Opinión| 31 Oct 2009 - 11:55 pm

Héctor Abad Faciolince

Dos nonagenarios

Por: Héctor Abad Faciolince
HAY DÍAS EN QUE EL MUNDO NOS PArece hechizado y yo estoy por creer que en el Parnaso (ese monte del cielo donde habitan los poetas muertos) hay un grupo de vates que me conceden lo que yo les pido.

Nunca rezo, pero siempre recito, y hace quince días, en este mismo diario, lancé a las alturas un humilde ruego: “No que en el recodo de todo camino la vida me depare el bravo amor, sino algo más sencillo: un nuevo poeta”. Pues bien, como les digo, los poetas del cielo atienden mis súplicas y esta semana lo pude comprobar.

Una universidad de Santiago, la Diego Portales, me invitó a una cosa que se llama la “Cátedra Bolaño”, un programa de conferencias mensuales en honor al autor de Los detectives salvajes, esa rara novela sobre poetas locos. Yo acepté por un solo motivo, por el apellido de la persona que me invitaba, Cecilia García-Huidobro, pariente de otro grande poeta chileno, Vicente. El viaje, en todo caso, me parecía absurdo: un avión nocturno con dos escalas en Ecuador y otra en Perú; llegada a las 6 de la mañana sin dormir, dos conferencias y regreso al otro día. Le pedí a Huidobro que al menos me diera un día más para ir a conocer el mar de Chile, tan poco pacífico, y la casa de Neruda en Isla Negra. Ella, generosamente, accedió.

Los milagros empezaron desde por la mañana. Al salir veo en un sillón a un viejo que reconozco por las fotos. Es el gran poeta Gonzalo Rojas, de 92 años. Me le acerco y le digo con qué emoción lo he leído. Él me dice: “Estoy esperando a alguien, pero no recuerdo a quién. ¿Es a usted?”. No, le digo, no es a mí. Me despido pensando en la memoria y salgo hacia Isla Negra con Huidobro, pero a las pocas cuadras caigo en cuenta: “Me hubiera gustado una foto con Rojas, y que me dedicara un libro”. Ella propone que volvamos al hotel. Corro a una librería y compro un libro de Rojas, pero al volver al lobby ya no veo al poeta. Le pregunto al conserje y éste me señala a alguien: es Rodrigo, neuropsiquiatra, hijo del poeta.

Le explico que quiero una dedicatoria de su padre y me pregunta el nombre. Al oírlo se asombra: “Cuando yo tuve que salir al exilio, después del golpe de Pinochet, un médico con el mismo nombre suyo me consiguió trabajo en la Universidad de Antioquia. Trabajé un año en Medellín. Después me fui a Alemania y vivo allá desde entonces”. Me toca el turno del asombro; yo ni siquiera sabía que el poeta Rojas tuviera un hijo. La coincidencia me parece casi mística y entonces se me viene a la cabeza un verso suyo: “Tanto usar la razón para perderla”. Tomo fotos, me dedica el libro y salgo con Huidobro hacia Isla Negra.

El viaje es precioso. Quedan atrás Los Andes nevados y atravesamos por dentro la cordillera del mar. A ambos lados de la carretera una explosión de flores amarillas: los dedales del cielo. De la casa kitsch de Neruda me quedan tres recuerdos: primero el mar y las piedras negras. Luego, su mascarón de proa predilecto, María Celeste. Decía Neruda que en invierno lloraba, y no es mentira. Un día un físico se lo explicó: “Tiene ojos de vidrio. Al prender la chimenea la humedad se condensa ahí, y gotea”. Neruda repuso: “Yo no soy científico sino poeta y ella llora por no ver el mar”. Lo otro que recuerdo es el comentario de García Márquez en el libro de los visitantes ilustres: “Confieso que he venido”.

