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El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo este martes que habría que evaluar una intervención militar de la ONU en caso de que el depuesto mandatario hondureño Manuel Zelaya fuera centro de una agresión cuando retorne a su país, lo que ha anunciado para el jueves.
El derrocado Zelaya prevé regresar a su nación junto con sus pares de Argentina, Cristina Fernández y el de Ecuador, Rafael Correa, así como con el jefe de la OEA, José Miguel Insulza, tras ser expulsado el domingo por militares a Costa Rica, un hecho rechazado por la comunidad internacional. “La comunidad ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) estará atenta en las próximas horas, porque un escenario de agresión contra la delegación que va a Honduras abriría otro tipo de puerta.
Entonces, habría que plantear, por ejemplo, la intervención militar de Naciones Unidas”, dijo Chávez según un comunicado de la presidencia. “Yo no soy partidario de esa medida, pero lo lanzo como una hipótesis. Una resolución de las Naciones Unidas o la OEA, una fuerza política, diplomática, con seguridad militar internacional, tendría que pensarse en eso, pero no podemos permitir que unos locos vayan a asesinar a un Presidente y sus acompañantes”, dijo en Nicaragua antes de partir a Caracas.
Chávez, un militar retirado que saltó a la fama con un intento de golpe de Estado en 1992, reiteró su llamado a los militares hondureños “para que no vayan a atropellar al pueblo ni al Presidente”. El mandatario venezolano dijo que no acompañará a Zelaya. "Me gustaría ir al lado de Mel (como llaman al presidente Manuel Zelaya), pero no debo, porque se dice que yo soy el culpable, entonces mi presencia puede ser tomada como excusa para escenarios violentos”.
La crisis política estalló el jueves pasado, cuando Zelaya destituyó al jefe de las fuerzas armadas por negarse a trasladar las urnas para una consulta popular que el mandatario quería realizar con el fin de abrir el camino a la reelección presidencial.
Miles de hondureños respaldan a Micheletti
Miles de hondureños ocuparon este martes una céntrica plaza de la capital hondureña para respaldar al nuevo presidente, Roberto Micheletti, y repudiar al depuesto gobernante Manuel Zelaya, sacado violentamente el domingo del país por los militares.
Alrededor de 5.000 personas se reunieron este martes en el Parque Central de Tegucigalpa con pancartas como “Fuera dictadura chavista” y “defendamos nuestra democracia” para manifestar su acuerdo con el gobierno establecido el domingo, casi al mismo tiempo en que Zelaya intervenía en las Naciones Unidas. Micheletti, quien se incorporó después a la concentración, agradeció el apoyo de partidos políticos, empresarios, iglesias, diversos sectores organizados y población en general.
Entre gritos de “¡democracia!, ¡democracia!”, Micheletti reiteró que el 29 de noviembre próximo “vamos a elecciones” y el 27 de enero de 2010 “entregaremos la banda presidencial al que el pueblo escoja”, como establece la Constitución.
Los manifestantes, convocados por la Unión Cívica Democrática (UCD), organización formada por políticos, empresarios, iglesias y organizaciones sociales, cargaron contra los medios internacionales porque consideran que están dando información sesgada e insistieron en que el domingo no hubo un golpe de Estado. “Había que hacerlo, pero en Honduras no hubo un golpe, si hubiera habido un golpe no habría un Congreso, una Corte de Justicia, un Poder Ejecutivo funcionando”, dijo a Efe Lisi Matute, una dentista de 27 años.
Los detractores de Zelaya insistieron en que el gobierno de Micheletti no ha sido reconocido por ningún país debido a que fuera de Honduras “no entienden” las razones que obligaron a los militares a sacarlo del poder y aseguran que los manifestantes que han repudiado a Micheletti son “una minoría”.
“Son insignificantes”, dijo José Licone, contador de 43 años, para quien lo que está sucediendo es “maravilloso” porque se está estableciendo un “Estado de paz y de progreso”. “No venimos a defender ningún gobierno, sino la democracia que es lo que no quería Zelaya”, afirmó, por su parte, Paola Arriaza, abogada. Claudia Avendaño, empleada pública, reconoce que el aislamiento internacional es un problema, pero asegura que con Zelaya la situación era “insoportable” por lo que, en su opinión, era “un desgobierno”.
“Es la tristeza que tenemos todos, que estamos solos, pero prefiero quedar aislada del mundo antes de pensar que este señor va a volver”, dijo. Como en la víspera, los comercios del centro de la ciudad han permanecido abiertos y cerrados de forma irregular, al igual que en el sector público, donde mientras muchas instituciones funcionan con regularidad el sector educativo está completamente paralizado.