Rodrigo Uprimny 15 Mar 2010 - 9:19 pm

El centenario de la reforma constitucional de 1910

Rodrigo Uprimny

ESTE AÑO ES NO SÓLO EL BICENTENArio de la Independencia sino también el centenario de la reforma constitucional de 1910, una de las más importantes de nuestra historia pero una de las menos estudiadas y recordadas.

Por: Rodrigo Uprimny
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Por ello comparto con los columnistas Eduardo Posada Carbó y Tulio Elí Chinchilla la idea de que deberíamos aprovechar ese centenario para comprender mejor el significado histórico y las enseñanzas de esta reforma, que tuvo un impacto notable. A partir de esa fecha y hasta finales de los años cuarenta, Colombia vive tal vez las décadas más pacíficas de su historia, logrando además una alternancia en el poder relativamente tranquila.

Es obvio que no debemos idealizar esos años, que tuvieron incidentes terribles, como la masacre de las bananeras en 1928 o un posible fraude electoral en la elección de 1922. Pero no deja de ser un período de notable paz y estabilidad institucional.

Ahora bien, esa tranquilidad política no se explica únicamente por la reforma constitucional de 1910. Hay otros factores importantes que juegan, como la expansión de la economía cafetera en esas décadas, que permitió que por primera vez el país contara con un producto estable de exportación. Con todo, creo que la reforma de 1910, por su orientación general y por sus creativas innovaciones institucionales, es decisiva en la explicación de la paz en ese período.

Esta reforma fue obra de la Unión Republicana que surgió para enfrentar la dictadura de Reyes y acabar el sectarismo partidista. Carlos E. Restrepo, el líder e ideólogo del Republicanismo, sintetizaba el significado de la reforma así: se trataba de lograr que la Constitución fuera realmente nacional y de consenso, y no la imposición excluyente de uno de los partidos, como lo habían sido las constituciones de 1863 (Radicalismo Liberal) o de 1886 (Regeneración Conservadora). Igualmente, la reforma buscaba que rigiera plenamente el Estado de derecho, ya que durante la Regeneración la Constitución no se había aplicado realmente, pues los presidentes habían gobernado recurriendo permanentemente a los poderes de excepción.

La reforma de 1910 buscó entonces quebrar el autoritarismo de la Constitución de 1886, que hacía de ella un instrumento hegemónico del Partido Conservador. Y lo logró con tres tipos de medidas: primero, protegió mejor los derechos de la oposición, por medio de garantías electorales apropiadas y la representación de las minorías.

Segundo, buscó superar el presidencialismo excesivo con un mayor equilibrio de poderes, para lo cual fortaleció el poder judicial, eliminó la reelección, limitó los poderes de excepción, redujo el período del presidente a cuatro años y consagró su responsabilidad en caso de violación de la ley.

Finalmente, la reforma de 1910 buscó mecanismos para asegurar la vigencia efectiva de la Constitución, para lo cual inventó una forma única de control constitucional en el mundo: la posibilidad de que la Corte Suprema, por la petición de un ciudadano, pudiera anular por medio de una sentencia con fuerza general las leyes o decretos que desconocieran la Constitución. Esa reforma estableció, 10 años antes que el jurista Hans Kelsen lo propusiera en Austria, el control concentrado de constitucionalidad.

El efecto combinado de esas reformas contribuyó sin lugar a dudas a la pacificación política de esas décadas, la cual, a su vez, permitió avances democráticos importantes. Por ello, cien años después, la reforma de 1910 nos sigue hablando: nos recuerda que la paz y la democracia dependen de la garantía de los derechos de la oposición, un adecuado equilibrio de poderes y un efectivo control de constitucionalidad. La reciente sentencia de la Corte Constitucional, que anuló el referendo reeleccionista, se inscribe en esta tradición.

* Director del centro de estudios DeJuSticia (www.dejusticia.org) y profesor de la Universidad Nacional de Colombia

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no-doxa

Mar, 03/23/2010 - 10:10
De acuerdo con MOZAMBHIKE. Nunca había visto un foro decente ni en El Espectador, ni en El Tiempo. Realmente felicito a los foristas por los aportes que han realizado y los importantes temas de discusión que han sucitado.
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MOZAMBHIKE

Vie, 03/19/2010 - 08:18
SOLO INGRESO PARA MANIFESTAR LA SATISFACCIÓN QUE ME PRODUCE VER UN FORO DE ALTURA. CON OPINIONES ARGUMENTADAS, NO TODAS EN EL MISMO SENTIDOS PERO SI RESPETUOSAS. INVITO A EL ESPECTADOR A EFECTUAR TODOS LOS ESFUERZOS POSIBLES PARA GARANTIZAR QUE LOS FOROS EN SU PUBLICACIÓN TENGAS ESTAS CARACTERÍSITICAS, PORQUE POR LO PRONTO SON LA EXCEPCIÓN
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carlos mendoza

