la economía, como ya está ocurriendo. Por otro lado, surgirán nuevas empresas públicas o semipúblicas, en gran parte por los rescates selectivos del Estado, que implica la resurrección del concepto de “industrias estratégicas” y la emergencia de nuevas reglas para evitar el clientelismo, garantizar una gestión eficiente y una supervisión independiente.

La nueva visión prestará más atención al comportamiento de los mercados. Será también una expresión de un nuevo Estado de bienestar que recuperará su presencia en la salud, la educación y en la seguridad y protección social. Conducirá a un nuevo orden económico internacional, particularmente en el sector financiero. Se reflejará en el orden cambiario y crediticio mundial. El dólar será sustituido progresivamente, primero, por el euro y, luego, por el yuan, generando un sistema con tres monedas de transacción universal y de refugio, que reflejará la importancia relativa de los países respectivos luego de la crisis. Finalmente, cambiará el papel de las instituciones multilaterales. Es de esperar que se refuerce su papel supervisor de economías y finanzas nacionales e internacionales y se les exija alertas tempranas de eventuales desajustes.

La propuesta de Obama

A principios de febrero el nuevo Congreso considerará la “Ley de Recuperación y Reinversión Americana de 2009” propuesta por el nuevo equipo económico y los legisladores demócratas. Su intención es “crear y salvar entre tres y cuatro millones de empleos, relanzar la economía, y comenzar el proceso de transformarla con miras al siglo XXI”.


Pero es en la priorización de las inversiones donde mejor se refleja la nueva visión: energía, US$54 mil millones para reducir la dependencia petrolera extranjera; ciencia y tecnología, US$16 mil millones para expandir el acceso a internet de banda ancha y desarrollar infraestructura, investigación e instrumentación científica; infraestructura económica, US$90 mil millones para carreteras, modernización de infraestructura pública, potabilización de agua, control de avenidas. etc.

En educación pública, US$141,6 mil millones para ofrecer a más niños aulas, laboratorios y bibliotecas del siglo XXI; salud pública, US$24,1 mil millones para tecnología de información en salud, para prevenir errores médicos, proveer mejor cuidado a pacientes y evaluar la efectividad de los tratamientos; ayuda a trabajadores en crisis, US$102 mil millones para incrementar los subsidios de desempleo, el entrenamiento laboral, cubrir los seguros de salud de los nuevos desempleados y aumentar el programa de estampillas de alimentos.

Para salvar empleos públicos destinó US$91 mil millones para que los estados continúen empleando maestros, bomberos y policías y ofreciendo servicios básicos sin recurrir a más impuestos a la clase media.

Para esta gestión, Obama se rodeó de los más brillantes, no importa si fueron contradictores. Gran parte de su gabinete proviene de lo mejor de la academia, desde un Premio Nobel de Física para la Secretaría de Energía hasta un ex presidente de la Universidad de Harvard para el Consejo Económico Nacional.

La decencia parece ser la bandera del nuevo gobierno. Uno de sus primeros apoyos políticos renunció a la nominación como Secretario de Comercio antes de que una investigación administrativa pudiera entorpecer la nueva gestión. Esas prioridades expresan preferencias ideológicas y resaltan el rol que el Estado debe cumplir para proteger a los débiles y necesitados. Obama lo describe en una carta reciente a sus hijas: “Cuando era joven, pensé que la vida toda giraba a mi alrededor… entonces llegaron ustedes… y comprendí que mi propia vida no importaba si no era capaz de asegurarles cada oportunidad para alcanzar su felicidad y realización… en últimas, por eso me postulé para Presidente: porque lo quiero para ustedes y para cada niño en esta nación”.

 Ph.D. Profesor Pontificia Universidad Javeriana

  • César Ferrari* / Especial para El Espectador | Elespectador.com

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