Por: Germán González

Pasado judicial por internet

Paradójicamente se dice que en el mundo actual globalizado lo local cada vez adquiere mayor importancia.

No hay duda de que la noticia de la semana ha sido la elección de Barack Obama como presidente de E.U. Su campaña logró cautivar a tal cantidad de jóvenes que muchos consideran que no sólo se debió al carisma que el candidato transmite a través de los medios de comunicación, sino a que logró modificar paradigmas en la forma de hacer política, y, en especial, la forma de abordar los problemas de la gente utilizando las nuevas tecnologías que llenaron de coherencia y de credibilidad su propuesta de cambio.

A los ciudadanos en el plano local nos dieron una gran noticia: las autoridades anunciaron que podríamos sacar y refrendar el pasado judicial en línea. Si bien aparentemente nada tiene que ver con Obama, los colombianos recibieron un mensaje de cambio que afecta y mejora sus condiciones de vida gracias a las nuevas tecnologías. Las colas interminables al frente del DAS para sacar o refrendar el pasado judicial aparentemente han sido sustituidas por unos pocos minutos al frente del computador que permite en línea pagar el trámite y obtener el documento.

Las grandes políticas de los gobiernos en pleno siglo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones se recuerdan y se miden por la forma como le cambian la vida cotidiana a los ciudadanos. Al mismo tiempo no hay nada más peligroso que generar expectativas de cambio a la gente asociadas al uso de las tecnologías y no cumplir con lo anunciado. En Bogotá, cae el Secretario de Movilidad por cambiar la administración del sistema de semaforización; en Chile, renuncia el Ministro de Transporte por el caos de Transantiago; en Brasil, Lula afronta graves problemas por la transición del sistema de televisión digital por el precio de los decodificadores para los ciudadanos y en Colombia el Ministro de Protección Social tiene retos para sostener la ejecución de la PILA.

Ilusionado por entender que en algo el efecto Obama había impregnado a Colombia esta semana, intenté renovar por internet mi pasado judicial, no porque tengo que conseguir empleo ni celebrar contrato con entidad pública alguna o viajar a un país vecino, sino porque pensé que habría coherencia entre la política pública anunciada y la ilusión ciudadana de un cambio. El sistema por internet no me permitió avanzar del primer paso para pagar $28.900 en línea. ¿Seguimos haciendo colas y no utilizando las tecnologías en línea?

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