60 fotografías sobre el drama de los mutilados por minas

“Vidas Minadas, 10 años”, una obra de del artista Gervasio Sánchez.

El drama de las personas mutiladas por las minas antipersonales y la dignidad con la que afrontan su situación centran el medio centenar de imágenes de la muestra “Vidas Minadas, 10 años” que se inaugura este viernes en el Centro Cultural Español de Miami.

El proyecto, obra de Gervasio Sánchez, muestra la evolución de algunas de las víctimas retratadas por este fotógrafo y periodista español en 1997, cuando llevó a cabo la primera exposición sobre el impacto de este tipo de armamento en poblaciones de Afganistán, Camboya, Angola, Nicaragua y Colombia.

Se trata de historias cotidianas de hombres, mujeres y niños mutilados por el horror de las minas antipersonales, que cada año cercenan la vida de unos 15.000 seres.

“Lo que he buscado en esta exposición es mostrar a las víctimas con la dignidad que se merecen, es un canto a la supervivencia” en el que “se documenta el dolor ajeno”, dijo Sánchez.

El fotógrafo denunció que hoy todavía permanecen enterradas más de cien millones de minas antipersonales en 68 países de todo el mundo.

Sólo en Angola, Afganistán o Camboya quedan por localizar, desactivar y destruir treinta millones de minas, mientras Colombia se ha convertido en el país donde se registra un mayor número de heridos y muertos (un millar al año) a causa de estas armas, comentó.

En la actualidad 155 países han firmado el Tratado de Ottawa para la prohibición de minas, aunque sólo han dedicado un diez por ciento de la cantidad necesaria para financiar los programas de atención y rehabilitación de las víctimas.

Para el Premio Internacional de Periodismo Rey de España en la categoría de Fotografía la implicación de los diferentes gobiernos en este problema resulta insuficiente; además, dijo, países como EE.UU., Rusia, India y China se niegan a firmar el tratado.

“Hace diez años se hablaba de que en 2008 ó 2009 el mundo dejaría de tener minas; hoy se habla de que necesitaremos mil años para acabar” con estas armas porque los gobiernos “no invierten el dinero a que se habían comprometido”, puso de relieve.

“Se firman los tratados, pero no se cumplen y no se avanza”, acotó.

Tras su paso por Nueva York, donde se presentó en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el proyecto fotográfico recala ahora en Miami con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública sobre la necesidad de erradicar estas armas y que no caiga en el olvido el drama de las víctimas.

Ha querido también mostrar en las instantáneas los “momentos bellos e inciertos” de las víctimas, documentados con “dignidad”, y revelar “cómo son capaces de sobrevivir a los momentos más duros de sus vidas”, agregó.

No obstante, el fotógrafo resaltó las enormes dificultades con que se enfrentan los mutilados para “conseguir un puesto de trabajo decente”. La mayor parte de ellos, explicó, no recibe asistencia psicológica, ni terapia y rehabilitación adecuada ni ningún tipo de pensión por invalidez.

El proyecto fotográfico, iniciado en 1995 por Sánchez, cuenta con la colaboración de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Intermón Oxfam, Manos Unidas y Médicos sin Fronteras.