Opinión| 21 Jun 2008 - 3:57 am
La inmensidad de la irrelevancia
Por: Umberto Eco
En efecto, en esas páginas, un tal Ben Schott (resulta por completo irrelevante saber quién es) ha recopilado un número enorme de noticias irrelevantes (pero, como veremos, no todas).
Enumera, por ejemplo, los nombres de algunos caballos famosos, el menú servido en la última cena del Titanic, las chicas de James Bond, los maridos de Elizabeth Taylor, las muertes curiosas de algunos reyes birmanos, los altos grados de la masonería, los artículos del código del duelo irlandés, las distintas edades de los animales, la disposición de una orquesta, los puntos de la canasta, los versos de algunas retahílas infantiles, los nombres de bufones de corte históricos y los gritos de guerra de los diversos clanes escoceses, los doce trabajos de Hércules, algunos insultos shakespearianos, 1.237 cifras por lo menos del número Pi, los animales adoptados por el Zoo de Londres, y así en adelante a lo largo de 150 páginas.
Una vez excluido que el libro lo puedan usar los que inventan concursos televisivos (resulta difícil imaginar a un concursante que sepa que Aksakoff era el bufón de Isabel de Rusia), el único placer que nos queda es dar con cosas que no salen en el libro. Por ejemplo, ¿por qué saber el verdadero nombre de los cuatro mosqueteros y no encontrar los nombres que Dumas dio a sus criados (Planchet, Grimaud, Bazin y Mousqueton)? ¿Por qué no enumerar a los Tigres de Mompracem (Giro Batol, Sambigliong, etc.)? ¿Por qué están los siete enanitos y no los siete reyes de Roma? ¿Y cómo se llamaban los colaboradores de Maigret? ¿Y los amigos de Mickey Mouse?
¿Y los personajes de Casablanca? Vamos, vamos, a ver quién gana: Rick Blaine, el señor Ferrari, el capitán Louis Reanult, Ugarte, Ilsa Lund, el mayor Strasser, Annina Brandel, Yvonne... ¿Y luego? ¿Quiénes eran los actores de La diligencia? Claire Trevor, John Wayne, John Carradine, vale. ¿Y el doctor? Thomas Mitchell. ¿Y el vendedor de licores? Donald Meek. Claro que todas estas cosas, para mí, son muy relevantes, mientras que el juego principal consiste en descubrir todo lo verdaderamente irrelevante que ha omitido Schott.
El problema es que es bastante fácil hacer un catálogo de las cosas relevantes, pero es imposible hacer uno completo de lo irrelevante. La cultura, ese conjunto de ideas, nociones, datos, memorias que denominamos Enciclopedia, es la suma que de todo aquello que una determinada sociedad (o la humanidad en su conjunto) deciden recordar. Pero no actúa sólo como contenedor; actúa también como filtro.
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marvin stiven
19 Julio 2008 - 5:54pm
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uberrimo
22 Junio 2008 - 11:24pm
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22 Junio 2008 - 11:10am
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22 Junio 2008 - 10:23am
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