Por: Salomón Kalmanovitz

Presupuesto recesivo

EL PRESUPUESTO APROBADO POR EL Congreso la pasada semana es pro cíclico, lo que significa que profundiza la recesión que postra al país.

La inversión pública pasa de ocupar el 5,9% del PIB en 2009 a sólo 4,5% en 2010, en momentos en que aumenta el desempleo por doquier y existen espantosos faltantes de infraestructura. Sin embargo, los gastos de funcionamiento sí aumentan para un año electoral.

El gasto es entonces escasamente productivo, lo cual es especialmente evidente en el de seguridad, que por primera vez en la historia moderna del país es más alto que el de educación. Mientras seguridad se lleva $21,1 billones (3,92% del PIB que con sueldos de retiro completa un 6% del mismo), el gasto en educación es de $20,6 billones (3,8% del PIB). La universidad pública, en especial las universidades Nacional y la de Antioquia, que son las únicas entidades complejas capaces de generar investigación endógena, que es la más productiva de todas las actividades públicas posibles, terminan siendo estranguladas por una larga política de mantener congeladas las partidas asignadas a la educación superior.

Y no es que el gasto en enfrentar a la insurgencia y garantizar la seguridad ciudadana no sea necesario, sino que parece estar obteniendo rendimientos decrecientes. Es evidente que la seguridad se está deteriorando aceleradamente en todas las ciudades del país, y no sólo en Medellín.

Los supuestos del presupuesto de 2010 son bastante discutibles: la economía crece 2,5% y la tasa de cambio será en promedio $2.365 por dólar. Incluso, el crecimiento que se logre para 2009 estará lejos del crecimiento entre 0,5 y 1,5% supuestos; yo creo que la economía se contraerá 1% este año, porque la tasa de cambio se ha revaluado para martirizar doblemente a los exportadores y receptores de remesas, mientras que colapsa el comercio con Venezuela.

Por otra parte, la Reserva Federal de Estados Unidos no tiene en el horizonte apretar su política monetaria ni el Gobierno Nacional aprobar una reforma tributaria que financie sanamente su déficit para no tener que recurrir al endeudamiento externo o a que Ecopetrol traiga dólares. Ello significa que el peso no se va a devaluar de acuerdo con la fe religiosa del Gobierno. Entre hacienda y la empresa estatal han traído netos ¡US$3.980 millones! entre enero 1 y el 30 de septiembre que han contribuido a envilecer la tasa de cambio.

El rubro más alto de todos es el servicio de la deuda, que se lleva el 27,3% del presupuesto de 2010, lo que empeorará porque crecerá su monto total: de abarcar el 33,3% del PIB en 2008 se proyecta al 38% en 2011. Es así porque el Gobierno no tiene la intención de reducir los desequilibrios que viene generando su alegre política de devolver impuestos y de gastarles a los ricos; proyecta en consecuencia endeudarse más por fuera que por dentro, debilitando la capacidad exportadora del país.

El país va en vía de tornarse en minero: este año el rubro petróleo y minas superará el 50% de sus exportaciones. El Gobierno no repara en hacer concesiones a operadores que evaden descaradamente impuestos y regalías, y que arrasan con el medio ambiente, con tal de que inviertan. Cree que podrá así recostarse en la creciente renta minera. Pareciera que vamos para un destino parecido al de Venezuela, con un régimen dictatorial que no depende de las contribuciones de su burguesía, sino de los precios altos de las materias primas que exporta.

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