Opinión |27 Jun 2009 - 2:16 am

Eduardo Sarmiento

En el primer trimestre PIB cayó 0,6%

Recesión cantada

Por: Eduardo Sarmiento

La credibilidad del Ministro de Hacienda sale mal librada en el momento en el que se conocen las cifras. 

En noviembre señalé que no era necesario esperar siete meses para verificar que la economía estaba en recesión. En efecto, el  DANE reveló que la economía colombiana, luego de haber descendido 1% en el cuarto trimestre de 2008, se contrajo 0,6% en el primer trimestre de 2009, cumpliendo con todos los requisitos de recesión técnica. Asimismo, la información parcial en materia de industria y construcción sugieren que en el segundo trimestre el comportamiento será igual o peor.

La composición del producto es peor que el comportamiento global. El consumo, la inversión, la industria y la agricultura descienden en relación con el año pasado. El sistema no dispone de motores para liderar la salida de la crisis; la escasa actividad productiva corre por cuenta de la minería y el sector financiero que carecen de capacidad de arrastre y generación de empleo.

La credibilidad del Ministro de Hacienda sale mal librada del trance. Cuando la recesión se iniciaba en el cuarto trimestre del año pasado, sostenía que la economía se encontraba blindada y crecería a altas tasas. Más aún, el Gobierno y el Banco de la República se dieron el lujo de subir la tasa de interés y reducir el déficit fiscal a cero. Ahora  niega la recesión diciendo que dos caídas seguidas del PIB no son dos caídas seguidas, algo así como dos más dos no son cuatro.

La realidad estadística no ha servido para conmover al FMI y al Gobierno. En días pasados se armó una gran algarabía por la aparición de un hueco fiscal de $9 billones, y no faltaron quienes clamaran la ampliación del déficit fiscal, así creara serios traumatismos inflacionarios y recesivos en los próximos años. El Gobierno, que había anunciado un plan de $55 billones para reactivar la economía, en forma súbita cambió de posición y anunció la elevación de los impuestos para conjurar la debacle.

No es fácil entender la sorpresa por la caída de los ingresos tributarios, cuando una de las manifestaciones sobresalientes de las recesiones es el aumento del déficit fiscal. El resultado no sólo es normal sino conveniente,  porque no causa ningún daño y se trata de uno de los pocos mecanismos automáticos de recuperación. Los efectos negativos sobre la inflación no se presentan, puesto que la deficiencia generalizada de la demanda con respecto al valor de la producción mantiene deprimidos los precios. Aún más importante, la financiación del deficit fiscal con emisión se manifestaría en un aumento del producto y el empleo, sin causar la revaluación ni restarles recursos a otras actividades.

No existe ninguna base científica para afirmar que la economía no tiene margen de maniobra y la caída de la inversión y la reactivación sólo viene de afuera. La recesión ha venido acompañada de la elevación del ahorro y una reducción del crecimiento de la cartera bancaria que tienden a acentuarla y prolongarla. La crisis mundial ha provocado un cierre en los mercados internacionales que se manifiesta en el desplome generalizado de las exportaciones, y en Colombia adquiere la forma de un aumento considerable del déficit en cuenta corriente. Los dos fenómenos provocarán una contracción del producto de cerca del 2,5% en relación con el año pasado. El déficit fiscal, que como van las cosas puede llegar a 1.8% del PIB, contribuirá a moderar la tendencia, pero no evitará que el producto descienda en el año completo.

En los círculos influyentes no se ahorran esfuerzos para desconocer la crisis y presentarla como un evento pasajero que se puede resolver con las políticas tradicionales. El Ministro de Hacienda acude a explicaciones y trucos aritméticos infantiles y el FMI y la tecnocracia neoliberal emplean prácticas soterradas para desvirtuar el déficit fiscal e impedir su materialización. Ante la evidencia incontrastable de que la economía no se autorregula, en el desespero se pretende impulsarla creando expectativas artificiales.

La observación objetiva de los hechos plantea un camino distinto. La recesión actual genera fuerzas perversas que tienden a mantenerla, y no es posible superarla con un choque externo. La reactivación sostenida sólo podrá lograrse en el corto plazo con la conformación de un déficit fiscal financiado con emisión entre 3 y 4% del PIB, y en el largo plazo con la ampliación de la producción nacional destinada al mercado interno y la elevación de los salarios.

 

  • Elespectador.com| Elespectador.com

22

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2012