Por: Catalina Ruiz-Navarro

Carta abierta a María Alejandra, Natalia y Ángela María Ordoñez

María Alejandra, Natalia y Ángela María:

Les escribo porque me intriga saber qué piensan de la demanda que ha interpuesto la Procuraduría para sacar del mercado la Píldora del día después, o Postinor, alegando que es abortiva. Quiero saber qué piensan ustedes, no lo que piensa su papá, porque este es un problema entre ustedes y yo y todas las chicas de Colombia en edad reproductiva que tenemos sueños y planes de vida, y úteros.

Lo que piensa su padre no me importa. A él no le ha venido la regla, no ha tenido un retraso, no ha cruzado fuertemente las piernas ante la impresión de ver el video de un parto en el colegio, no teme a las estrías, no ha dado ni dará de mamar y su barriga solo es tierra fértil para el tejido adiposo.

Estoy segura de que ustedes, como yo, saben de una de sus amigas cercanas que haya abortado, y estoy segura de que aun la quieren y no la condenan como a una asesina. Imagino que si es una amiga cercana saben de la difícil decisión que fue abortar, física y emocionalmente, sabrán del frío y la maluquera que producen las pepas abortivas o del infinito desagrado de un aborto quirúrgico, de sus líos para conseguir un lugar seguro donde realizarlo, de su tristeza y de su valentía por tomar esta decisión.

También estoy segura de que conocen y quieren a más de dos mujeres que han tomado la píldora del día después, tal vez ustedes mismas se han encontrado o se hallarán en la necesidad de hacerlo. Se habrán enterado entonces de que una pastilla del día después es diferente de la pepa abortiva. La segunda produce contracciones que expulsan al feto, a veces sin éxito, y la pastilla del día después es una sobredosis de anticonceptivos que previene que el óvulo se fecunde o que se pegue a la pared del útero. Saben también que una vez fecundado el óvulo, es poco probable que el Postinor impida el embarazo, es más, de pronto conocen a alguien que quedó embarazada aun a pesar de tomar la pastilla, seguro que sí, yo conozco a dos.

Creo que ustedes, como yo, quieren tener la posibilidad de escoger quién será el padre de sus hijos, en el caso de que quieran tenerlos. Creo que también les gustaría llegar a la maternidad porque lo decidieron y están preparadas, no por error. Sé que ustedes, como yo, de ser posible, no quieren pasar por el terrible percance que es tener un aborto. Sé que como yo y como todas, un día se equivocarán, no se aguantarán las ganas, o se les olvidará el anticonceptivo, o se morderán el labio mientras él les dice que el condón se rompió. Pienso que entonces querrán echar el tiempo atrás, ctrl+z, abrumadas ante las imágenes de lo que se viene si quedan embarazadas. Debe ser muy difícil encontrarse en una situación así, más aun con un padre como el suyo, y no las juzgaría si quisieran correr a la farmacia, antes de 72 horas.

Imaginen que son alguna de las mujeres de Colombia estrato uno y dos, menores de edad, sin condiciones para criar un hijo. Ahora díganme si en ese caso no les gustaría tener la posibilidad de acceder gratis a una pastilla del día después.

Me dirán que porqué lo vuelvo personal, pero es que ¡es personal! es mi problema y su problema, es algo tan íntimo como la relación que tenemos con nuestros propios  cuerpos. Es personal porque sus úteros son suyos, y mi útero es mío y no del Estado. Por eso les pido su respuesta y las tuteo. ¿Estarían dispuestas exponerse a la incertidumbre de un embarazo (que les puede joder la vida) por un error del que pueden o no ser culpables?

Catalinapordios.blogspot.com

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