Por: Mario Fernando Prado

¡Que los extraditen!

LA HIPOPOTAMITIS AGUDA ES OTRA manifestación del mediatismo calenturiento que padecemos los colombianos.

Nos estamos dando golpes de pecho y lamentándonos de la muerte de un bicho que de nada nos sirve.

Y el sacrificio despiadado del tal Pepe resultó ahora mas grave que las docenas de muertos diarios en Medellín, los crímenes de la guerrilla y los asesinatos de los paracos. El mundo al revés.

¿Será que es más importante un animalote de esos que las vidas de tantos y tantos compatriotas que ya ni merecen una reseña en nuestros atestadas páginas judiciales? Curiosa entonces esta actitud tan humanitaria con los animales pero tan animal con los mismos congéneres humanos.

Los tales hipopótamos, además de violentos, depredadores y feos, por no decir repugnantes, son otra herencia de Pablo Escobar, quien hasta desde la tumba no deja de causarle problemas a este país.

Además, estos mastodontes, ¿qué hacen por Colombia, si su hábitat natural es el África? Aquí ni se amañan con nuestra naturaleza, ni nuestro ambiente es favorable a ellos. Hay pues un mutuo rechazo.

Golpes de pecho y soluciones imposibles están dando los animanólogos ambientalistas, quienes han llegado a exigir cárcel para los soldados que recibieron la orden de cazar a Pepe y, lo más absurdo, están proponiendo construirles una vivienda con poceta y tapias de cárcel incluidas, ignorando que mantener un solo hipopótamo vale $170 millones al año. Si son 4 ó 5, pues multipliquen y verán que no hay de dónde sacar todo ese dinero, que seguramente se conseguiría para el primer año, ¿y después?

Es entonces más consecuente, civilizado, económico y procedente que los encuentren, los atrapen, los inmovilicen, los embarquen y los devuelvan a su tierra natal, en donde estarán en su entorno y podrán llevar una vida tranquila sin estrés y sin que nadie les joda la paciencia.

A Colombia, que es campeona en extradiciones justas, y a veces injustas, no le quedará difícil deshacerse de estos monstruos que tienen asolado el Magdalena Medio. Si eso hicieron con los guerrillos y los paracos en esa misma región, ¿por qué no darles a estos hipopótamos igual tratamiento?

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