Por: Javier Moreno

Está bien: hablemos de la evolución del libro

DECÍA JUAN GABRIEL VÁSQUEZ HAce unas semanas que los libros electrónicos no reemplazarán a los libros de papel. Tienen propósitos distintos, explicaba. La experiencia de la literatura no cabe en esas “pantallas asépticas”.

No se puede escribir notas al margen, por ejemplo, o medir lo que resta de la novela al tacto. Sin cosas como esas, aparentemente, la lectura literaria es incompleta.

Vásquez asegura que lo suyo no es romanticismo, pero justo así suena. Cualquiera que haya leído un par de relatos en las incontables revistas culturales en línea sabe que la literatura no se deshace al contacto con los píxeles (por no hablar del hecho de que buena parte de las novelas contemporáneas son escritas —y armadas— en computadores). Es cierto que los dispositivos todavía no son tan prácticos y versátiles como un libro, pero esos son problemas que se resolverán en pocos años, así como los del precio de los aparatos (todavía muy alto), la variedad de formatos (demasiados) y el modelo de venta (en desarrollo). Lo de las notas al margen ya es posible, por cierto.

Hay muchas razones por las que vale la pena darle la bienvenida a la literatura electrónica en Latinoamérica. La más importante es de difusión: la literatura en papel está condenada a restricciones físicas inaceptables hoy en día. Pese a compartir el mismo idioma, el intercambio de obras entre nuestros países es mínimo, toma tiempo y es inmoralmente costoso. El formato digital permitirá que la literatura nazca y se mueva con agilidad y a menor precio.

La llegada de los libros electrónicos cambiará nuestra manera de leer. Tendremos más libros y más autores. Encontraremos nuevas formas de explorarlos. Podremos llevar nuestra biblioteca personal a todos lados sin dificultad. Los libros evolucionarán y la literatura, no teman, sobrevivirá. El papel, admitámoslo, no es esencial.

bluelephant.blogspot.com

Buscar columnista

Últimas Columnas de Javier Moreno