Huidobro propone que llamemos al otro gran poeta de Chile, 95 años, Nicanor Parra, que vive en el pueblo de al lado, Cruces. Nos recibe. Veo la casa que le quemaron durante la dictadura, a un costado de la casa donde ahora vive. Se ve muy joven, ágil de cuerpo y mente y me revela “la secreta ecuación de la poesía occidental”. Pasamos cuatro horas conversando con él, pero tenemos que volver a Santiago, a mi segunda charla. Después de la conferencia me ocurre, otra vez, algo extraño que contaré en el blog que empiezo esta semana en El Espectador. Pondré también la secreta ecuación, y fotos de este día mágico de poetas noventones. Como no hay más espacio, termino con un verso de Parra: “Por aquel tiempo yo rehuía las escenas demasiado misteriosas”. Al menos con los poetas yo ya no las rehúyo. Es imposible.

  • Héctor Abad Faciolince

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Opiniones

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LUCASBARBES

6 Noviembre 2009 - 3:57pm
Sr Abad, Gracias por haber escrito esta columna. Es un respiro para muchos.
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Carlos Cortés Martínez

5 Noviembre 2009 - 2:41pm
Héctor: Buena columna. Sinceramente me alegró leer la experiencia que tuviste. Sin embargo, creo que no está bien promocionar tu blog aquí. Estoy seguro de que no es necesario.
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Alma Sol

5 Noviembre 2009 - 1:41pm
Gracias por venir a Chile, por hallar a Gonzalo Rojas, grande aún sin memoria, en la causalidad del encuentro entre su hijo y tu padre. Ya quiero leer la continuación de la historia. ¿Cómo se accede al blog?
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aeromerob

4 Noviembre 2009 - 4:15pm
Que vivan los Poetas...Aunque muchos no esten ya fisicamente, sus versos son inmortales...
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Papalote

4 Noviembre 2009 - 7:15am
Sencillo y bravo poeta del amor,esperare coordenadas en este recodo del camino. Siempre, Papalote
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juanmarco

3 Noviembre 2009 - 7:10am
Esos son los temas que alegran el espiritu y te dejan con hambre. A los lobos los otros para que entre ellos se destruyan.
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DAVIDSERRANO

2 Noviembre 2009 - 11:55pm
Apreciado Héctor abad, estos son los temas sobre los que usted DEBE escribir. En la uiversidad cada uno de los estudiantes de Comunicación Social y Periodismo estamos analizando un columnista. A mi me correspondió analizarlo a usted, y sinceramente le recomiendo que escriba sobre estos temas muchísimo. Y le pido como fiel lector suyo, no escriba sobre política y menos sobre moral como la anterior columna. No son sus temas, de verdad, no hable sobre lo que no conoce, es especial lo de la moral y la ética, y menos tratándose de religió, mas específicamente de la religión Católica, pues una tradición milenaria que ha sido atacada por injurias como las que usted escribe o peores no destruye, al contrario hace que tenga más importancia, y por tanto que más gente se acerque. Mil gracias.
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Aracnoides

13 Noviembre 2009 - 8:03pm
...la intención no es destructiva, es un llamado a la reflexión! Mil gracias.
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Aracnoides

13 Noviembre 2009 - 8:00pm
Cómo así que "usted DEBE" disculpe estudiante de comunicación social y periodismo si lo incomoda que alguien ejerza la libertad de expresión! además como esta tan seguro -usted fiel lector- de que Héctor Abad no sabe sobre lo que escribió en la columna de antes? "Una tradición milenaria...atacada por injurias peores" Discúlpeme pero que en este caso lo que se haya dicho se molesto para los católicos, en especial para la Iglesia como institución, no significa que no sea verdad. Además creo que su interpretación esta errada, tal vez hace un tiempo esto habría hecho que la gente se aferrara más a su fe, pero hoy, hoy buscamos algo mas que ciegos, sordos y mudos, y tal vez también nos consideramos más que eso! Y creo que el enfoque esta además errado porque ...
Opinión por:

