Por: Álvaro Forero Tascón

'Rankings' presidenciales

EL SONDEO DE LIDERAZGO PRESIdencial que publicó la revista Semana es una foto de la historia republicana, tomada desde el mirador de hoy.

Seguramente cuando la Fundación Liderazgo y Democracia coordine un nuevo sondeo entre los mejores historiadores del país, algunos presidentes avanzarán posiciones, otros retrocederán. Entre 2000 y 2009, Bill Clinton avanzó seis puestos en los sondeos C-SPAN, del 21 al 15, gracias a que el paso de los años había puesto en perspectiva el tamaño de su gestión económica.

Como toda evaluación humana, los resultados de un sondeo son subjetivos. Como subjetivos son todos los libros de historia. Sin embargo, una encuesta entre expertos, en este caso veinte académicos, muchos con títulos de doctorado de universidades como Harvard, Oxford o Columbia, de muy diferentes tendencias políticas, es lo más cercano, no a la objetividad, pero sí a una opinión sustentada, balanceada y consensuada sobre los presidentes colombianos.

No es posible hacer una medición científica del desempeño de los gobernantes. En materia económica, por ejemplo, no basta medir el crecimiento, que en ocasiones depende más de circunstancias ajenas al mandatario, como las dinámicas globalizadas o las d ecisiones acertadas e incluso los sacrificios de los predecesores. Un presidente a quien le corresponde gobernar durante una crisis económica puede hacer un mejor manejo de la economía que uno que no aprovecha suficientemente condiciones más favorables.

Es útil para una sociedad reflexionar sobre el comportamiento de sus líderes, pues pocas cosas tienen tanta incidencia sobre su realidad. Aunque la personalidad política de un presidente es sólo uno de los muchos ingredientes que esculpen la historia de un país, junto con las circunstancias, la cultura, los recursos, las relaciones, etc., el liderazgo con que el mandatario conecta esa combinación con el futuro mediante el manejo de las limitaciones, las potencialidades y las encrucijadas de su pueblo, es quizás el elemento más decisivo sobre los resultados. Por eso los expertos que respondieron el sondeo de liderazgo presidencial castigaron la falta de liderazgo del presidente Marroquín para evitar la pérdida de Panamá, y reconocieron la capacidad de Alberto Lleras para concebir y realizar un pacto político para detener la violencia, recuperar la democracia y delinear un curso.

Los rankings presidenciales no sólo dicen sobre los presidentes, sino también sobre las sociedades en que actúan. Para la cultura política de los Estados Unidos ha sido provechoso que Abraham Lincoln sea el presidente mejor calificado en todas las encuestas de expertos, porque ello muestra el apego de esa sociedad por los valores que representó Lincoln —unidad y libertad— librando la guerra contra la secesión y declarando la libertad de los esclavos.

Los seguidores de los presidentes que reciben puntajes bajos tienden a descalificar los sondeos por supuestos vicios ideológicos. Sin embargo, los sondeos que en Estados Unidos han equilibrado la participación de expertos de acuerdo con sus inclinaciones ideológicas, como los Murray-Blessing y del Wall Street Journal, han obtenido resultados asombrosamente parecidos a los que no averiguan sobre la tendencia ideológica de los expertos.

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