15 Mayo 2010 - 11:00 pm

Réplica de Gilma Jiménez a columna de Carolina Sanín

Camilo tenía dos años, sus “padres” lo vendían para que lo violaran; en agosto de 2007 fueron tal las atrocidades que le hicieron, que lo enviaron a una unidad de cuidados intensivos, donde murió. Lo destrozaron.

Por: Elespectador.com
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Esa y otras atrocidades, les suceden diariamente a miles de niños, y según algunos, esos crímenes son menos graves que los cometidos contra adultos. Los niños como Camilo no pueden defenderse; por su edad están en situación de indefensión y muchos ni siquiera son conscientes del porqué del sufrimiento que les causan o causaron sus verdugos. La razón, la conciencia y el corazón hacen que prácticamente en todas las sociedades los crímenes contra los niños sean castigados con severidad.

Algunos columnistas se han expresado en contra del referendo que busca modificar el artículo 34 de la Constitución, para poder castigar hasta con prisión perpetua delitos atroces cometidos contra los niños. Unos con argumentos duros pero serios y otros con argumentos que son producto de falta de información. Pero otros —pocos, por fortuna para los niños— como el escrito en este diario por Carolina Sanín el pasado domingo, agresivo y pobre argumentativamente, se constituyen en la muestra de que vamos por el camino correcto, porque lo primero que debemos derrotar para empezar a superar la violencia atroz que sufren cada año más de un millón de niños en este país, son la indolencia y la ignorancia.

Utiliza en su columna la señora Sanín la palabra “repudio” por las causas de los niños, confesar “ambivalencia” por los derechos de ellos consagrados en una Constitución que evidentemente desconoce —ya que el artículo de la prevalencia no es el 45, sino el 44—, y aceptar su evidente “impericia” ya que los muros de la infamia no han sido declarados inconstitucionales, es la señal de que esta causa por los niños increíblemente tiene más obstáculos que los que se podrían pensar.

Usar perversamente una postura espiritual que se debe respetar, cuando afirmé que los niños asesinados están juntos ayudándonos, para asumir que los que han sido o son víctimas de delitos sexuales están muertos, es delirante. Lo que sí pasa, y por supuesto la columnista desconoce, es que a muchos niños les han matado el alma y para siempre, producto de secuestros, o meses y hasta años de maltratos y asquerosos abusos.

Es irrespetuoso revolver asuntos tan dolorosos como la violencia contra los niños con análisis políticos personales, sesgados y de coyuntura, relacionados con las posturas que han informado algunos candidatos presidenciales frente a la propuesta del referendo de los niños. Por supuesto que todos los candidatos se deben pronunciar frente a esta causa, que es de iniciativa popular y la sociedad colombiana ha asumido de manera ejemplar.

El silencio de algunos candidatos frente a la prisión perpetua, la ausencia de programas concretos para garantizar la prevalencia de los derechos de los niños y lograr su felicidad, la debemos tener en cuenta los colombianos a la hora de elegir el nuevo presidente; quien además de atender temas como los falsos positivos, medio ambiente y violencia contra las mujeres, entre otros, debe responder al inaplazable desafío de proteger el capital humano y social más importante de la sociedad, sus niños. Si eso es ser fanática, me declaro total, permanente y orgullosamente fanática de los niños.

A la señora Sanín, y a otros que piensan como ella, los invito a que hagan la campaña por el No a la prisión perpetua. La democracia se los permite. Como a millones de colombianos que la hagamos por el Sí. Por los niños, por supuesto, que se disfrazan, no para asustar como lo afirma la columnista, sino para soñar y jugar, para ser felices como lo merecen todos. Ellos tienen derechos y prevalentes, así a algunos no les guste.

 Gilma Jiménez Gómez. Senadora electa y vocera del referendo de prisión perpetua. Bogotá.

En defensa del Sena

El Consejo Directivo Nacional del Sena ha seguido con prudencia, así como con enorme respeto, el momento político por el que atraviesa el país y los debates periodísticos que se han presentado en los últimos días, los cuales tocan el nombre del doctor Darío Montoya Mejía y el de nuestra institución.

La excepcional gestión del Sena, que no puede ponerse en duda, ha estado guiada por políticas apoyadas plenamente por el Consejo Directivo Nacional. Nuestra visión de este Sena exitoso, que apoya una inmensa mayoría de los colombianos, ha seguido unos lineamientos directivos claros. Los resultados de esta gestión, que pueden demostrarse con absoluta credibilidad, han sido el fruto de dar prioridad a la modernización de Sena, así como la búsqueda de los más altos incrementos de la competitividad, la dinámica de la producción y de los mercados, lo mismo que el propósito ético de capacitar de la manera más conveniente a las trabajadoras y trabajadores colombianos.

Por ello, no es extraño que se haya incrementado el número de estudiantes en el Sena, sin demeritar la importancia que tienen los programas de más largo alcance para formar técnicos y tecnólogos. Invitamos a los analistas y columnistas de opinión a que visiten centros del Sena y aprecien los cambios realizados, que gozan, además, del reconocimiento general.

De esta manera, y con un seguimiento permanente a la administración del Sena, acompañados de la gestión correspondiente de los organismos de control del Estado, hemos cumplido con la responsabilidad que nos delegó la ley como administradores de los recursos parafiscales, que han sido la base para llevar capacitación a millones de colombianos que de otra manera no tendrían acceso a ella. La educación, la formación y la capacitación son herramientas invaluables para el desarrollo del país y la movilidad social.

Por estas razones anotadas, los colombianos pueden estar tranquilos al saber que los positivos resultados del Sena no obedecen a actuaciones personalistas. Por el contrario, son consecuencia de la buena gestión de su equipo de trabajo, que ha sabido aprovechar el nombre, la infraestructura y el conocimiento de una institución que cuenta con el mayor respaldo nacional, al cual no es, de manera alguna, ajeno su Consejo Directivo.

 Consejo Directivo Nal. del Sena. Bogotá.

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Opinión por:

MEDICOAZUL

Dom, 05/16/2010 - 09:01
Señora Gilam Jiménez Cuidar a los niños significa precisamente eso "cuidarlos" y no en cambio "entregarlos", como a una niñera, al cuidado de una ley impersonal y flagrantemente inconstitucional. Porque no se trata, en primera instancia, de castigar al violador. Se trata fundamentalmente de evitar el daño. De nada le sirve al niño violado que su agresor esté perpetuamente encarcelado. !Le sirve solo que no lo violen! La operancia de la justicia y la aplicación de las leyes ya existentes son la respuesta. La familia, sus espacios y su autoridad son la solucuón. Además, serán múltiples los abusos y las injusticias que se cometeràn en el nombre del artículo modificado que Usted propone. Los múltiples desaciertos criminales del ICBF son, sin duda, prueba de ello. Jorge Merchán Price-cirujano
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