5 Mar 2013 - 11:12 pm

‘La promesa’ y ‘Tres Caínes’

Historia dolorosa vuelta ficción

Caracol y RCN le apuestan a dos series que reviven capítulos sombríos de la realidad colombiana.

Por: Liliana López Sorzano
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Gregorio Pernía, Julián Román y Elkin Díaz interpretan a los hermanos Castaño en ‘Tres Caínes’, producción del canal RCN. / Cortesía RCN

La historia subida a la pantalla de televisión. La historia dolorosa y llena de muertos, volcada ahora al entretenimiento. Para algunos es moralmente un problema y es cuestionable éticamente el hecho de que Pablo Escobar y su terrorismo, los hermanos Castaño y su militancia en el paramilitarismo o la trata de blancas hayan sido objeto de guiones y hayan sido encarnados por actores. Para algunos, las heridas son aún muy recientes y el hecho de que la sociedad colombiana se vea reflejada en historias de criminales es incómodo e hiriente. Para otros, es una manera de generar catarsis: que a fuerza de ese cruel reflejo, la sociedad se sacuda, recuerde la historia, sea más consciente de la violencia en mayúscula que ha azotado el país.

Ayer se estrenaron en el horario estelar las producciones La promesa, del Canal Caracol, que se adentra en el mundo de la trata de blancas, y Tres Caínes, del canal RCN, que relata la vida de los hermanos Castaño: Fidel, Carlos y Vicente, tres de los hombres que convulsionaron la historia reciente de Colombia.

Para Mario Morales, columnista de este diario y analista de medios, “los dos temas tocan necesidades enormes de la sociedad: responsabilidad social y memoria. En los dos primeros capítulos hay una enorme crudeza que refleja el espíritu de violencia y desamparo que ha reinado en el país. Creo que las dos propuestas son fuertes en contenido, tocan la sensibilidad como propuestas televisivas que se salen de lo convencional y de la historia de telenovela clásica. Las dos me parecen ambiciosas en el sentido de tocar temas que los colombianos no hemos podido superar, como la trata de blancas, por un lado, o lo que tiene que ver con el paramilitarismo, disfrazado de bacrim”.

Se han levantado voces de protesta en las redes sociales argumentando que no quieren ver más historias de narcotráfico, ni de guerrilla, ni de paramilitares. Lamentablemente, la historia pasada y reciente de Colombia está marcada por este tipo de acontecimientos y es inevitable que se traten desde la televisión, el cine o las artes.

“Esta es una parte del rompecabezas de la historia de Colombia. Es como una forma de explicar el origen de este conflicto, sin perder el objetivo de la televisión, que es el entretenimiento. Tanto la guerrilla como los paramilitares hicieron cosas terribles, y las vamos a mostrar. No hay forma de que la gente piense que haciendo lo que ellos hicieron les va ir bien en la vida”, asegura Gustavo Bolívar, creador de Tres Caínes.

Los productores de las series Pablo Escobar y Tres Caínes aseguran que están hechas con rigurosidad histórica. Los de La promesa también advierten que la serie fue realizada con la ayuda de una sólida investigación avalada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), Área de Justicia y Seguridad, Proyecto Lucha contra la Trata de Personas.

“Somos un equipo de tres personas. Hemos estado documentándonos continuamente, viendo expedientes, entrevistando al mayor número de personas posibles alrededor de esta historia. Ha sido una investigación muy seria. Para nosotros es muy riesgoso ponernos a escribir una historia que es muy reciente y que aún palpita, por lo que teníamos que basarnos en una muy buena investigación. Vamos a mostrar todo como fue”, sentencia Bolívar sobre Tres Caínes.

La pretensión histórica crea para algunos confusión, precisamente porque no se trata de un documental sino de una ficción apoyada e inspirada en la realidad. Las licencias que se toman en la ficción permiten que el público se conecte con la historia de otra manera a como lo haría con un documental; básicamente, eso reside en la empatía positiva o negativa que generan los personajes. “Me parece que el dramatizado tiene mucho más calado en la audiencia colombiana y estos temas de responsabilidad social y de memoria pueden llegar más directamente por esta vía en lo que tiene que ver con conciencia y prevención”, asegura Mario Morales.

Lo que logran este tipo de series, sin entrar en debates éticos, es poner en el tapete una realidad incontrovertible.

Tres Caínes habla sobre la casa Castaño, una de las plataformas más sangrientas del paramilitarismo en la historia de Colombia que empezó en el nordeste antioqueño, se irradió hacia Urabá y Córdoba, y con el paso de los años se propagó por todo el país vinculándose al narcotráfico y al Estado. Todos estos capítulos sombríos hacen parte de una realidad que la gente no puede desconocer y, al final, estos aportes ficcionalizados provocan en buena medida que el público busque los hechos reales de la historia.

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