Opinión |4 Feb 2009 - 11:00 pm
¿Qué está pasando en Caldas?
Por: Uriel Ortiz Soto
Aunque nos duela reconocerlo, en nuestro departamento, desde hace varias décadas se viene acrecentando una crisis de principios y valores, que ha traído como consecuencia lógica un concepto equivocado de lo que debe ser el ejercicio noble y altruista de la Administración Pública.
Tan importante actividad está devaluada y mal concebida por las generaciones de los últimos tiempos, porque se han formado y educado en medio de los laberintos escandalosos de la corrupción, provocados por sus mayores, promotores de malos manejos en los cargos de dirección y mando. Todo empezó, cuando la actividad política perdió su razón de ser como institución humanística, y se amangualó con los vicios de la corrupción. Sus artífices generaron el engendro maléfico de la llamada tripleta: Yepo - Giraldo Barquista, para manejar y robar a su acomodo el departamento y sus municipios.
Esta nefasta y criminal organización trajo como resultado el vergonzoso robo a Caldas, denunciado hace veinticinco años por el entonces procurador Jesús Jiménez Gómez.- Infortunadamente no aprendimos la lección -. Todo continúa igual o peor, con raíces tan profundas que para solucionar la delicada situación, se requiere de toda una reingeniería de ordenamiento moral, donde se comprometan las fuerzas vivas regionales y locales.
Las heridas y cicatrices sobre el robo a Caldas, aún, están latentes. Con ocasión de los últimos episodios ocurridos en la actual, y anteriores administraciones, donde aparecen comprometidos funcionarios departamentales y municipales; dirigentes cívicos y empresariales, encartados con la justicia; siempre se trae a colación tan vergonzoso episodio que hizo temblar todas las estructuras de nuestro departamento. Quienes vivimos en la Capital de la República, desde hace varios años, nos duele ver, cómo todos los días, los diferentes medios de comunicación se refieren a Caldas, no sobre logros ni obras de progreso, siempre lo hacen con serios cuestionamientos que van en contra de la moral y las buenas costumbres.
Es apenas lógico preguntarnos en los actuales momentos de tanta crisis e incertidumbre institucional: ¿dónde están los prohombres de Caldas? Y ¿los dirigentes honestos que se hicieron? ¿Así, estamos de mal y huérfanos, que a ningún estamento social, político, religioso o educativo, se le ha ocurrido salir a protestar y organizar las comunidades para exigir más honradez y pulcritud en el manejo de la cosa pública? Recordemos, que en otras épocas, cuando esto ocurría, las gargantas de ilustres dirigentes se henchían de protestas y las tribunas públicas se convertían en verdaderos púlpitos de cátedra moral, las manifestaciones no cesaban hasta que el responsable o acusado explicara su conducta o hiciera dejación del cargo.
Lamentablemente, ahora, la situación es tan grave, que estos episodios se convirtieron en el pan de cada día y las gentes buenas que quieren denunciar no lo hacen por temor a perder sus vidas. Es decir, hemos entrado al escenario vergonzoso de la tolerancia y la convivencia con la corrupción. La crisis política es de tal magnitud que varios funcionarios de alto rango, y de todos los niveles, se encuentran desempeñando cargos y muchos de ellos soportando investigaciones de los organismos de control.
Al paso que vamos, nos quedaremos sin representación en el Congreso de la República durante la presente legislatura. Como es de público conocimiento, son varios los congresistas encarcelados y otros se encuentran en la antesala de la prisión. Se rumora en los mentideros sociales y políticos de Bogotá, que, para antes de Semana Santa, vendrá una debacle en la clase dirigente empresarial y política de Caldas, de tal magnitud, que veremos desfilar a la cárcel personajes jamás imaginados, por problemas con la justicia; por complicidad en contratos leoninos, peculados, y toda clase de negocios turbios. Todo indica que el negocio de las pirámides, alcanzó a permear la economía del departamento y varios de sus municipios.
¿Y que, hay que hacer? Quedarnos con los brazos cruzados es imposible, llegó la hora de decir no más, basta ya, ladrones y corruptos de cuello blanco de Caldas. Las gentes de bien deben unirse para formar un: Frente Unido por la Restauración Moral, Social, Económica y Política de Caldas. Sin distingos de ninguna índole. Pero que sea un movimiento de verdad y decisión; que no se vaya a convertir en refugio de los mismos con las mismas, como siempre ha ocurrido en los últimos años. Sobre todo, que quienes pretendan liderarlo no tengan apetencias políticas o aspiraciones burocráticas.
¡Despertemos Caldenses, no esperemos mas; mañana puede ser imposible!
Comunidad Desarrollo y Gestión
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