Opinión| 7 Nov 2009 - 11:59 pm
U2 versus U1
Por: Armando Montenegro
Aunque Cervantes probablemente sabía que en el caso de su libro esto no era cierto, le dejó a la posteridad una advertencia que se expresa cada vez que alguien intenta repetir algo que, en primera instancia, le salió bien.
Un conjunto significativo de los resultados del primer gobierno de Uribe, U1, fue sobresaliente. Mejoraron los indicadores de seguridad; subió la confianza de los inversionistas y consumidores; se obtuvieron buenos resultados económicos.
A pesar de que hubo áreas oscuras —entre ellas, la construcción de carreteras, el mercado laboral, la racionalización del sistema de salud—, éstas no opacaron la percepción general de que había sido una gestión exitosa. El país, casi como un todo, apreció y aplaudió el cambio.
A lo largo del segundo gobierno de Uribe, U2, los progresos se fueron haciendo cada vez menores y, a partir de cierto momento, aparecieron algunos retrocesos. Los indicadores de seguridad, para comenzar, dejaron de avanzar. La tasa de homicidios, del orden de 35 homicidios por cada 100.000 habitantes, aunque mejor que en décadas pasadas, dejó de caer. Y se mantiene en un nivel demasiado elevado en términos internacionales.
Se calcula, de acuerdo con las proyecciones oficiales para 2009 y 2010, que la tasa de crecimiento de la economía en U2, de sólo 3%, será bastante inferior al 5% de los cuatro años de U1. Frente al argumento de que la caída del crecimiento en U2 se debe al impacto de la crítica situación internacional, se debe responder que el comportamiento de la economía en U1 se vio favorecido por la burbuja que impulsó la expansión económica de casi todos los países del mundo.
El problema más grave es el del empleo. Aun con el buen crecimiento del PIB, la tasa de desocupación prácticamente no descendió de 11% en U1. Y ahora en U2, se acerca a 13%.
La informalidad laboral y empresarial no bajó en U1 y se está incrementando en forma alarmante en U2. Todos los expertos sostienen que esto se debe a una serie de políticas que estimulan y subsidian el rebusque y golpean al sector formal.
La inflación con la que terminará U2 es mucho más baja que la del fin de U1. Esto se debe a la recesión y a los esfuerzos del banco central autónomo por cumplir sus obligaciones constitucionales.
U2 no corrigió los defectos de U1 (mala infraestructura, salud, informalidad), pero sí añadió algunos problemas adicionales: amplió las exenciones tributarias, lanzó Agro Ingreso Seguro, dejó crecer las pirámides y soportó numerosos escándalos de corrupción.
Es difícil ser optimista sobre los resultados de un eventual U3. El crecimiento económico será modesto por varios años, entre otras cosas, por la frágil e inestable situación internacional. Dado que seguramente el Presidente mantendrá sus políticas preferidas y a sus principales ejecutores en sus puestos, perseverará en las decisiones que tienen tan alto el desempleo y que subsidian la informalidad. El déficit fiscal será creciente y los subsidios al gran capital no se reducirán. El riesgo país probablemente será mayor y el país no recuperará su grado de inversión.
La historia política de América Latina muestra que las segundas partes, en realidad, no han sido buenas, y que las terceras son todavía peores. Menem y Fujimori lo aprendieron en carne propia.
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Armando Montenegro
Opiniones
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