Por: Adolfo Meisel Roca

Las largas noches de Mitú

MITÚ ES LA CAPITAL DEL VAUPÉS, EL departamento más pobre de Colombia. De lunes a sábado sólo tiene energía de 11:00 a.m. a 11:00 p.m.

Los domingos se goza del escaso privilegio de una hora más de energía, pues ésta se corta a las 12:00 p.m. Como la temperatura promedio es de unos 29 grados centígrados, y casi no hay brisas, las noches se hacen interminables.

Después del Chocó, el departamento del Vaupés ocupa el último lugar en producto interno bruto per cápita. Aunque Chocó lo supera por un escaso margen, si se midiera adecuadamente el PIB per cápita se observaría que el de Vaupés es mucho más bajo. Esto por cuanto al estar completamente aislado del resto del país por vía terrestre, la mayoría de los productos se traen por avión, lo cual los encarece enormemente. Por ejemplo, un bulto de cemento vale en Mitú unos 115.000 pesos, casi siete veces lo que vale en el interior del país. Sin ajustar por los precios, el PIB per cápita del Vaupés en 2007, último año para el cual hay cifras, fue sólo el 22,9% del de Bogotá. Si tuviéramos en cuenta los sobrecostos que tienen los artículos consumidos en el Vaupés, esa brecha sería aún mayor.

La economía de las zonas rurales del Vaupés está dedicada mayoritariamente a la agricultura de subsistencia. Hay algo de minería de oro en el municipio de Taraira, y algo de cultivo y procesamiento de coca hacia el río Apaporis. Pero lo que realmente mueve la economía departamental es el enclave administrativo y militar que hay en Mitú. El principal renglón del PIB departamental lo compone el sector público, 34%, seguido por el sector agropecuario, 30%. Con más de 1.500 hombres, el Ejército contribuye a la actividad económica local de diferentes maneras, aunque la mayor parte de los suministros los traen en aviones militares directamente desde San José del Guaviare y Villavicencio.

Para entender lo que es la economía del Vaupés, y de Mitú, una visita a una de las bien abarrotadas tiendas frente al río sirve mucho. Casi sin excepción todo lo que venden es traído en avión de Villavicencio (a una distancia de 50 minutos en jet). Los pocos productos locales son la fariña, y algunas frutas, como naranjas, uvas mituseñas y piñas. En el pequeño mercado público también se pueden ver abundantes provisiones de tortas de cazabe y chicha, chontaduros y pequeños pescados ahumados, así como madera para leña, que llegan de las comunidades ribereñas.

El Guainía y el Vaupés son los departamentos de Colombia con menos población. Como están aislados del centro del país, del mar o de importantes centros de actividad económica de otros países vecinos, sienten las consecuencias de una marginalidad extrema. Las dimensiones de sus economías son tan pequeñas en relación con la economía colombiana, muy por debajo del 0,1%, que una presencia del Estado con inversiones en infraestructura, en capital humano y en capacidad administrativa, lograría elevarle rápidamente el nivel de vida a sus habitantes, mayoritariamente indígenas, sin gastos muy grandes en relación con el tamaño del presupuesto nacional. Esto sería lo justo, ya que la burda fórmula de transferencias a los departamentos y municipios no tiene en cuenta la problemática de los elevados costos que enfrentan los habitantes del Vaupés. En razón de esos altos costos causados por el transporte, en la actualidad estos últimos reciben en términos reales menos transferencias per cápita que las regiones más prósperas del país.

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