Mie, 03/17/2010 - 05:12
Al parecer este académico no ha leido la Vorágine ni Toa de Cesar Uribe Piedrahita. La reforma de la que habla tuvo las repercusiones que comenta pero convivió con la esclavirtud de las caucherías y como él lo menciona con la masacre de las Bananeras. De todos modos este debate histórico es importante para la desmemoria nacional y para quienes echan mano al retrovisor para justificar y escamotear sus alianzas con el narcotráfico.
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Alberto V. Velasquez

Mar, 03/16/2010 - 18:12
"...protegió mejor los derechos de la oposición, por medio de garantías electorales apropiadas y la representación de las minorías." Creo en la nobleza de la actitud intelectual que decide ver las bondades existentes en los "vasos medio llenos". Y todavía más, rescatar la "modernidad" -poca publicitado- de un hombre como C.E.Restrepo. Pero conviene recordar, profe Rodrigo, un hecho histórico que no se reduce a minucia: los "godos" no soltaron el trono después de esta reforma. Y estas 4 décadas azules no terminan, propiamente, por las bondades de la susodicha reforma. La cuestión bipartidista no se resuelve en el `30 con la llegada del mono Herrera. Si existe un "acuerdo" después de la "Depresión-'29" es bueno recordar que muchísimo tiene que ver la necesidad de salvar los precios del Café
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Alberto V. Velasquez

Mar, 03/16/2010 - 18:30
Como quien dice: por la plata baila el perro. Los economistas que narran el calvario de Fedecafé entre el '30-'43 subrayan más las habilidades financiera y monetaria de las élties colombianas que la inspiración reformista a la hora de salvar la patria de una hecatombe económica. Por supuesto que la imponderada firmeza del Banco de la República (fundado en los '20) puede ser evaluado como un signo de madurez política. Como también la Reforma liberal del '36. Sin embargo, los frutos de la discutida "Revolución en Marcha" no pueden ser vistos como módulos desconectados históricamente de aquella "épica" reflexión sobre la res publica de 1910. Las promesas constitucionales pretendidas por el viejo López para los sindicatos terminaron siendo casi un gesto histrión. Gaitán no fue mera anécdota.
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Mauricio Vega

Mar, 03/16/2010 - 08:53
Pues una constitución se trata de un acuerdo de voluntad colectiva que debe respetarse por las partes que forman el tanto el Estado como la nación. Pero si permitimos que el mal llamado "estado de opiniòn" (preconizado por el primo de Pablo Escobar a solapa de su jefe y correligionario) se entronice en el poder a punta de referendos y conscientes violaciones al espíritu de la norma, pues a quienes se estàn pasando por la faja es a nosotros. Ojo que con la salida del Dèspota Ilustrado y de su pèsima edición en rùstica Uribitwo no hemos conjurado el peligro. Ordóñez, Santos y la utraderecha catòlica vienen a por lo que queda de nuestra Carta pluralista y libre que apenas lleva 19 añitos de existencia.
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Indoamericano

Mar, 03/16/2010 - 07:34
Respetable la propuesta salvo que, uno a veces pensaría que el mundo de Colombia es sobre todo "demografico" antes que de reminiscencia. Lo digo en tanto la parroquialidad de 1910 y hasta casi los años 40 tiene que ver con una escasa densidad de población en el país. Es solo a partir de los 50 y 60 que esto tiene ciudadanía y no esa gleba rural que vivió de la violencia.
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Jeremias Gaitán G

Mar, 03/16/2010 - 04:08
Opino igual que DonGato: es una buena columna. Tendría solo como observación, que son muchos más los fenómenos importantes en el periodo "de relativa calma" que establece el Profesor Uprimny (de 1910 a finales de los años 40). Que decir de la reforma constitucional de 1936, que da una función social a la propiedad y crea mayores condiciones constitucionales de equidad social.
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Mauricio Vega

Mar, 03/16/2010 - 03:48
Los gobernantes actuales siguen usando los estados de excepciòn para gobernar, como antes de la reforma del diez. Uribe y su camarilla constantemente desconocen la constituciòn del 91 y actùan como si quisieran regresar a la del 86, permitièndole a la iglesia catòlica cogobernar, cooptar e intervenir en la educación libre.
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Indoamericano

Mar, 03/16/2010 - 07:41
Bueno, tampoco tenemos el "paraiso" con la Constitucion del 91; ella solo asusta pero se la pasan por la faja. ¿entonces?
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DonGato

Mar, 03/16/2010 - 02:28
Buena columna.
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