Opinión| 1 Ene 2009 - 10:00 pm

Yesid Reyes Alvarado

Educación versus represión

Por: Yesid Reyes Alvarado
SE ANUNCIA LA ENTRADA EN VIGENcia de normas relacionadas con el tratamiento de la basura, cuyo incumplimiento podría acarrear incluso la imposición de penas privativas de la libertad.

En Colombia sigue habiendo una creciente tendencia a regular la conducta de la sociedad fundamentalmente a través de la represión; con cierta frecuencia se presentan proyectos de ley encaminados a aumentar las penas de algunos delitos, o se prohíbe la aplicación de beneficios procesales respecto de otros, o se busca la imposición de la cadena perpetua.

En el código penal que rigió en Colombia hasta 1980 la máxima sanción prevista era de 15 años de presidio. Desde entonces las penas han aumentado de manera paulatina hasta alcanzar los 60 años de prisión, sin que por ello se vea una reducción en los índices de delincuencia; aun así hay quienes buscan la implantación de la cadena perpetua como si ella o la pena de muerte hubieran terminado con la delincuencia en los países donde se han implantado. Si la forma más efectiva de acabar con el delito fuera la imposición de elevadas penas, estoy seguro de que ya alguien habría recurrido a ella y existiría algún lugar del planeta sin crímenes.

Acudir continuamente a la sanción como mecanismo de encauzar la conducta social termina por desgastar su efectividad; la gente deja de ver la pena como una medida extrema, empieza a creer que veinte años de encierro no son nada para un criminal y presiona por su incremento; el delincuente, en lugar de desaparecer, se torna más osado o violento para impedir su ingreso en prisión. De los habilidosos asaltantes que se conocían a mitad del siglo pasado hemos pasado a temibles bandas armadas que matan a quien les oponga resistencia o pueda delatarlos, como forma de evadir las altas penas que recibirían en caso de ser capturados. Quienes son llevados a juicio, intentan sobornar a testigos, investigadores, fiscales y jueces o, peor aún, les amenazan o atentan contra su integridad o la de sus familiares, intentando evadir la acción de la justicia.

No se trata, desde luego, de renunciar totalmente a la imposición de sanciones. Pero ellas deben quedar reservadas para casos realmente excepcionales, en los que no exista una forma distinta de manejar el conflicto. Para citar sólo un ejemplo, bastaría con pensar en las infracciones de tránsito, cuyo número es tan grande que la policía no da abasto para imponer sanciones, lo que a su vez lleva a que muchos se arriesguen a violar esas normas confiando en que quizás no reciban una multa.

Si en temas como la conducción de vehículos o el manejo de las basuras se hiciera más énfasis en el aspecto educativo, enseñando desde los colegios las normas más elementales de convivencia, y si en las escuelas de conducción se dedicara más tiempo a informar y valorar el conocimiento de las normas de tránsito que a enseñar a mover el vehículo, estoy seguro de que habría menos actos dignos de sanción en esos ámbitos. El continuo recurso a la represión por comportamientos incorrectos es, desde luego, más efectista y siempre genera llamativos titulares de prensa. Pero justamente debido a ello, la amenaza de la sanción resulta especialmente útil para ocultar los grandes vacíos que tenemos en materia de educación, que es la mejor forma de prevenir la proliferación de conductas indebidas.

 

  • Yesid Reyes Alvarado

5

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

paisacoraje

2 Enero 2009 - 5:18pm
Muy buena columna. En nuestro país desafortunadamente en materia delincuencial nuestros gobernantes siguen buscando la fiebre en las sábanas. No quieren entender que la mejor disuación para un delincuente está en la efectividad de la sanción, es decir, en la convicción de que el delito no quedará impune. Mientras esto no ocurra la rigurosidad de las penas no tiene ninguna incidencia porque serán sanciones de nombre, en el papel. En cuanto a educación vs. represión opera el facilismo teniendo en cuenta que la primera implica un proceso tal vez dispendioso, desconociendo que un ciudadano respetuoso de las normas, por convicción, desarrolla implícitamente otros valores como la tolerancia, espíritu de cooperación, ideas civilistas y democráticas, bajos niveles de agresividad y un largo etc.
Opinión por:

Metralletra

2 Enero 2009 - 11:28am
Un ejemplo, la polvora. Es maravilloso tener menos niños quemados en diciembre, pero sera la forma correcta prohibir la polvora y encarcelar padres de niños quemados? Por que no se educa en el uso de esta y se controla la calidad de las fabricas y productos de polvora? Como estan las cosas, el niño, aparte de quedar quemado, queda sin un padre que le de sustento por algunos años, y que quizas cuando vuelva ambos sean parte de bandas criminales, uno por necesidad en casa y otro por necesidad en la carcel.
Opinión por:

Marco Ladino

2 Enero 2009 - 11:01am
Don YESID, ha estado Ud. alguna vez en los países Europeos, o Estados Unidos, donde las multas por tirar basura en las vías son fuertes y se cumplen. En Colombia se debe legislar y CUMPLIR, ese es el gran factor. Se promete, pero no se cumple. La sola llamada Educación ciudadana no sirve, por la sencilla razón que no se presta. Los maestros y entidades Educativas, sobre todo las oficiales, no le caminan a estos programas. Que triste, pero es así.
Opinión por:

Orlando Tinoco

2 Enero 2009 - 8:23am
Totalmente de acuerdo con el columnista, y en ese orden de ideas hay que decir que una de las tendencias de los demagogos, es que estos piensan más en castigar al delincuente que en erradicar la causa de los delitos. El tema del reciclaje de las basuras me trajo a la memoria a la hermosa población de Vélez Santander, donde sin represión sus habitantes sacan dos o tres bolsitas de basura estrictamente reciclada.
Opinión por:

JMBC

2 Enero 2009 - 8:09am
En un Estado con un lider autoritario, totalitarista y fascista, que más podemos esperar? Un Estado que en educación solo invierte lo irrisorio de su presupuesto, que pedagogo le dedica tiempo a su profesión? Lo que si debe quedar en claro es que debemos ayudar desde las columnas de opinión a recuperar LA DIGNIDAD NACIONAL. No podemos permitir que un agente de transito se esconda como pícaro esperando a su victima, como lo hacen la policia nacional o los empleados de las secretarias de transito municipal, para poder implementar su respectivo parte o su boleteo autorizado por el mismo gobierno. Este ejemplo es el mas típico de asalto en Colombia que no tiene ningún tipo de sanción. Es hora de LA DIGNIDAD NACIONAL. Convoquemos una marcha para el 21 de enero y empecemos a buscar la PAZ real.
Publicidad
  • Eduardo Sarmiento
  • Fernando Araújo Vélez
  • Luis Fernando Montoya
  • Javier Moreno
  • Luis Carvajal Basto
  • Gustavo Páez Escobar
  • Eduardo Barajas Sandoval
  • Cartas de nuestros lectores
Todos los columnistas
Publicidad
Suscripciones El Espectador
  • Nuestra edición impresa

    Suscribase aquí
    y conozca todos los beneficios.

    Suscríbase

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2009