Opinión| 9 Nov 2009 - 11:37 pm
De la caverna a lo ridículo
Por: Marcela Lleras
Ordóñez pidió nulidad de la sentencia porque considera que esto es una campaña de promoción del aborto. Colombia tiene la tasa de embarazo juvenil más alta de la región. El aborto ilegal es un problema de salud pública. Por eso es más lógico y más sano que los jóvenes sepan qué anticonceptivos existen para no llegar hasta el paso del aborto como método de planificación. El Procurador, con su fundamentalismo católico y retardatario, puede hacer mucho mal, como ya se ve, sobre todo porque tiene coro en el ambiente.
Hablando de cavernas, en el Salón Regional de Armenia, organizado por Mincultura, hubo una caricatura mural de Chócolo: Falso Positivo, que fue censurada y tapada por los organizadores del evento. Como si al tapar la caricatura el hecho de que hay falsos positivos en Colombia fuera a desaparecer. Mal indicio que el arte político también se empiece a censurar.
Ahora las cosas ridículas: la senadora Claudia Rodríguez, cristiana, dice que hay que penalizar los desnudos en los medios de comunicación y en la red. Que hay que tapar con cubiertas negras las revistas con desnudos, porque esto es malo para los niños y es pornografía. Óscar Collazos replicó en una columna en El Tiempo: “Los museos más prestigiosos del planeta no sólo están llenos de desnudos: son visitados diariamente por decenas de niños”.
Si la senadora no quiere comprar revistas con desnudos está en su derecho. Y cuando viaje, para no tener que ver, por ejemplo, el David de Miguel Ángel en Florencia, que está desnudo, podría taparse la cara con la misma cubierta negra que propone para las revistas.
Y otro escalón ascendente de lo ridículo: el Alcalde de Manizales prohibió la presentación de Calle 13 en su ciudad, después de que en los MTV latinos el Residente salió con una camiseta que se podía leer de varias maneras: Uribe para militar o Uribe para bases militares. Dijo el Alcalde que lo hizo porque es un “irrespeto al señor Presidente de la República, Álvaro Uribe Vélez, y a todos los colombianos de bien”. Protestó también la Cancillería. Entonces el Residente contestó, él sí con inteligencia: “Colombia es mucho más que un Presidente”. Estoy de acuerdo. Yo, que soy una colombiana de bien, no me siento irrespetada por Calle 13.
Desgraciadamente, mientras el mundo civilizado progresa en materia de legislación, Colombia es cada día más ridícula y peligrosamente retrógrada. Se están tratando de coartar avances ya adquiridos, como la despenalización del consumo mínimo y el aborto por tres causas. Ahora no falta sino que se prohíba por decreto el pensamiento crítico e independiente y que, además, nos obliguen a ponernos de rodillas delante de los representantes de la caverna.
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Marcela Lleras
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