Opinión |9 Mar 2010 - 10:21 pm

Fernando Carrillo Flórez

La brújula social del 91

Por: Fernando Carrillo Flórez

LA DEMOCRACIA LIBERAL ES UNA combinación de dos conjuntos de instituciones: unas democráticas, que aseguran que los gobiernos se originan y responden a la voluntad popular, y unas liberales, fundadas en el Estado de Derecho y en el sistema de control del poder.

La reciente decisión de la Corte Constitucional apuntó más a las denominadas “muletas morales” del sistema democrático, que por ser liberales no le permiten caer en la tentación suicida del solo dominio de la mayoría. Eso que Tocqueville denominaba la “enfermedad republicana” y que hoy en buen romance significa populismo. Son pues frenos y contrapesos, y no simples pesos y contrapesos como la ignorancia repitió a lo largo de los últimos meses.

Al incorporar la equidad como objetivo constitucional, la Carta del 91 le puso la tercera dimensión institucional a un Estado de Derecho cuyo principal apellido es lo social. Allí es donde la existencia de ese Estado de Derecho —como lo afirma el propio Fukuyama— supera la identificación que hacen algunos economistas con una simple defensa del derecho de propiedad y los contratos como base del crecimiento económico. Y allí es donde la garantía de los derechos económicos y sociales de los ciudadanos pasa a desempeñar un rol prioritario para una región como América Latina, donde la desigualdad es falla geológica del sistema político y su mayor asignatura pendiente.

Igualdad, equidad, inclusión, cohesión, no discriminación, son todos principios ahora relevantes para el hombre de la calle por cuenta de la Constitución y del celoso esfuerzo de su guardián de cabecera: la Corte Constitucional. El activismo judicial que muchos le enrostran a ella debería ser más un motivo de reflexión para identificar por qué han sido inferiores los roles que han desempeñado el Ejecutivo y el Legislativo en la construcción de una política social cuya brújula —en los temas más complejos de nuestra realidad— ha tenido que pasar por una decisión de la Corte. Máxime ahora que debería discutirse una nueva generación de políticas sociales.

Para no hablar de algunos despistados que desde el otro extremo intentaron ponerle el rótulo de neoliberal a la Carta. Algo que admite poco debate, porque si la libertad tiene que transitar por el sendero de la igualdad, ello es una conquista no propiamente de los seguidores de Friedman o del neoconservatismo que arropa esa doctrina. Porque tampoco es por el camino de la reincidencia autoritaria y el populismo económico que se obtienen conquistas sociales tan endebles como el Muro de Berlín caído hace veinte años.

La fórmula de una jurisdicción constitucional más los objetivos sociales de la Constitución es lo que perturba a algunos. Por ello, el gran desafío para los representantes de la generación de la 7ª papeleta que hoy se reúnen en la U. del Rosario para debatir el futuro de la Carta, es continuar defendiendo la vocación y el protagonismo que en lo social ha caracterizado este fin de la adolescencia de nuestra Constitución. Vendrán otras batallas, pero el propósito esencial de hacer cumplir esos cometidos sociales dentro del Estado de Derecho deberá ser el compromiso principal de una generación que pasa ya al tablero para demostrar que en 1990 inició una revolución de derechos sin tiquete de regreso. Una revolución generacional que le rapó la bandera del cambio social a los violentos.

  • Elespectador.com| Elespectador.com

12

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

Opinión por:

Semele

Mie, 03/10/2010 - 17:51
Celebremos el veredicto de la Corte, donde ganan la Constitucion, la Democracia y la Marcha estudiantil de hace 20 años, que demuestra que no fue en vano.
Opinión por:

Katay

Mie, 03/10/2010 - 15:00
Como bien godo este Gobierno que termina ha sido el mas neoliberal posible. O miren lo que ha pasado con la salud y la proteccion social de la gente. Desde Londono hasta Valencia Cossio trataron de echar atras las conquistas del 91 en diversos ordenes y no pudieron. Es hora de volver a luchar por lo social y por eso el debate mas importante de estas elecciones deberia ser sobre el futuro de la Constitucion.
Opinión por:

Persepolis

Mie, 03/10/2010 - 14:27
Afortunadamente la Corte Constitucional sentó el precedente para defender las instituciones de la Constitución del 91. Sin embargo, para implementar a cabalidad los objetivos sociales de ésta el cambio no sólo debe llevarse a cabo en la clase dirigente. La sociedad colombiana, también debe darse cuenta que para que se afiancen los instrumentos constitucionales el sentido social debe jugar un rol primordial que se proyecte en la clase dirigente. Sólo de esa forma podrán generarse hechos contundentes, como la reciente decisión de la Corte, que defiendan la vocación social de la Constitución del 91.
Opinión por:

chiqueomocha

Mie, 03/10/2010 - 10:25
Es el momento de formar un movimiento que exija el pago de recompensas a quienes denuncien a los compradores de sus votos. Si con esto se va al traste la Seguridad democrática y la confianza inversionista, eso ya es otro cuento.
Opinión por:

Gerardo JEAM

Mie, 03/10/2010 - 10:16
Nuestra constituciòn es neoliberal, lo que ocurre es que no podìa desconocer los derechos y por ello lo "social de derecho", es la parte rescatable de esa constituciòn, pero no hay que olvidar los aspectos centrales de ella que es el règimen econòmico, el cual lo encuadra bajo la ègida de las leyes del mercado, por ello si implementò la aboliciòn y el recorte del estado, a ella le debemos la privatizaciòn de los servicios pùblicos como la salud, la educaciòn, el agua, la telefonìa, la electricidad en fin todo, hoy muchos lo lamentan pero ya esta hecho lo ùnico que puede cambiar eso es una nueva constituyente que establezca el poder del estado sobre la economìa.
Opinión por:

arsacer

Mie, 03/10/2010 - 09:23
importante afianzar en la conciencia colectiva la importancia de la Constitución por encima de las aventuras caudillistas que pretenden manipular las carencias sociales que nuestras estructuras socio-políticas no se han atrevido a enfrentar con una verdadera política pública como al parecer si lo ha logrado la política de seguridad democrática.
Opinión por:

TATEQUITO

Mie, 03/10/2010 - 09:03
La iniciativa de la Septima papeleta, dio al origen de la maltratada constitución del 91. Porque lo primero hizo la politiquería fue comenzar a modificarla. Si bien es cierto que hay plasmados una cantidad de derechos, que en la practica no se cumplen, más bien se desconocen. Esto reffleja la ignorancia politica, en la hemos permanecido y no se ha hecho el menor esfuerzo de hacerla cumplir. Como deSabas decía: Con respecto a la primera reelección que el pais estaba maduro para reelección de Uribe, pero el pais nunca se maduro para hacer cumplir la constitución, a veces creo que la actual constitución es una Utopia para soñadores. Mas bien ha sido deformada por misma clase politica que nos ha mal gobernado siempre. Es oportuno saber elegir congreso el proximo domingo amanecera y veremos.
Opinión por:

suesse

Mie, 03/10/2010 - 07:58
Aunque pareciera que la violencia le ganó la partida al país, en particular, cuando se piensa en los discursos que se han escuchado y obedecido desde hace los últimos 8 años, y seguramente, en algunos (pocos?) venideros, el poder de las instituciones, de esos "frenos", de tercera generación en muchos casos, es superior. Para muchos de los hijos de la violencia ( como el grupo autosostenible de Uribe-FARC-paracos-narcos) la CPN´91 no es sino una "leguleyada comunista de los amigos de los terroristas", sean de un lado u otro, pues es el odio el nque los conduce en todas sus actuaciones. Desafortunadamente, el poder polítiquero nunca quiso aceptar que desde esa generación del 91, ya el país real, el político y social, no quería saber más de violencias ni odios, y pasó a aprovecharse (cont)
Opinión por:

suesse

Mie, 03/10/2010 - 08:05
(cont) de la falta de experiencia, del idealismo de muchos de esas nuevos ciudadanos, para hacer de una buena Carta Política (en el papel), un rollo de papel toilette en la práctica, esp. en los últimos tiempos. Muchos de quienes participamos p.eje, en la Marcha del Silencio después de tanto asesinato, tomamos el camino fácil ( nos volvimos apolíticos, o nos fuimos del país, o si nos quedamos, nos hicimos a la idea de que debiamos adaptarnos o morir), aunque algunos pocos nunca perdimos de vista que el crimen no debe pagar, que el avance se da bajo el amparo de los Derechos, que las instituciones y el Estado deben estar por encima de cualquier Iluminado, por muy "positivo" que parezca. Es el momento de defender, com lo que ahora si podemos defender, 20 años después, como adultos que somos!
Opinión por:

jalirioca@une.net.co

Mie, 03/10/2010 - 02:15
Los pocos ciudadanos que vemos que el pais pasa por sus peores momentos en su democracia, debemos sentar las bases, ya que la corte nos dio el terreno que habiamos perdido. Nuestros hijos nos agradeceran que sembremos las bases del cambio en colombia, que los derechos de nosean de los que siempre llegan primero, los que mas influencias tengan, los que mas dinero gasten. Sino desde el derecho a todo igual, la educacion, la salud, el empleo, la vivienda, la reparticion de las tierras para los campesinos y los indigenas. cuando recupermos esos valores hemos empezado a sembrar patria.
Opinión por:

aurelianobuendia

Mie, 03/10/2010 - 01:55
la hora para que nuestro debate electoral entienda que la cohesión social no es sólo un pilar inexistente de la Política de Seguridad Democrática. El fallo de la Corte reafirmó el gran poderío institucional y la identidad de nuestra Carta Política se preservó, pese a los deseos de algunos. Hoy hace 20 años, el país se trataba de recomponer de la tragedia. Hoy hace 20 años, el país recobraba la esperanza por medio de sus instituciones. Colombia hoy debe asumir el reto de una efectiva política social y ha llegado nuestra hora para olvidar el debate de los patriarcas populistas y más bien trabajar con compromiso para que algunos apartes de la Carta del 91 dejen de ser simplemente idilios y más bien se transformen en esperanza para trabajar por la patria sin olvidar las cenizas del ayer.
Opinión por:

aurelianobuendia

Mie, 03/10/2010 - 01:42
Una democracia, si bien no puede ser soñadora por naturaleza, debe ser un instrumento para rennovar la esperanza a través de las instituciones gubernamentales. Es ahí, donde el tema de la credibilidad adquiere importancia y son las iniciativas populares - como la que hace 20 años nació en Colombia gracias al proceso de la septima papeleta- lo que determinó no sólo el futuro de la nación sino la madurez de nuestras democracias, que un filósofo llegaría a llamar, ´´simples democracias de papel´´. Aquéllos vientos, que hace 20 años llegaron del Este, deben ser ahora los impulsores de una economía que se asemeje más a un sistema de igualdad, en donde las brechas sociales dejen de ser abismales como lo son ahora. Ya Colombia se recompone del mal que aquejó por años -la seguridad- y ha llegado

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2012