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Ni en las épocas doradas de Antonio Cervantes, Kid Pambelé; Miguel Happy Lora o Fidel Bassa, el boxeo colombiano había logrado la cifra récord de seis campeones mundiales vigentes. Con la corona minimosca de la FIB, lograda este fin de semana en Filipinas por el sincelejano Carlos Támara, tras derrotar por nocaut en el último asalto al estadounidense Brian Viloria, el deporte de las narices chatas está de plácemes.
La galería de los reyes orbitales la integran, además, Juan Urango (welter junior FIB), Yonnhy Pérez (gallo FIB), Likar Ramos (superpluma AMB) y también por primera vez dos damas: Lely Flórez (welter junior CMB) y Darys Pardo (ligero CMB).
Una de las personas más felices por este histórico hecho es el presidente de la Federación Colombiana de Boxeo, Julio Torres.
¿Qué significa para el pugilismo nacional llegar a esta marca?
Es uno de los logros más importantes de toda la historia y un hecho sin antecedentes. Pero, sin duda, este récord histórico se hace más importante cuando uno ve que de los seis, cuatro son títulos de la FIB, la entidad más fuerte de todas. Y hay otra cosa más meritoria y es el hecho que de los seis, cuatro se lograron fuera del país.
¿Cuál es la clave de este éxito?
Obedece a un trabajo planificado desde hace muchos años. Por ejemplo, el proceso de Carlos Támara comenzó hace tiempo, cuando yo era el presidente de la Liga de Atlántico y logró entonces ser el primer subcampeón panamericano para el país. Lo mismo ocurrió con Likar Ramos, rey panamericano también. Además se debe a saber aprovechar el potencial de los pugilistas de la costa, porque ellos vienen con el boxeo en la sangre y así les facilitan el trabajo a los entrenadores. Y la última razón yo se la daría a que pasamos por una generación poderosa como le pasó al fútbol hace algunos años.
¿Cree que tenemos campeones para rato o en sus primeras defensas se caerán los títulos?
Yo veo cuatro muy sólidos, que estoy seguro de que no van a perder la corona en sus primeras defensas, pero obviamente los nombres me los reservo por respeto. Por ejemplo, sí puedo decir que Támara es un boxeador absolutamente disciplinado y con una gran fundamentación.
¿Por qué las generaciones de boxeadores siguen siendo de estrato humilde?
Porque para ellos, la única posibilidad que ven de salir de la pobreza es el boxeo. Además, porque es un deporte que no requiere de mucho dinero para practicarlo. Igual yo pienso que un boxeador sin hambre no puede ser boxeador. Este es un deporte que requiere de mucho sacrificio, es como si los golpes fueran sólo para los pobres, porque son ellos los únicos que están dispuestos a soportar tal cantidad de dolor por cambiar su vida.
¿Y la Federación cuenta con buen presupuesto para ayudarlos?
La verdad es que trabajamos con las uñas. Y aunque no me gusta hablar de cifras, sí puedo decir que en relación con el presupuesto de 2009 nos bajaron para este año en un 66%. Y no me parece justo para un deporte que le ha dado tanta gloria a Colombia.
¿Cómo trata de ayudar a los boxeadores para que no pierdan las proporciones cuando ganan dinero?
No es fácil, pero yo trato de orientarlos para que planeen su futuro, porque cuando se ganan un peso, sólo piensan en comprarse el celular más caro y toda la ropa de marca. Se desmiden en tonterías. Yo los entiendo, pero los aconsejo.