Opinión| 19 Jun 2009 - 8:52 pm

Sergio Otálora Montenegro

El mismo juego de siempre

Por: Sergio Otálora Montenegro
Era obvio que la ley de víctimas fuera sepultada, con mucha pena y nada de gloria, por el mismo juego de siempre: reconocer  que los asesinatos de agentes del Estado son equiparables a los cometidos por sediciosos o paramilitares, es darle ventajas estratégicas al “enemigo”.

En lenguaje presente: “poner en peligro la seguridad democrática”. Además, Colombia no es una dictadura, impera la ley y no existe, ni de peligro, un Estado genocida. Suena bien, a país decente.

¿Acaso fue hundida la ley por la “democracia de opinión”?  No. Fue pulverizada por la maquinaria uribista en el Congreso, gracias a una orden emanada del Palacio de Nariño, calificada como “sugerencia” por algunos medios escritos.
 
Nada nuevo, por supuesto. A pesar de las miles de evidencias que conducen a las altas esferas del poder, la guerra sucia no parece tener eminencias grises, sino apenas espontáneos cargaladrillos, que actúan  por oscuros móviles personales y no bajo estrictas órdenes superiores.  Incluso el relator para ejecuciones extrajudiciales de las Naciones Unidas,  supongo que por razones de índole diplomática y legal, afirma que “no he encontrado pruebas que indiquen que estas ejecuciones se llevaron a cabo como política oficial del gobierno”. Perfecto. Pero a renglón seguido aclara: “la explicación que prefieren muchos en el gobierno –que las matanzas fueron llevadas a cabo a pequeña escala por una cuantas pocas “manzanas podridas” –es igualmente  insostenible”.
 
Es obvio que el señor Philip Alston, autor del informe preliminar sobre los “falsos positivos”, no pueda entrar a juzgar al Estado colombiano. Pero en su escrito deja regados en el camino varios indicios que sugieren una política deliberada: los crímenes han ocurrido en 13 departamentos, los más importantes y extensos, como Antioquia, Valle del Cauca, Vichada o Meta; una cantidad “importante” de militares ha estado involucrada en estos crímenes; a pesar de las medidas tomadas por el gobierno, hay una gran distancia entre el discurso y la práctica; existen problemas de presupuesto y de personal en la unidad de derechos humanos de la Fiscalía; los jueces militares no obedecen a la Corte Constitucional para que transfieran casos de derechos humanos a la justicia ordinaria; la desmovilización de jefes paramilitares no ha implicado el desmantelamiento de su aparato militar y su estructura económica; se registra un “alarmante” nivel de impunidad para el enjuiciamiento de quienes planearon y ejecutaron las matanzas.
¿Si todas estas piezas no conforman una lógica del ejercicio del poder y una política estructurada desde  instancias superiores del Estado, sostenida desde hace por lo menos un cuarto de siglo, qué es entonces  lo que pasa en Colombia?

La estrategia de no llevar las responsabilidades institucionales hasta sus últimas consecuencias, por razones que siempre han tenido que ver con la guerra que se libra contra la subversión (ahora llamada “narcoterrorismo”), es una vieja conducta, como son  viejos también  los dispositivos que se han empleado no sólo para derrotar a la guerrilla, sino para acabar con su “periferia legal”, sus “compañeros de ruta”. Por eso, vale la pena insistir en que la “seguridad democrática” no tiene nada de novedosa, ni siquiera en sus resultados: Misael Pastrana derrotó en el terreno militar al ELN, Julio César Turbay tuvo a la cúpula del M-19 en la cárcel, Belisario Betancur acabó para siempre con la legitimidad política de la insurgencia, y ahora Alvaro Uribe golpea con contundencia a las Farc, después de estar buscando sin tregua su derrota militar por lo menos desde el gobierno de César Gaviria, mediante la combinación de todos los métodos legales e ilegales. Una larga e intensa tarea de casi cuatro lustros, que ahora arroja resultados por una acumulación de factores, internos y externos, que se minimizan de manera deliberada para fortalecer la imagen del caudillo salvador.
 
Seguimos, pues, en lo mismo. Con diferentes rostros y actitudes; con una ámbito internacional muy distinto al de otras épocas; con la globalización no sólo de la economía sino de la política; con reservas democráticas importantes…pero todo revuelto en esta matriz que no se logra romper y superar: una institucionalidad débil, limitada, que no puede abrir la puerta de al lado donde sospecha que deben estar, parapetados, los autores reales del exterminio que no termina.

