Opinión| 9 Oct 2008 - 9:31 pm
Saber hacer sin tener claro por qué hacer
Por: Hernán Vallejo G.
El editorial también se refería a las altas tasas de crecimiento de ese país y señalaba que lo más impactante era constatar que en poco tiempo, sectores específicos de la producción pueden llegar a ser competitivos a nivel internacional. Adicionalmente, señalaba que el ejemplo de Irlanda le ha servido al actual gobierno para adelantar políticas como las zonas francas uniempresariales o los generosos beneficios tributarios a favor de actividades específicas.
Al respecto, vale la pena tener en cuenta lo siguiente: si uno observa que en un país se desarrollan notablemente algunos sectores y ese país crece mucho, no es claro si el desarrollo de los sectores determina el crecimiento del país; si el crecimiento del país determina el desarrollo de los sectores, o si el mismo es un proceso simultáneo.
De otro lado, antes de concluir que el desarrollo notable de algunos sectores es un determinante fundamental de las altas tasas de crecimiento de un país, es necesario controlar otras variables importantes, como la calidad de las instituciones; la eficiencia en el funcionamiento del sector público; la cantidad y calidad de inversión en salud, educación e infraestructura, y el grado de inserción de ese país en la economía global. Una vez se tienen en cuenta todas las variables pertinentes, es necesario determinar cuáles explican bien el crecimiento y cuáles no (esto se conoce como la significancia).
La recién lanzada política de transformación productiva de Colombia, enfocada a convertir en sectores de talla mundial a cosméticos y aseo personal e industrial; tercerización de servicios (BPO&O); tecnologías de la información y turismo de salud, se ha presentado a la opinión pública como un programa nacional de crecimiento a largo plazo.
Sin embargo, los estudios en los que se apoya dicha estrategia, contratados con destacados analistas y firmas de consultaría, explican cómo identificar y/o priorizar sectores para convertirlos en sectores de talla mundial. Pero esos estudios, y los más reputados sobre determinantes de crecimiento económico, no explican o justifican rigurosamente por qué razón un gobierno debería adelantar esa política, desde el punto de vista del crecimiento, la eficiencia y/o el bienestar.
En dichos estudios, la capacidad de los gobiernos para identificar sectores ganadores o de talla mundial brilla por su ausencia entre los determinantes del crecimiento económico que mejor se han podido identificar —dentro de las dificultades propias de este tipo de estudios.
En cambio, dicha estrategia podría convertirse fácilmente en un mecanismo más, establecido por nuestro gobierno para transferir recursos públicos a los grupos más pudientes de la sociedad. Mecanismos que, como explica claramente Hernando Zuleta en la Revista del Buen Gobierno número 9, no deberían proliferar en un país, independientemente de que se tenga un gobierno de izquierda o de derecha.
* Profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes.
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Hernán Vallejo G.
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