La Fiesta del Té y Colombia

La mayoría republicana en la Cámara de Estados Unidos sólo producirá trancones y obstáculos a cualquier política.

Van sin ningún proyecto de gobierno. Su premisa es que el presidente Obama ha hecho todo equivocadamente y entienden que su misión es deshacer todos los proyectos de Obama.

El problema con esta visión es que el descontento del público queda sin solución. Evitar que los más ricos paguen impuestos para incentivar el empleo y desregular la economía fue ya probado durante los gobiernos de Bush, sin que el desempleo haya disminuido y en cambio sí produjo un abuso de la desregulación y una crisis financiera que todavía afecta a Estados Unidos y al mundo.

Hacer al gobierno de Estados Unidos menos poderoso, o achicarlo, disminuye su influencia nacional e internacional. Considerar que los problemas nacionales deben tener prioridad sobre los internacionales es desconocer el papel mundial de Estados Unidos y los beneficios económicos globales que usufructúa, es decir, se desconoce que en proporción a su intervención internacional depende su poder económico nacional.

Volver a la Constitución de 1776 es desconocer todos los avances jurídicos, sociales y políticos que Estados Unidos logró en más de dos siglos de desarrollo. La presión de la Fiesta del Té es un fundamentalismo radical que mira hacia el pasado.

Mientras tanto China, sin gastar un centavo en ninguna guerra internacional, para defender o ampliar sus mercados globales se verá ampliamente beneficiada con el encogimiento de poder de los Estados Unidos y su aislamiento a una economía de equivocada prioridad nacional. Otras economías, como la hindú y la brasileña, también serán ganadoras. Ese tipo de política fue practicada en América Latina por el reciente presidente Bush con la consecuencia de perder influencia y poder en la región.

Colombia va en una dirección opuesta, en el sentido de que estrecha relaciones con países antagónicos para fortalecer la paz ciudadana y su economía. Colombia también sigue la Constitución de 1991, que garantiza los desarrollos que se han visto desde su aplicación y que incluyen la toma de cuentas que controla excesos del gobierno, herramientas de justicia y los ingredientes necesarios para un cambio de la mentalidad colombiana. Hasta hoy, mentalidad con alguna inclinación a ser condescendiente con el crimen, lo que ha alimentado la corrupción y el narcotráfico. Este cambio de mentalidad es necesario para movernos hacia una sociedad de total Estado de Derecho donde los ciudadanos pueden confiar en sí mismos, en su gobierno y en las instituciones.

El triunfo de los republicanos y de su ala extremista, la Fiesta del Té, no son buenas noticias y sí un tema de reflexión para el impulso de las políticas internacionalistas, constitucionales y democráticas de Colombia.

 José María Rodríguez González. Bogotá.

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