  • Sergio Otálora Montenegro

11

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado. Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

marvin stiven

21 Junio 2009 - 6:25am
si las victimas del estado son resultado de la seguridad democratica, las victimas deben estar por encima de esta seguridad, es decir el dinero destinado hacia esa política de seguridad debe ser destinado a reparar a las victimas de esta.
Opinión por:

Ojimetro

20 Junio 2009 - 1:32pm
Buen artículo. La seguridad democrática no corre peligro con la Ley de Víctimas ¿Acaso no es fundamental el asunto de los derechos humanos para esta política? Reconocer los errores o los vicios para corregirlos o eliminarlos es lo mejor que le puede suceder al país. Por último, no se pueden equiparar los crímenes de los paramilitares y la guerrilla con los crímenes perpetrados por agentes del Estado. Los de estos últimos son mucho peores puesto que en esos agentes se delegó la defensa, vida y honra de los ciudadanos. Los paramilitares y guerrilleros no pasan de ser unos delincuentes.
Opinión por:

hbpsentipensador

20 Junio 2009 - 10:30am
La gerra sucia no se la inventó el hombrecillo de carriel y motosierra pero, de lejos, hoy es su mas grande, vistoso y elocuente representante, quien logró superar lo que se creia insuperable. La época de inmoralidad, corrupción y terror de Turbay Ayala. TENEMOS SATÁN PARA RATO.
Opinión por:

Segregacionpatria

20 Junio 2009 - 10:14am
Le comenté esta buena nota de actualidad verdadera a mi amigo, el filósofo de Galonsintapa, que entre otras cosas para que sepan los que tanto preguntan, se llama Proscoato Jiménez. Me dijo con una tristeza, que me se aguaron los ojos: compa, mientras nos llega la hora de decidir en las urnas si queremos ser independientes, vámos a mama ron
Opinión por:

Ordep Adasop

20 Junio 2009 - 9:42am
Lea pronto la refutación de esta columna por A. Rangel, M. Yamhure, o M. Cardona Botero. Ellos seguirán demostrando que AUV tiene la razón, y que es lo mejor que le ha pasado a Colombia.
Opinión por:

leftright

20 Junio 2009 - 3:52pm
A los paraguerrilleros de la Up,partido politico de las FARC,brazo armado del Partido comunista colombiano,fue masacrado por los paracos,al mando de Pabloescobar y socios entre ellos purosa narcos,los castanotec,en una guerra de carteles de la droga,en retaliacion,por que las farc,empezaron a atacar y asaltar los laboratorios de droga de los capos en mencio,pablo arma un jercito de mercenarios y les dio a las farc donde mas le dolia a los paraguerrileros de la Up.que estaban en pueblos y ciudades,victimas de su propio invento de la famosa COMBINACION DE TODAS LAS FORMAS DE LUCHA.
Opinión por:

gente común

20 Junio 2009 - 7:29am
AUV y su corte, de seguro piensan que no existe poder suficiente que los cuestione y oponga. Sin embargo, muchos ¨ojos¨ de gobiernos y organismos internacionales, están puestos sobre nuestro país. Ellos ya no están considerando que tan ciertas son las denuncias, pienso que su mayor preocupación radica en la capacidad de reacción y el alto que los gremios, los medios, el empresariado, las demás instituciones y el pueblo en general pueden darle a la estructura mafiosa apoltronada en el poder con engaños y manipulaciones. De la pasividad y el miedo sólo existen recuerdos amargos y justificaciones que explican el deterioro sistemático. De la denuncia y la participación activa, surge la credibilidad, la confianza y la seguridad por el afianzamiento de la democracia. MEDIOS NO CALLEN.
Opinión por:

karmapolice

20 Junio 2009 - 6:45am
Sí, señor Otálora Montenegro, pero sabe usted cuál es el mayor problema de insuficiencia de presupuesto ?, el PRESUPUESTO MORAL Y DE IDONEIDAD que se debe inyectar a quienes forman parte de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, sin esta dosis no hay recurso que alcance. Y eso lamentablemente nunca va a pasar, tengalo por seguro.
Opinión por:

Defensorpaccis

20 Junio 2009 - 6:17am
Por supuesto que las víctimas de los agentes estatales no son equiparables a las de asesinos asquerosos como Mancuso y el “mono Jojoy”: LOS CRIMENES de Estado son mucho más graves, porque los cometieron personas a las que los colombianos les entregaron la misión de cuidarlos no de asesinarlos. Al “mono Jojoy” nadie lo eligió para cuidar la vida, honra y bienes de los colombianos: a Uribe sí.
Opinión por:

es así

20 Junio 2009 - 12:55am
Hasta cuando tendremos de presidente a un psicópata, ladrón y mentiroso como alvaro uribe vélez?
Publicidad
  • Héctor Abad Faciolince
  • Hernán Peláez Restrepo
  • Iván Mejía Álvarez
  • Harry Sasson
  • Hugo Sabogal
  • Tola y Maruja
  • Cartas de nuestros lectores
  • Miguel Ángel Bastenier
Todos los columnistas
Publicidad
Suscripciones El Espectador
  • Nuestra edición impresa

    Suscribase aquí
    y conozca todos los beneficios.

    Suscríbase

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2009