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La Fórmula Uno se quedó sin las potentes escuderías japonesas con la retirada el miércoles de Toyota, que, como ya hizo Honda, decidió abandonar la clase reina del automovilismo debido a la crisis.
El primer fabricante mundial de automóviles dice adiós a los circuitos agobiado por unos números rojos de 3.300 millones de euros el año pasado y unas previsiones de pérdidas similares para el actual ejercicio fiscal, que termina en marzo de 2010.
Los planes del grupo nipón, que esta temporada acabó quinto en el Mundial de Constructores, eran continuar en la Fórmula Uno hasta 2012, pero “la grave situación económica actual” le ha abocado a una salida precipitada, informó la compañía. La decisión fue “dolorosa para la compañía”, dijo el presidente de Toyota, Akio Toyoda, quien insistió en que “no había alternativa”.
Con su salida, Toyota siguió los pasos del segundo fabricante nipón, Honda Motor, que abandonó el circuito en diciembre del año pasado presionado a su vez por los malos resultados financieros y la caída de la demanda en el sector automovilístico. Honda vendió el equipo al que fuera uno de sus responsables, Ross Brown, padre de la escudería Brown GP que, con motores de Mercedes Benz y el piloto Jenson Button, se hizo este año con el título de la competición. Pocos días después de la retirada de Honda, los también japoneses Suzuki y Subaru anunciaban su salida del Mundial de Rallies.
En julio, el circuito de Fuji —de la filial de Toyota Fuji International Speedway— comunicó que no seguiría con el G. P. de Japón. Y esta misma semana, Bridgestone, proveedora de neumáticos de la F-1, hacía pública su renuncia.
Toyota busca ahora un comprador europeo para el equipo, que con esta retirada espera recortar sus gastos en cientos de millones de euros. En los últimos años el gigante nipón del motor ha firmado algunos de los mayores presupuestos en la historia de la F1: sólo en 2008, invirtió en su escudería casi 300 millones de euros.