Opinión |11 Sep 2009 - 8:19 pm
Armar el combo de oposición
Por: Sergio Otálora Montenegro
A estas alturas del partido, no hay que darle más vueltas al asunto: se requiere la unidad de todas las fuerzas de oposición.
Un candidato único, que enfrente a Uribe, que sea de verdad una alternativa de poder y ponga en tela de juicio, con argumentos y hechos, esa burbuja llamada “seguridad democrática”.
Hay ya suficiente ilustración sobre la esencia autoritaria de este gobierno. Lo hemos planteado en todos los tonos y hay pruebas a granel. Sabemos también cómo se ha hecho uso indebido del poder para presionar a las Cortes, hostigar a los opositores, entorpecer cualquier iniciativa de paz. Tenemos claro que hubo una alianza entre el uribismo y los paramilitares, las armas de los criminales a discreción para presionar el voto a favor del caudillo e impedir la presencia de cualquier candidato distinto al decidido por estos escuadrones de la muerte. Hay, además, clara evidencia de que este gobierno, y su bancada parlamentaria, busca abrirle un espacio más amplio a la impunidad. Y para no hacer la lista interminable, la corrupción y la permanente jugada sucia para lograr objetivos políticos, han sido la constante en todos estos años de gobierno de nuestro “hombre providencial”.
¿Cómo convertir todas esas verdades en una fuerza política que logre derrotar la reelección en las urnas?
En este momento, estamos en el límite: hay un proyecto de poder antidemocrático, montado sobre el miedo, el desespero de la gente y la manipulación, que busca perpetuarse bajo el argumento de que es la única manera como se vencerá en definitiva a la guerrilla. A esta fórmula de guerra perpetua, se le debe oponer una iniciativa transparente, real, que recupere la idea de alcanzar la paz a través de la negociación, que desmonte la especie de que si no es Uribe lo único que nos espera es el caos, que pueda demostrar con hechos que la llamada “seguridad democrática”, es un eslogan, una estrategia de propaganda, una vieja receta que se ha reencauchado de manera habilidosa y se ha erigido en ideología, casi en religión, como lo fue en su momento el Frente Nacional.
El desafío es descomunal, porque no hay garantías para que la oposición pueda recorrer el país, sin amenazas ni amedrentamientos. Los paramilitares están más vivos que nunca en todo el país, ya sabemos cómo es su juego siniestro, a quiénes apoyan y cómo actúan en las regiones. La guerra sucia existe, la persecución contra líderes sociales continúa. No sabemos con certeza si el DAS, o cualquier otra institución, sigue con sus métodos de escuchas y seguimientos ilegales.
Estos obstáculos son reales, pero hay uno también decisivo: que no exista la posibilidad de unir a las fuerzas de oposición. Los llamados “tres tenores” (la verdad: son tres divas), el Polo, el partido liberal, incluso Sergio Fajardo, son fuerzas reales de opinión, con grandes divergencias ideológicas. En cada uno de estos sectores hay ambiciones descomunales y sed de protagonismo. Y, por supuesto, liderazgos importantes. Llegar a una fórmula de consenso, calmar los insaciables apetitos de poder con el hecho incontrastable de que una reelección de Uribe sería, al mismo tiempo, la liquidación o el congelamiento de nuevos liderazgos, serían caminos claros para cohesionar a ese otro país que no aparece en las encuestas, que sufre en carne propia los estragos de la confrontación armada y que exige un cambio de rumbo.
Hay una clase media urbana, acomodada en su metro cuadrado de egoísmo, que apoya a Uribe sin medias tintas, al igual que existe un amplio e influyente sector de la clase dirigente que tiene la certeza de que con el caudillo atornillado en la Casa de Nariño el aniquilamiento definitivo de la guerrilla está, como nunca, a la vuelta de la esquina. Y más con la presencia de tropas norteamericanas en nuestro suelo, con sus armas y su tecnología.
No es fácil la tarea de construir una alternativa política que nos saque de este pantano. Ojalá que la perspectiva de una guerra aún más prolongada y sangrienta, convenza a los intransigentes de deponer sus ambiciones en aras de rescatar para las mayorías los valores supremos de la paz y la democracia.
-
Elespectador.com| Elespectador.com
Tags de esta nota:
- Álvaro Uribe
- Partido Liberal
- Polo Democrático
- Sergio Fajardo
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.




