Por: Catalina Ruiz-Navarro

Mujer soltera busca

Las últimas arremetidas contra la legalización del aborto por parte de Alejandro Ordoñez y su secuaz Ilva Myriam Hoyos Castañeda, que con gran sarcasmo ejerce el cargo de procuradora delegada para la defensa de la familia, han puesto sobre la mesa el tema de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, algo que nos afecta a todos y que bien valdría tener en cuenta a la hora de votar por el nuevo presidente.

Después de 4 años de la despenalización parcial del aborto en nuestro país, solo 649 mujeres han tenido acceso a este derecho según el Ministerio de la Protección Social, cifra que contrasta con el estimado de abortos ilegales, 400.000 al año, según un estudio de la Universidad Externado de Colombia. Esto muestra que somos un país tapado y mojigato y que el aborto es un problema de salud pública del que debe ocuparse el Estado. ¿Cuál de los candidatos defenderá los derechos de las mujeres ante los macabros planes del señor Ordoñez?

El 4 de mayo varias organizaciones de mujeres del país invitaron a los candidatos presidenciales a exponer las principales líneas de sus planes y políticas de gobierno para avanzar en el reconocimiento, la garantía y la realización de los derechos de las mujeres en Colombia. Al encuentro, organizado por reconocidas feministas como Florence Thomas, Beatriz Quintero de la Red Nacional de Mujeres y Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa y centenares de mujeres en toda Colombia  que participaron en la creación del cuestionario.

Al evento asistieron Mockus, Noemí y Jaime Araujo, y  las candidatas a vicepresidencia Clara López y Elsa Noguera. Ni Pardo ni Santos hicieron presencia. Pardo ha dicho públicamente que está a favor de la despenalización parcial del aborto y en el 2009 propuso que se distribuyera de manera gratuita la pastilla del día después en los estratos 1 y 2. Santos, en cambio, no podía darse el lujo de no asistir, pues en su programa de gobierno solo nos ofrece un mayor énfasis en el programa de Mujeres en Acción y hace una etérea promesa de poder al género, sustentada en una cita de García Márquez.

Mockus partió de su premisa de que la vida es sagrada para decir que toda violencia homicida es en realidad violencia contra la mujer, la creadora de vida. Partiendo de una anécdota personal dio a entender que no le suena mucho lo del aborto pero que se acoge a la ley. Señaló que vamos a hacia sociedades que van a ser más tolerantes ante el aborto y al respecto recordó que los hombres son importantes en la toma de estas decisiones. Elsa Noguera se mostró conservadora pero respetuosa de la sentencia C-355 y prometió hacer cumplir la ley de cuotas. Araujo fue progresista pero inmemorable. Clara López se lució, habló de inversión, de solidaridad femenina, de la diversidad y de la soberanía sobre nuestro propio cuerpo.

Noemí, que busca el voto de la mujer con el cuento de ser la primera mujer presidenta, que ha dicho que el machismo le hace zancadilla (como si para eso ella no se bastara a sí misma), resultó abucheada por hetereonormativa. Dijo que si bien respetaría la ley no trabajaría en pro de la despenalización total del aborto porque no comulgaba con su catolicismo y la mayoría de sus propuestas estaban dirigidas a las mujeres con familia, como si en su imaginario las colombianas fueran incubadoras. También prometió más discriminación positiva, la misma discriminación positiva que ha sido el pivote de su campaña, tal vez olvidando que positiva o no la discriminación sigue siendo discriminación.

El día en que ser mujer no sea un plus coqueto para llegar a la presidencia podremos hablar de verdadera igualdad de género. Llegar a esta igualdad tiene que ver con entender que en las mujeres reproducirse es una opción, no una función, y por eso una política menos tibia en defensa del aborto es lo que yo quiero exigir del próximo presidente, como mujer soltera en edad reproductiva, y sobre todo como colombiana.

Catalinapordios.blogspot.com

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