Por: Catalina Ruiz-Navarro

La paloma

La paloma es el animal mas mórtifero de todos. Dos palomas encerradas en una jaula pueden acabar la una con la otra de forma sanguinaria. ¿Cómo? Me dirán ustedes, ¿con esos picos y garras tan inofensivos? Pues con la máxima crueldad.

Dice Vitus B. Droscher en su Best Seller Hay que aullar con los lobos, en el que habla del cándido error de un hombre que enjauló un par de tórtolas para aparearlas, que la violencia de la paloma no es comparable con la de animales más grandes y fuetes como los leones, los lobos o los tiburones. Y sin embargo, la paloma, es la paloma de la paz que tantos niños dibujan patrióticamente junto a una bandera de Colombia.

La explicación de Droscher es que la naturaleza ha dotado, a los animales capaces de hacer gran daño, de mecanismos de control que les permiten contenerse La paloma, en cambio,  no tiene estos mecanismos, porque no tiene las armas o los medios para atacar y no esta nunca en condiciones de hacinamiento tales que no tenga la posibilidad de escapar.

Es decir, la paz de la paloma es una paz acordada por las circunstancias. No depende de ninguna ,manera de la paloma, que si tuviera la oportunidad mataría a las demás. Todo esto resulta en una buena metáfora de los humanos, que nos parecemos a las palomas con nuestras uñas quebradizas, nuestros débiles cuerpos semilampiños y nuestra tendencia a la sobrepoblación. Tal vez por eso somos tan violentos. Pero tal vez, también, esta violencia se ve mermada si tenemos libertad y espacio. Tal vez de eso se trata la paz.

Esa lúgubre quietud de nuestras carreteras, que tanto se asocia con cómo ha mejorado el país está comprada con sangre de colombianos que kilómetros adentro se están matando. Nuestro gobierno, cada vez más restrictivo, nos constriñe y ese no es el camino de la paz. Una muestra clara es que el deseo de violencia no ha mermado en este país, solo ha aumentado el miedo, por eso vemos militares en los lugares más recónditos de y nos sentimos “protegidos” por fusiles que marcan límites infranqueables. En busca de esa seguridad, que en realidad es una jaula, las élites del país dijeron que el paramilitarismo era necesario y que piden ahora continuidad para el gobierno de Uribe, que ha tenido mano blanda con los paracos y corazón pequeño con los pobres, los pueblos originarios, los estudiantes, los campesinos. Un gobierno que ha desdeñado las libertades individuales para privilegiar el control, y se caracteriza por ser un contraejemplo de tolerancia.

En Colombia el deseo de paz se ha llevado a la de-significación de tanto repetirlo, y terminamos confundiendo paz, con seguridad, y seguridad con control. ¿qué es la paz? ¿el perfecto consenso? Imposible. ¿el control extremo? Espantoso. La paz, si algo, debería ser un sano disenso, la posibilidad de diversidad, la igualdad de posibilidades, la libertad de elección, la mayoría de edad; condiciones, que como las alas de las palomas, hacen de la violencia algo innecesario.

Catalinapordios.blogspot.com

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