Opinión |31 Oct 2009 - 11:55 pm
Condenaron a los hijos de Adriana Arango
Por: Felipe Zuleta Lleras
TENGO EL PRIVILEGIO DE CONOCER a la periodista y presentadora de televisión Adriana Arango.
Compartimos conjuntamente con Darío Restrepo, Javier Ayala y Daniel Coronell unos años maravillosos cuando hacíamos un programa a las 6 de la mañana que se llamaba En Vivo. Y traigo esta historia personal a colación porque me ha dolido en el alma ver a Adriana enredada y en la cárcel.
Desconozco los pormenores del proceso penal y la sentencia a la que fueron condenados Adriana y su esposo. Por supuesto que como colombiano soy respetuoso de las decisiones de los jueces, pero en este caso debo decir que no me parece justo que mientras alias Karina y otros criminales de las Farc y aun de las autodefensas están gozando de su libertad y algunos otros tienen el privilegio de la detención domiciliaria, Adriana está en una cárcel.
A mí me tienen que convencer de que Adriana Arango y su marido son de tal peligrosidad para la sociedad como para que ambos estén presos, pues a la hora de la verdad quienes han sido condenados son sus hijos menores. Me pregunto: ¿Por qué Adriana no puede quedar presa en su casa, como jefe de familia, mientras su cónyuge paga su condena en una cárcel? ¿En dónde quedan los derechos de los niños a estar, al menos, con uno de sus padres?
No quiero que me malinterpreten y que me digan que sólo estoy defendiendo a una persona que cometió un delito porque es mi amiga. Pues sí, eso puede ser cierto, pero es que estoy convencido de que en este caso en particular a quienes condenaron es a los pequeños hijos de Adriana, quienes no tienen absolutamente ninguna culpa de que sus padres, por culpa o por dolo, hayan transgredido la ley penal.
Y confieso que tampoco entiendo por qué el juez de la causa, de un día para otro y sin que mediara ninguna violación por parte de Adriana al código penitenciario, le revocó el beneficio que tenía de detención domiciliaria, le puso unas esposas en las manos y la mandó para El Buen Pastor. Esas imágenes de alguien esposado no se las hemos visto ni siquiera a alias Karina o a la mismísima esposa de David Murcia. Tal vez si Adriana hubiera sido guerrillera y asesina de las Farc, le habría ido mejor.
Yo sé que lo que uno haga por ayudarle a Adriana es poco, pues este tipo de columnas caen en el vacío, pero desde acá, con la poca o mucha fuerza que tenga esta columna de opinión, le imploro al juez superior que resuelva favorablemente la solicitud de Adriana para que pueda pagar su condena al lado de sus menores y maravillosos hijos.
Insisto que quienes conocemos a Adriana sabemos que ella pudo haber cometido un error que está pagando con su propia libertad, pero también sabemos que jamás se le volaría a la justicia como para tenerla detrás de las rejas, mientras sus hijos la preguntan a diario, sin que nadie, absolutamente nadie, pueda darles una explicación coherente de por qué su mamá está en la cárcel; entre otras cosas, porque esa explicación no existe.
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