Opinión |1 Sep 2009 - 10:05 pm
Unir los puntos de la naturaleza
Por: Thomas L. Friedman
¿Quién sabía que en las profundidades del delta del Okavango en Botsuana, donde no hay caminos pavimentados, teléfonos ni televisiones, se podría encontrar el periódico matutino afuera de la tienda de campaña, con las noticias más recientes, el pronóstico del tiempo y los deportes? ¿Quién sabía?
Cierto, no se trata de un diario común. El periódico aquí en Jao Flats, en la planicie aluvial noroeste del Okavango, se publica en los caminos, literalmente. A los pantanos los bisecan los senderos de los hipopótamos y los estrechos caminos hechos de pura arena blanca del desierto de Kalahari. Y cada mañana, cuando se sale a investigar la selva, es común que un guía se agache hacia afuera de su jeep, estudie las huellas de animales e insectos, y diga que “está leyendo las noticias matutinas”.
Tuvimos suerte de que nos acompañara Map Ives – de 54 años, el director de sustentabilidad de Wilderness Safaris, que apoya al ecoturismo en Botsuana _, y fue fascinante observarlo leer los jeroglíficos de la madre naturaleza.
Las “noticias” de hoy, explicó Ives, estudiando una franja del camino, eran que algunos leones habían pasando corriendo muy rápido por aquí, lo que podía decir por la profundidad anormal de las huellas de sus patas, así como la distancia entre ellas. Eran zancadas. El “tiempo” era ventoso y provenía del este, agregó señalando hacia qué lado de las patas el viento había levantado ligeramente el polvo. Las crecidas seguían siendo altas esta mañana, porque a las huellas cercanas de las hienas las seguían pequeñas hendiduras – salpicaduras de agua que cayeron de las patas. ¿Los “deportes” de hoy? Bueno, por acá – las hienas habían arrastrado una “pieza”, probablemente un antílope pequeño o steinbok, lo que es muy obvio por el camino plano de un pie de ancho en la arena que se extendía unas 50 yardas hacia los matorrales. En cada milla, se puede leer un periódico diferente.
Es mentalmente agotador andar con Ives, quien se crió en los límites del delta del Okavango. Señala las conexiones, y todos los servicios gratuitos que proporciona la naturaleza, cada dos segundos: plantas que limpian el aire; los papiros y los carrizos que filtran el agua. Palmeras crecen en un montículo construido originalmente por termitas. Sí, gracias a Dios por las termitas. Iniciaron todas las isletas verdes que hay en el delta. Las termitas mantienen calientes sus montículos. Esto atrae animales cuyo estiércol tiene semillas y fertiliza los brotes de árboles, lo que hace que las islas sean más grandes. Ives podrá hablar de las cebras y de repente un “gran estornino ojos azules” puede pasar como un rayo y entonces espetará oraciones a medias, y después retornará a las cebras.
“Si pasas tiempo suficiente en la naturaleza y te permites desacelerarte lo suficiente para permitir que funcionen tus sentidos, entonces, por la exposición y la práctica, empezarás a sentir los significados en la arena, los pastos, los matorrales, los árboles, el movimiento de las brisas, el espesor del aire, los sonidos de las criaturas y los hábitos de los animales con los que compartes ese espacio”, explicó Ives. Los seres humanos estaban conectados realmente para hacer esto hace mucho tiempo.
Desafortunadamente, agregó, “la velocidad con la que los seres humanos han mejorado la tecnología desde la revolución industrial ha atraído a tantas personas a los pueblos y las ciudades, y les ha suministrado recursos naturales procesados<”, que nuestra capacidad innata para establecer todas estas conexiones “podría estar desapareciendo tan rápido como la biodiversidad”.
Lo que lleva al punto de esta columna. Estamos tratando de abordar por separado todo un conjunto de problemas integrados: cambio climático, energía, pérdida de la biodiversidad, alivio de la pobreza y la necesidad de producir alimentos suficientes para alimentar al planeta. A quienes combaten a la pobreza les molestan los tipos del cambio climático; éstos realizan reuniones cumbre sin hacer referencia a la biodiversidad; los defensores de los alimentos resisten a los protectores de la biodiversidad.
Necesitan salir de safari todos juntos.
“Necesitamos dejar de pensar en estos temas en forma aislada – cada uno con su propio campeón, partidarios y agenda – y abordarlos en forma integral, en la forma en que realmente suceden en la práctica”, argumentó Glenn Prickett, vicepresidente sénior de Conservación Internacional. “Tendemos a pensar en el cambio climático tan sólo como un tema energético, pero también se trata del uso de la tierra: una tercera parte de las emisiones de gases invernadero proviene de la deforestación tropical y la agricultura. Así que necesitamos preservar los bosques y otros ecosistemas para resolver el cambio climático, no sólo para salvar especies”.
Sin embargo, también necesitamos duplicar la producción alimentaria para alimentar a una población en aumento. “Así que necesitaremos hacer eso sin desmontar más bosques y drenar más pantanos, lo que significa que los agricultores necesitarán tecnologías y prácticas nuevas para cultivar más alimentos en la misma tierra que usan hoy, con menos agua”, agregó. “Bosques, pantanos y praderas saludables no sólo preservan la biodiversidad y almacenan el carbón, también ayudan a amortiguar los impactos del cambio climático. Así que nuestro éxito para atacar el cambio climático, la pobreza, la seguridad alimentaria y la pérdida de la biodiversidad dependerá de encontrar soluciones integrales a partir de la tierra”.
En resumen – y como cualquier lector de los periódicos del Okavango les dirá _, necesitamos asegurarnos que nuestras soluciones políticas sean tan integrales como la naturaleza misma. Hoy, no lo son.
*Ganador de su tercer Premio Pulitzer a comentarios editoriales en 2002.
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