Opinión| 6 Nov 2009 - 11:35 pm

Julio César Londoño

Gabo en su laberinto

Por: Julio César Londoño
EL PROYECTO DE LLEVAR AL CINE Memoria de mis putas tristes en México está paralizado por una demanda por “apología a la prostitución infantil” interpuesta contra Gabo y los productores de la película por una ONG que lucha contra la trata de mujeres y niñas en América Latina.

El proceso adquirió ribetes políticos cuando se supo que el gobernador de Puebla, que había aportado un millón de dólares para la filmación, era amigo del empresario Kamel Nacif Borge, un pedófilo más apasionado que un cura scout.

Los tiempos cambian: hace 50 años Vladimir Nabokov escribió Lolita, y la ovación aún no cesa. El mismo Gabo había puesto sin problemas viejitos verdes y niñas abusadas o abusadoras en todos sus libros y el mundo los devoró y fueron textos de lectura obligatorios en escuelas y conventos.

En esos tiempos los niños eran cosas, animalitos bonitos, y los adultos podían pegarles, tocarlos, explotarlos, etc. Esos tiempos ya pasaron. Ahora los niños son sagrados. Yo creo que el punto de inflexión lo marcó el psicólogo Benjamin Spock, que escribió en 1964 un libro sobre la educación infantil en el que afirmó que pegarle a un niño era un acto de barbarie. El libro fue un best seller mundial que invirtió el sentido de rotación del planeta: hoy los niños maltratan y explotan a sus padres, les quitan la plata, los acuestan y se van de juerga.

Los artistas han salido en defensa de Gabo, por supuesto. Para los intelectuales, la censura es una figura estúpida por definición. Entre el censor y el censurado siempre tomamos partido por el segundo. Es algo que hacemos de manera automática. El director de cine Jorge Navas dijo: “El cine no es la urbanidad de Carreño, ni ejemplo moral, ni didáctico sino el reflejo de una realidad buena o mala”. El talentoso Jorge Franco dijo: “Si a la gente le molesta que uno cuente aspectos de la realidad, entonces cambiemos la realidad”. Fernando Vallejo no se ha pronunciado sobre el tema, quizá porque involucra a una niña, el sexo opuesto, pero sabemos que los niños lo matan.

Yo no creo que el arte sea ajeno a la moral. El arte es transgresor, odia la mojigatería, se nutre de conflictos éticos y ama las putas y los criminales, es cierto, pero vive obsedido por la moral.  Allí está, con mucha frecuencia, la tensión de las obras. El artista no defiende la moral divina (para eso están los dioses y sus pastores) ni la moral pacata (para eso están José Galat y el Procurador General) ni las leyes penales (para eso están los jueces y la terna de la Fiscalía) pero busca desesperadamente la cuarta dimensión de la moral, la suya. Al artista no le cuadran las leyes del mundo, por eso vive inventando mundos y éticas.

El hombre es una criatura esencialmente moral, han dicho todos los pensadores: Heidegger, Mussolini, Uribe, Mancuso, todos.

Memorias de mis putas tristes no es un libro inmoral, la cosa es más grave, es un libro malo. Un porno demasiado soft, un erotismo insoportablemente flácido. El palo ya no estaba pa’cucharas, ni el de Gabo ni el del protagonista. Su castellano es vigoroso y camaleónico, toma siempre la coloratura exacta del entorno y la época, pero el argumento es desangelado. Que un viejito se agencie una niña para celebrar su cumpleaños número 90, que duerma con ella sin tocarla y se limite a olerla y a contemplarla toda la noche, no es tema suficiente para una novela. A lo sumo daba para un cuento o para un poemita decadente, o para una anécdota de salón sobre las excentricidades sexuales de los millonarios japoneses viejos.

Pero no importa, maestro, usted ya tiene un lugar asegurado en la fila más alta de la historia universal de la literatura y en las yemas de los dedos de los lectores.

  • Julio César Londoño

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Opiniones

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DONJULIAN

11 Noviembre 2009 - 1:47pm
Pensar que "Memoria de mis putas tristes es una obra mala o mediocre es dejar en duda la cración artistica de miles de pintores, ëscultores, escritores y músicos que se adentran en las pasiones humanas y tratan de dejar huella en la humanidad de las cosas que a diario nos suceden como raza. Bordeando mis cuarenta, me es aún difícil evitar admirar el cuerpo de una adolecente o una menor, no sin dejar de sentirme culpable por pensar en estar haciendo algo indebido, quizá a mis noventa y sabiendo que todo lo terrenal terminará pronto, me atreva a hacer lo mismo que el protagonista... el solo hecho de explorar la idea no lo inquieta? eso dá para un libro... Mi doctor Julio Cesar, gracias por sus columnas, son una isla en medio de tanta baba.
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carlosromulo

8 Noviembre 2009 - 9:40am
A kawabata debieron a estas alturas haberle entregado todos los premios Nobel del mundo.
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carlosromulo

8 Noviembre 2009 - 9:39am
Gabo trato de hacer un homenaje a uno de los grandes escritores japoneses, Yasunari Kawabata quien escribió una pequeña obra maestra de la narrativa contemporánea "la casa de las bellas durmientes". pero se quedo solo en el plagio del tema, muy distante de la poesía y del nivel dramático que nos ofrece está obra.
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ovejanegra

7 Noviembre 2009 - 2:32pm
El problema de ganarse un Nobel es la presión sobre la obra posterior. Hay quienes creen que toda la producción de un nobel de literatura tiene la misma calidad y eso no es cierto. En esa obra de Gabo hasta el nombre es pésimo. Pero reivindico Cien Años de Soledad, El Coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada y otras obras anteriores al Nobel.
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Tacito

7 Noviembre 2009 - 11:34am
Toronto Samue-lucho llevar un libro del apátrida que con Fidel Castro patrocinó y organizó las FARC-ELN-M19, que durante medio siglo han martirizado a los colombianos y destruido el país. Recordaba el Expresidente Clinton en reciente reunión del BID en Medellín, que siendo estudiante tenia que leerlo, llegando a la conclusión de que nunca iría a un país donde ocurrían cosas tan espantosas como las que en su basura describe este para-terrorista. Clinton, buen amigo de Colombia, ha venido muchas veces y anunció seguirá haciéndolo, pues dijo que nuestro gran país, lejos de ser el infierno que tal vez bajo el efecto de alucinógenos describe ese apátrida, solo existe en su enfermiza y narcotizada cabeza, y que avanza y progresa pese a los esfuerzos de malos colombianos para desprestigiarlo.
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darojas53

7 Noviembre 2009 - 11:10am
¿Quién me explica "obsedido"?
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Justine

8 Noviembre 2009 - 12:36am
Significa obcecado.
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ovejanegra

7 Noviembre 2009 - 2:28pm
Creo que es un error de digitación. Para mí lo mas correcto, en el contexto, es asediado.
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Ameriquelatine

7 Noviembre 2009 - 8:59am
Gracias por su articulo. El Espectador tiene la fortuna de contar con un articulista de calidad como usted; deberian pasar su columna para el domingo, que es el dia en que mas se lee el periodico en Colombia.
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elseñordelasmoscas

7 Noviembre 2009 - 7:29am
"Memoria de mis putas tristes" no es mala por el tema que maneja. Esta novela es, literariamente hablando, mediocre. García Márquez ahí se muestra en su plena decadencia. Y eso que considero a "Cien años de soledad" la mejor obra después de "El Quijote".
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