Por: Felipe Zuleta Lleras

¿Cuál instigación al delito?

NICOLÁS CASTRO, A QUIEN NO COnozco, es el joven estudiante de Bellas Artes que está a punto de ser condenado por el delito de instigación al delito por haber abierto (supuestamente) un grupo en Facebook para promover el homicidio de uno de los hijos del señor Presidente.

 Es claro que esa conducta es a todas luces reprochable y como tal debemos censurarla. Pero lo que no podemos hacer es pasar inadvertidos frente a lo alrevesado de todo esto. ¿Por qué es instigación al delito la conducta de este joven y no lo es cuando el Presidente de la República les da la orden a los señores generales de matar a un delincuente, “por mi cuenta”? ¡Como si aquí hubiera pena de muerte!

¿En dónde queda entonces el Estado de Derecho? Aun cuando me temo que desde hace 7 años estamos más bien en un Estado de Torcido: torcido el marco legal, torcida la moral, torcida la Constitución Política.

El caso del joven llama la atención por cuanto la justicia y los organismos de investigación (incluido el FBI) actuaron con la diligencia que no les vimos en el caso del asesinato de los muchachos de Soacha. Esta es la hora en que los miembros de las FF.MM. que asesinaron a esos jóvenes no han sido condenados por estos delitos, estos sí de lesa humanidad. ¡Ni hablar de las chuzadas ordenadas por el Ejecutivo!

Les aseguro que a Castro le meten 15 años en un dos por tres, es decir, mucho más tiempo de lo que les impusieron a cualquiera de los parapolíticos que con sus votos eligieron al presidente Uribe. Ni para qué hablar del caso de la guerrillera Karina y de Rodrigo Granda que, gracias a la generosidad del primer mandatario, se pavonean tranquilos. No hay derecho a que a este joven lo vayan a condenar por un acto, que si bien pudo ser irresponsable, jamás es comparable con las atrocidades que vemos a diario en este país y que se cometen desde el mismo Gobierno, y ejemplos sobran.

Estamos frente al aberrante hecho de la indebida aplicación de la ley en contra de los opositores. Y Nicolás Castro puede ser uno de ellos. ¿De manera que quienes nos oponemos al régimen del Presidente por considerarlo dictador podríamos también estar instigando al delito?

En cambio el Primer Mandatario quedó impune al no haber evitado el crimen del alcalde de El Roble, Eudaldo León, quien le dijo al Presidente que lo iban a matar y lo asesinaron. Y al Presidente sólo se le ocurrió premiar con una embajada a Salvador Arana, condenado por ese delito. ¿Qué pensará la CPI?

Amenazar a la hija de Daniel Coronell no es delito, pero la conducta de este joven sí, ¿por qué? Porque este muchacho se “metió” con el hijo del Presidente y la persona que amenazó a Coronell y a su familia es amigo del Presidente y de sus hijos.

Si a este estudiante lo condenan, quedará demostrado que hay delitos de primera, que se les aplican a los opositores, y de segunda, que no se investigan porque son cometidos por el Estado, el Gobierno o por los amigos del Primer Mandatario.

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