21 Jul 2008 - 9:27 pm

El editorial del domingo

Cuando un editorial y una columna coinciden con la opinión de quien los lee se siente regocijo, porque parece que uno pudiera haber sido su autor.

Por: Elespectador.com
  • 1Compartido
    http://www.elespectador.com/columna-el-editorial-del-domingo
    http://www.elespectador.com/columna-el-editorial-del-domingo
  • 0

El del domingo 13, que trata sobre la tarea que nos compete a los colombianos de ahora en adelante, es de una proyección visionaria y señala algunos derroteros que habrían de ejecutarse para que Colombia deje de ser la patria boba que siempre ha sido, cuando no adormecida sobre su conformismo, sumida en la violencia atávica que la mantiene perpleja.

Demos por descontado que por sustracción de materia desaparezcan todas las cuadrillas subversivas y la delincuencia común; que se pueda reacomodar a la población desplazada y a los ex milicianos, bien por la aplicación de la justicia conmutativa o por generosidad del Estado en predios baldíos o latifundios improductivos, es decir, materializando la incumplida y demorada reforma agraria que atraería a las supercongestionadas urbes metropolitanas; que al quedar ocioso el aparato castrense se convirtieran en colegios y universidades los cuarteles y se subsidie el estudio de sus soldados y policías con parte del presupuesto de defensa.

Pero para proyectar esos megaprogramas debe empezar a construirse una infraestructura real y estratégica para que los que allí residan, estudien y trabajen con sus familias puedan tener las comodidades de la modernidad. Me parece oportuno, aunque también trasnochado, lo del ferrocarril transcolombovenezolano y ojalá peruanoecuatoriano y hasta brasileño, la navegabilidad eficaz por nuestras principales arterias fluviales hasta desembocar en los océanos, la implementación de nuestras costas y puertos marítimos y de las vías carreteables y el desarrollo productivo de nuestras reservas naturales. Nosotros también poseemos mucho petróleo, además gas, carbón, hierro, oro y esmeraldas, y no hablemos de la riqueza de nuestras selvas, páramos y llanuras. Y la reserva cultural, tantos jóvenes preparados pero sin padrino político. ¿Sí tendrían acceso a la burocracia que tanto amenazan con la meritocracia en ciernes?

Pero, la actitud de nuestra gente, ¿sí estará preparada para el cambio? La deshonestidad y el cinismo de la clase política y de los de cuello blanco y gris, ¿abandonará su egoísmo, su envidia y su insolidaridad?

 Hernando Corredor Quintero. Villavicencio.

De nuevo la séptima

El septimazo, que empezó como un buen intento de proporcionar a los bogotanos la oportunidad de disfrutar de un agradable paseo por la carrera 7ª, en compañía de la familia, disfrutando de eventos culturales y recreativos, se ha convertido en un desordenado y peligroso mercado persa. La multitud que allí acude tiene que sortear por estrechos pasillos a vendedores ambulantes de todo tipo, carretas en donde se venden en lamentables condiciones higiénicas chorizos, jugos, mazorcas, etc. Y algunos de ellos utilizan cocinas con cilindros de gas que son una peligrosa bomba de tiempo. Sería de desear que la administración y la policía cumplieran con el deber de ponerle orden a este caos.

 Miguel Ochoa.  Bogotá.

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com

 

  • 1
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

Lo más compartido

1
Opinión

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio