Opinión |20 Feb 2010 - 11:59 pm
Lo que se hereda...
Por: María Elvira Samper
NO SABE UNO NUNCA QUÉ LE DEPARA la vida, y por esas cosas insondables del destino hoy me abre generosamente sus páginas esta casa editorial, la misma de la que mi abuelo, Luis Eduardo Nieto Caballero, LENC, fue codirector hace ya muchos años, al lado de ese otro ser excepcional que fue don Luis Cano.
Las viejas generaciones —las nuevas lo ignoran— saben que tanto en El Espectador como en El Tiempo, donde fue colaborador permanente durante 40 años, mi abuelo siempre estuvo al servicio de lo que creía justo, de lo que creía bueno para el país, nunca en función de intereses personales. El sentido ético y la vocación de servir los intereses más altos, nunca los personales, fueron su norte. Luchó contra la corrupción y los abusos del poder con la más limpia de las armas: su pluma. Sufrió la cárcel y la censura pero nunca desfalleció en la defensa de las libertades, sobre todo de la libertad de prensa; no se dio tregua en la búsqueda de la verdad, ni retrocedió frente a las amenazas de la dictadura del general Rojas Pinilla.
También por esos insondables designios de la vida, vivía yo con mis abuelos en esa época aciaga. Fui testigo mudo de una permanente agitación que sólo más tarde, superada la infancia, pude entender. En esa casa se alimentó la resistencia civil y se conspiraba contra el déspota, y fue mi abuelo unos de los protagonistas del proceso que condujo a la caída del régimen.
Eran tiempos de censura y LENC, que llevaba casi 50 años escribiendo casi sin interrupción en varios diarios, entre ellos El Espectador y El Tiempo, fue silenciado en el que sería su último año de vida.
Pero como no podía guardar silencio porque no sabía callar, pasó a las cartas, escritas de su puño y letra, una letra menuda y legible, que dirigía al general Rojas y entregaba personalmente en las puertas del Palacio de San Carlos, y que mimeografiadas circulaban de mano en mano con la complicidad de periodistas, intelectuales, estudiantes, empresarios y mujeres corajudas como mi propia abuela, e incluso trascendieron a la prensa extranjera. En ellas, uno tras otro, mi abuelo denunció los atropellos oficiales, exigió justicia, reclamó por la clausura de El Tiempo y denunció la corrupción y los abusos del poder. Ya cuando la vida se le escapaba , dos meses antes del golpe de opinión que puso fin a ese tenebroso gobierno, escribió la última de 14 cartas. Fue mi abuelo aliento vital de la resistencia pacífica que puso fin a la dictadura.
Todo esto es para decir —y ofrezco disculpas por el tono tan personal de esta primera columna— que llevo en mi sangre, sangre de periodista —mi mamá también lo es desde hace décadas—, y que mi herencia es la del pensamiento crítico, liberal y libertario; la de la independencia y el carácter; la de la defensa de los derechos y las libertades; la de la tolerancia y el respeto por las ideas ajenas; la de que los principios no son negociables ni por poder, cálculo político o dinero.
Lo digo sin temor, para honrar una herencia familiar que me llena de orgullo y que no puedo traicionar, en momentos en que todo parece ir de mal en peor para el periodismo porque existen amenazas de censura que no por difusas son menos perversas.
-
Elespectador.com| Elespectador.com
Tags de esta nota:
- Periodismo
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.





Opinión por:
Eudalio Lucumí
Lun, 02/22/2010 - 16:55
Opinión por:
Alab Buriticà Trujillo
Lun, 02/22/2010 - 16:27
Opinión por:
triatleta
Lun, 02/22/2010 - 14:59
Opinión por:
murrapo
Lun, 02/22/2010 - 04:57
Opinión por:
Yirvebe
Dom, 02/21/2010 - 23:19
Opinión por:
juan c briceno
Dom, 02/21/2010 - 22:19
Opinión por:
Ojimetro
Dom, 02/21/2010 - 21:12
Opinión por:
Anfortas
Dom, 02/21/2010 - 18:22
Opinión por:
siruz
Dom, 02/21/2010 - 16:44
Opinión por:
lumax
Dom, 02/21/2010 - 16:19
Opinión por:
Borbollon
Dom, 02/21/2010 - 16:17
Opinión por:
nicolhaz
Dom, 02/21/2010 - 18:31
Opinión por:
nicolhaz
Dom, 02/21/2010 - 18:30
Opinión por:
agualongo
Dom, 02/21/2010 - 16:01
Opinión por:
Héctor Cardona
Dom, 02/21/2010 - 15:32
Opinión por:
chichicastenango
Dom, 02/21/2010 - 14:49
Opinión por:
eliprado
Dom, 02/21/2010 - 14:18
Opinión por:
eliprado
Dom, 02/21/2010 - 14:17
Opinión por:
razare
Dom, 02/21/2010 - 14:05
Opinión por:
paisacoraje
Dom, 02/21/2010 - 14:03
Opinión por:
CUCOANTONIO
Dom, 02/21/2010 - 13:55
Opinión por:
irisdiaz
Dom, 02/21/2010 - 13:54
Opinión por:
Contradictor
Dom, 02/21/2010 - 13:50
Opinión por:
Auroraboreal
Dom, 02/21/2010 - 13:38
Opinión por:
demevelu
Dom, 02/21/2010 - 13:25
Opinión por:
guillermo fernández
Dom, 02/21/2010 - 13:14
Opinión por:
exURIBISTA muy arrepentida
Dom, 02/21/2010 - 12:55
Opinión por:
libo
Dom, 02/21/2010 - 11:46
Opinión por:
klim2009
Dom, 02/21/2010 - 11:31
Opinión por:
klim2009
Dom, 02/21/2010 - 11:31
Opinión por:
sergiopolis
Dom, 02/21/2010 - 11:14
Opinión por:
ñarria
Dom, 02/21/2010 - 11:00
Opinión por:
ñarria
Dom, 02/21/2010 - 11:00
Opinión por:
jaime m arb.
Dom, 02/21/2010 - 10:55
Opinión por:
Pablo Enrique Gonzalez
Dom, 02/21/2010 - 10:42
Opinión por:
ccdc
Dom, 02/21/2010 - 10:07
Opinión por:
foreroha
Dom, 02/21/2010 - 09:43
Opinión por:
bladesr
Dom, 02/21/2010 - 09:28
Opinión por:
carlos hugo
Dom, 02/21/2010 - 09:06
Opinión por:
blackcreek
Dom, 02/21/2010 - 08:41
Opinión por:
blackcreek
Dom, 02/21/2010 - 08:37
Opinión por:
jmch
Dom, 02/21/2010 - 08:25
Opinión por:
rafesp
Dom, 02/21/2010 - 08:22
Opinión por:
elquetieneojosve
Dom, 02/21/2010 - 08:10
Opinión por:
murrapo
Lun, 02/22/2010 - 05:08
Opinión por:
murrapo
Lun, 02/22/2010 - 05:08
Opinión por:
agrevoluc
Dom, 02/21/2010 - 08:05
Opinión por:
fabj
Dom, 02/21/2010 - 07:52
Opinión por:
carmen arevalo
Dom, 02/21/2010 - 07:37
Opinión por:
Carlos Cortés Martínez
Dom, 02/21/2010 - 07:37