8 Feb 2010 - 8:11 pm

Para leer ‘La vorágine’

En El Espectador del domingo 7 de febrero se puede apreciar una nota de Nelson Padilla sobre el (re)descubrimiento de las ficciones y archivos en torno a una de nuestras novelas más “ejemplares”: La vorágine, de Rivera.

Por: Elespectador.com
  • 0Compartido
    http://www.elespectador.com/columna186625-leer-voragine
    http://www.elespectador.com/columna186625-leer-voragine
  • 0
insertar

Los lectores queremos conocer toda esa maraña de lecturas y re-lecturas posibles que se abrirán de La vorágine cuando los manuscritos puedan apreciarse en detalle. Creo, como muchos, que La vorágine es una de esas joyas de la literatura que nunca pasan de moda. Es sólo que como la leemos hoy no tiene mucho que ver con la forma como se leía antes o en otras partes. Trato de imaginarme, por ejemplo, a lectores europeos de los años treinta. Antes del boom y del “realismo mágico”, ¿cómo recibieron a La vorágine? También pienso en una ucronía: si Rivera no hubiera muerto tan pronto, acaso se hubiera podido dedicar a escribir cuentos, y hoy su nombre sonaría tanto como el de Horacio Quiroga o Manuel Puig. Sea esta la ocasión —gracias al trabajo de investigador y de “arqueólogo literario” y a los esfuerzos de la Biblioteca Nacional— para releer a Rivera y encaminarnos de nuevo en esa atmósfera existencial, que no es sólo tropical.

 Roberto Bustos. Cali.

A propósito de los incendios

En los “paseos de olla” se hace de todo para hacer candela y prender el fogón; siempre hay que recurrir a gasolina, pastillas inflamables y fósforos. De tal manera que en las quemas de montes y bosques siempre hay manos criminales de pirómanos que inician la conflagración. Es infantil seguir creyendo que son el calor, el verano y el Fenómeno del Niño las causas del problema. El Gobierno debería empezar una acción contundente de educación concientizando al ciudadano para que no lleve leña al monte, así como también investigando cuando se presenten estos casos para que los responsables sean sancionados ejemplarmente. No podemos seguir quemando montañas de vegetación sin encontrar responsables y dilapidando dineros en la tarea de extinguir los incendios que pueden evitarse con una buena educación ciudadana que perdure en beneficio de todos.

 Fabio A. Ribero Uribe. Socorro.

Envíe sus cartas a [email protected].

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 0
  • Enviar
  • Imprimir

Lo más compartido

0
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio