Juan Carlos Ortiz 5 Sep 2009 - 1:56 am

la licuadora

Un accidente puede ocurrir

Juan Carlos Ortiz

Aunque me apasionan la publicidad y el mercadeo, siempre me ha encantado el cine. En el fondo tienen mucho en común. Se nutren mutuamente.

Por: Juan Carlos Ortiz
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Por eso, después de estudiar dirección de cine en la Escuela Internacional de Cuba decidí con un grupo de amigos realizar un documental sobre la Amazonia colombiana.

Nos embarcamos en una riesgosa e inolvidable aventura. Durante un mes nos atravesamos Colombia por río. Salimos de Pasto, cruzamos el Alto Putumayo y al llegar a Mocoa tomamos un bote por el río Putumayo, el cual navegamos varias semanas hasta llegar a Brasil.

Siempre buscábamos tener los mejores y más reconocidos guías. En un momento del viaje se nos unió una antropóloga como guía. Llevaba casi seis meses conviviendo con una tribu cerca del río Guayuyacu. Traía consigo todo su material investigativo y literario escrito en papeles y rollos fotográficos que siempre guardaba en un maletín de cuero que jamás desamparaba. Era como su tesoro.

Una tarde veníamos de grabar un funeral indígena. Subimos al bote y proseguimos nuestro camino. En el bote había varias cajas de material técnico atravesadas. De repente ella quiso pasar de un lado al otro del bote. Yo , como fui educado por mi madre y por mi abuela para intentar siempre ser un caballero con las damas, ofrecí ayudarle a cruzar teniéndole su preciado maletín mientras ella superaba los obstáculos. Aceptó el gesto y me entregó el maletín.

Pero con tan mala fortuna que al yo recibirlo me tropecé con una tabla suelta y caí al río Putumayo con su maletín. Al sumergirme en el caudaloso río, mi concentración giraba en torno a dos temas. No ahogarme y no soltar el maletín. Finalmente me sacaron con el maletín.

Los ojos de esta mujer me querían devorar para la eternidad. Todo su material escrito y fotográfico de meses en la selva estaba arruinado y chorreando agua. Nunca había sentido tanto odio en tan poco tiempo.

Accidentes pueden ocurrir. Equivocaciones deben ocurrir.

Y esta es una lección esencial del éxito empresarial. Sobre todo en el mundo de la innovación. De la publicidad y del mercadeo. No se puede llegar al éxito sin haber corrido un riesgo, sin haber cometido un error.

Por suerte la vida está llena de ellos.

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