Opinión |4 Nov 2009 - 7:13 pm
Escarbando
Los distractores
Por: María Teresa Herrán
“LA GUERRA ES UN ASUNTO DEMASIAdo serio para dejarlo en manos de los militares”— decía Clemenceau.
Y me acordé de la frase cuando escuché ayer al coronel Jorge Iván Flórez, comandante de la Policía de Cúcuta. La fuerza pública no puede ser deliberante, y menos en las espinosas relaciones colombo venezolanas.
A su modo de ver, el problema era de los venezolanos, que cerraban las fronteras y, además, porque en un asunto pasado, los mototaxis también eran venezolanos.
Así se van construyendo las acciones bélicas. Por eso también, la “obra de arte” alias ‘Operación Jaque’, impecable militarmente, ha tenido unas repercusiones tales, que uno se debe preguntar ahora si valía la pena haber violado la soberanía de un país vecino de esa manera, sin informar previamente a su gobierno.
Son hechos comprobables: nosotros somos los que originamos problemas de narcotráfico, guerrilla y paramilitares, no nuestros vecinos, gústennos o no sus presidentes. Tampoco, en un mal entendido “equilibrio” informativo podemos desconocer que quienes más cruzan la frontera ilegalmente por trochas y escaleras improvisadas no son los venezolanos sino los colombianos, por distintas razones. Desconocer esa realidad es no intentar siquiera solucionar las grandes perturbaciones que se han causado en las zonas fronterizas.
Bush encontró en Saddam Hussein al “enemigo“ perfecto. No porque Saddam Hussein no fuera dictador y tenebroso, sino porque los gobiernos saben que necesitan enemigos para aglutinar, y sobre todo cuando lo interno va mal. De allí que sea un error lo que propone Serpa: un encuentro de presidentes en la frontera. Porque a la frase de marras habría que agregar otra: al país le va mejor cuando la diplomacia se le deja a las cancillerías. Así lo está demostrando la manera como el canciller ecuatoriano y el colombiano intentan reconstruir lo que se tiraron sus jefes.
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