DAVIDSERRANO

2 Noviembre 2009 - 11:54pm
Apreciado Héctor abad, estos son los temas sobre los que usted DEBE escribir. En la uiversidad cada uno de los estudiantes de Comunicación Social y Periodismo estamos analizando un columnista. A mi me correspondió analizarlo a usted, y sinceramente le recomiendo que escriba sobre estos temas muchísimo. Y le pido como fiel lector suyo, no escriba sobre política y menos sobre moral como la anterior columna. No son sus temas, de verdad, no hable sobre lo que no conoce, es especial lo de la moral y la ética, y menos tratándose de religió, mas específicamente de la religión Católica, pues una tradición milenaria que ha sido atacada por injurias como las que usted escribe o peores no destruye, al contrario hace que tenga más importancia, y por tanto que más gente se acerque. Mil gracias.
Opinión por:

DAVIDSERRANO

2 Noviembre 2009 - 11:54pm
Apreciado Héctor abad, estos son los temas sobre los que usted DEBE escribir. En la uiversidad cada uno de los estudiantes de Comunicación Social y Periodismo estamos analizando un columnista. A mi me correspondió analizarlo a usted, y sinceramente le recomiendo que escriba sobre estos temas muchísimo. Y le pido como fiel lector suyo, no escriba sobre política y menos sobre moral como la anterior columna. No son sus temas, de verdad, no hable sobre lo que no conoce, es especial lo de la moral y la ética, y menos tratándose de religió, mas específicamente de la religión Católica, pues una tradición milenaria que ha sido atacada por injurias como las que usted escribe o peores no destruye, al contrario hace que tenga más importancia, y por tanto que más gente se acerque. Mil gracias.
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jaimeardil

2 Noviembre 2009 - 7:24pm
MUY BUENO
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Fhermartinez

2 Noviembre 2009 - 5:03pm
Muy tibio. Ya sabemos los lectores de este diario a que atenernos en sus opiniones cuando los dueños del diario tengan un conflicto de interes con algún tema de la realidad nacional. El compromiso de un medio informativo y de un periodista es con la verdad y con la libertad de opinión. Si a los dueños no les gusta como ve alguno de sus colaboradores determinado tema deben cuando menos llamarlo a aclarar su posición y a darle un manejo decente a la situación. Lo que hizo Claudia es lo que debe hacer un periodista de opinión: serle fiel a su visión de las cosas. Lo que hizo EL TIEMPO fue darle una sálida lo menos elegante que pudo a la situación, perdiendo credibilidad como medio . He sido un lector suyo Héctor, me gusta como escribe, pero esta opinión lo deja muy mal parado como periodista.
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triatleta

2 Noviembre 2009 - 1:13pm
Espectacular el articulo, me revivio la lectura de "confieso que he vivido", esperare la segunda parte.buena esa.
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riko_

2 Noviembre 2009 - 12:39pm
Buenísima----
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picardona

2 Noviembre 2009 - 12:19pm
Columnas como esta son las que nos hacen reconciliarnos con la vida. Felicitaciones.
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carmen arevalo

1 Noviembre 2009 - 7:31pm
Seria muy bueno que en el blog que va a inagurar reprodujera la conferencia que dio en la Catedra Bolaño e igualmente aprovechar para hacer un acercamiento a este autor, que me parece es desconnocido en Colombia por el grueso del publico. Muchos piensan que se trata del Chapulin Colorado, pues en dos ocaciones en que he solicitado un libro en la biblioteca de Compensar , la señora que me ha atendido , me ha preguntado si es Roberto Bolaños, el del Chavo del 8.
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ovejanegra

1 Noviembre 2009 - 3:39pm
Un excelente abrebocas para invitarnos a leer el blog.
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bosforo

1 Noviembre 2009 - 2:16pm
una hermosa anécdota
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Iohannes

1 Noviembre 2009 - 1:19pm
Héctor: su papito también estaría rondando la estirpe de los nonagenarios; en esta columna, él se vuelve un hilo central y conector que lleva a que en una remota esquina de este cosmos alguien venere su humanitaria existencia y se haya diluido en pos del puro altruismo que fue; ese arcángel dispersó semillas de vida y hoy, de modo insospechado, una ante usted florece. Gracias por su escrito.
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inspiron

