Opinión |13 Nov 2009 - 11:47 pm
Agenda para Colombia: lecciones del ex comunismo
Por: Juan Carlos Pinzón Bueno
POR ESTAS FECHAS, EN QUE TANTO se comenta sobre la caída del Muro del Berlín y el fracaso de la utopía comunista, vale la pena revisar el libro China: la hoja de balance (de Fred Bergsten, Lardy, Gill y Mitchell).
Hace un análisis objetivo sobre la China moderna, los retos que enfrenta y las razones que explican el crecimiento económico espectacular de los últimos 30 años. Las autoridades chinas encontraron que si su régimen no se legitimaba llevando bienestar y progreso a su pueblo, tarde o temprano terminarían igual que el resto de naciones comunistas. Sintieron en carne propia el campanazo en los trágicos hechos de la Plaza de Tiananmen en 1989, en donde las protestas de ciudadanos desarmados fueron acalladas con violencia.
Pero, ¿cuáles fueron los factores que marcaron esta senda de crecimiento sin comparación en la historia? Son cinco fundamentalmente: establecer mecanismos de mercado, abrir la economía al comercio y a la inversión extranjera directa, altos niveles de ahorro e inversión, transformación estructural de la fuerza laboral e inversiones en educación primaria. Si bien es cierto, los avances en materia de democracia y derechos humanos dejan mucho que desear, el análisis concluye que la calidad de vida y las libertades que cada vez tienen más los ciudadanos de esa gran nación son sustanciales comparado con lo que sucedía antes de las reformas. En visión de algunos, el Partido Comunista Chino (PCC) se ha atornillado al poder gracias a los logros económicos, y con ello las posibilidades de democracia se ven más lejanas; para otros lo que se está dando es una transición ordenada que tomará años y en donde lo único que queda de comunismo es el nombre del partido.
En agosto de 2010 Colombia tendrá un nuevo período presidencial, y a quien le corresponda ejercer esa tarea, más aún, a la sociedad colombiana en general le toca revisar la agenda actual. Fortalecer aquello que estamos haciendo bien, pero sin duda establecer nuevos temas en la agenda que conduzcan a la prosperidad social. El liderazgo del presidente Uribe ha cambiado el país y lo lleva por el rumbo correcto, pero es necesario aprovechar esos logros para seguir construyendo. La seguridad como la base del progreso y la estabilidad es algo que en el caso de la China moderna tiene un gran valor dentro de los factores que permiten atraer enormes volúmenes de inversión que han resultado en más empleo y transferencia tecnológica. Por eso más seguridad democrática es vital.
Las lecciones del ex comunismo chino parecen muy relevantes en varios frentes. Elevar la tasa de ahorro para incrementar de manera sostenible la inversión en infraestructura y logística como herramientas para la competitividad, en esto el país tiene una reconocida debilidad. Incrementar de manera sustancial los recursos que se asignan a la educación básica, a la investigación y desarrollo, y a la preparación de más profesionales en el campo de la ingeniería y las ciencias aplicadas en el exterior, son parte de las recetas exitosas en China. Este tipo de proyectos deben hacerse en conjunto con el sector privado y organizaciones sociales, nombrando gerentes que produzcan resultados efectivos y medibles, y con una canalización masiva de recursos del sector privado. Será necesario volver a hablar de una gran reforma tributaria estructural, pero en donde los nuevos fondos que se generen sean claramente colocados en este tipo de programas clave para el desarrollo del país como parte de la discusión de calidad en el gasto público.
Nota: al presidente Chávez le salió muy mal internacionalmente su despliegue de agresividad verbal. Por eso se retractó, pero sus intenciones están claras. Esto reitera la necesidad de estar preparados.
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