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Édgar Moreno, garantía de éxito

El chocoano busca conquistar su tercer título consecutivo del Baloncesto Invitacional.

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Luis Guillermo Ordóñez
29 de octubre de 2009 - 09:19 p. m.
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Chocó nunca ha tenido un equipo que lo represente en la Copa Invitacional de Baloncesto, así todos los años los jugadores de esa región sean figuras en los clubes campeones.

La desorganización del deporte de la cesta en ese departamento y la falta de patrocinadores y apoyo gubernamen tal han obligado a los mejores jugadores chocoanos a emigrar y buscar la gloria defendiendo los colores de otros sitios.

El más importante de ellos es Édgar Moreno, quien a sus 27 años de edad busca conseguir su tercer título consecutivo en la Copa FCB, pues en 2007 quedó campeón con Búcaros y en 2008 llevó a Cúcuta Norte a la conquista de su primera corona.

Ahora, otra vez con el quinteto nortesantandereano, ha ratificado en las fases previas que es el mejor basquetbolista colombiano y que tenerlo en la plantilla es garantía de éxito.

Édgar Moreno nació y creció en Quibdó, en donde su papá, Franklin, un trabajador independiente, le inculcó el amor por el fútbol. Era delantero y no lo hacía mal en los picaditos que jugaba en el barrio La Alameda y el colegio Antonio María Claret.

Sin embargo, cuando inició el bachillerato en el Gimnasio Anexo a la Universidad del Chocó, se dejó seducir por el baloncesto, deporte que había practicado su madre, Amada Asprilla, una profesora de matemáticas que estuvo en la selección departamental.

Muy pronto dejó ver su enorme talento y se fue a estudiar becado ingeniería industrial a Manizales. Allí jugó y ganó su primer torneo semiprofesional, con Sabios, en 2001.

Luego viajó a Estados Unidos, en donde estuvo una temporada en el Junior College de Jaksonville y otra en la Universidad de Texas El Paso. Y aunque no pudo cumplir su sueño de llegar a la NBA, para emular a sus ídolos, Michael Jordan y Kobe Bryant, entendió que lo suyo era este deporte.

Desde entonces ha participado en las ligas profesionales de República Dominicana, Venezuela y Colombia. Édgar, sin embargo, no dejó la academia y se graduó como sociólogo con énfasis en estudios afrocolombianos. “Quiero trabajar por el Chocó y ayudar a que se apliquen soluciones a sus diferentes problemáticas, como la de la emigración de talentos ante la falta de oportunidades”, explica el armador, quien no olvida su tierra y le dedica a ella todos sus triunfos.

Por Luis Guillermo Ordóñez

 

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