1 Noviembre 2009 - 1:11pm
Buenisima columna.
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es así

1 Noviembre 2009 - 10:14am
Hermosa columna en medio de noticias tristes como el asesinato de esa joven a manos de 2 jóvenes antioqueños abusando de confianza en los demás.
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carmen arevalo

1 Noviembre 2009 - 8:47am
Que bueno lo del Blog.......ojala sea como ese pedazo de cielo a donde van los poetas,para entrar alli a deleitarnos con esas historias que aveces nos cuenta llenas de casualidades,de hilos invisibles,de luz y belleza.......como la del Poema de Borges en el bolsillo de un hombre caido en la calle.......
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Crátilo

1 Noviembre 2009 - 8:11am
Hector, elementalmente, genial; que los poetas del cielo, sigan atendiendo tus súlicas...
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Crátilo

1 Noviembre 2009 - 8:13am
Corrijo -tus suplicas-...
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elquetieneojosve

1 Noviembre 2009 - 7:27am
¡Conmovedor Héctor!
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Chawen

1 Noviembre 2009 - 6:22am
Pilas pues con el blog (ya era hora!) A ver qué más nos cuentas...
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lapatri

1 Noviembre 2009 - 3:23am
Hécor !Chapeau! Hermoso escrito, endulzó mi café dominguero e iluminó esta mustia mañana. !Gracias por escribir!
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Alberto V. Velasquez

1 Noviembre 2009 - 1:09am
en oirnos a nosotros mismos: el necesario dialogo interior que prescinde de intermediarios. Esta peliadera con montañeros que no tienen idea de que el lenguaje tiene otra dimensión diferente al de las letras de cambio parece que sólo tiene su redención abandonando, aunque sea por unos días, del terruño onanista. Levantar el vuelo sobre es miserabilidad de aquellos que apenas les alcanza para creer solo en castas y razas de muleras y oleres de helechos restituye la dignidad que se nos escatima desde la mefistófelica perspectiva del culto a la arepa y la mamacita. ¿Por qué nos quieren hacer comer tanto estiércol? ¿Por qué tan arraigada esta mirada valleabureña teñida de miedos y violencias? Medellín alude el nombre de Huidobro, alude a la Cruz de Navajas, a Cociaca, a Alberto Aguire, a...
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Alberto V. Velasquez

1 Noviembre 2009 - 12:59am
Qué tan raro estas palabras suyas hoy, Héctor. Los antioqueños que amamos a Borges nos recala este sentimiento de gratitud por ese imposible sentimiento de la gratitud que es la experiencia de la eternidad. Borges lo canta en alguna de sus descripciones del Buenos Aires de principio de siglo al referirse al reflejo de la luz de luna en una tapia vieja de un barrio pobre. Este enredo de godos que fungen de piadosos en nuestros pais (como lo decía ayer Mauricio) deshonra el sentimiento religioso que vos hoy llamas "mísitco". Es como si los colombianos estuviéramos obligados a trensarnos en una pelea sin fin con arrieros y culebreros. La pelea entre el legítmo goce de la existencia sin la licencia de los que fungen de ministros de Cristo y los que como Fernando González nos jugamos la vida
Opinión por:

Alberto V. Velasquez

1 Noviembre 2009 - 1:10am
en oirnos a nosotros mismos: el necesario dialogo interior que prescinde de intermediarios. Esta peliadera con montañeros que no tienen idea de que el lenguaje tiene otra dimensión diferente al de las letras de cambio parece que sólo tiene su redención abandonando, aunque sea por unos días, del terruño onanista. Levantar el vuelo sobre es miserabilidad de aquellos que apenas les alcanza para creer solo en castas y razas de muleras y oleres de helechos restituye la dignidad que se nos escatima desde la mefistófelica perspectiva del culto a la arepa y la mamacita. ¿Por qué nos quieren hacer comer tanto estiércol? ¿Por qué tan arraigada esta mirada valleabureña teñida de miedos y violencias? Medellín alude el nombre de Huidobro, alude a la Cruz de Navajas, a Cociaca, a Alberto Aguire, a...
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