Opinión| 14 Nov 2008 - 10:51 pm

Juan Esteban Constain

Cuento viejo

Por: Juan Esteban Constain
En 1903 un italiano aventurero y seductor –es decir: un italiano– llegó a los Estados Unidos con dos dólares en el bolsillo. El resto de su dinero lo había perdido en el barco que lo traía, invirtiéndolo sin agüeros en el casino.

Pero estar en “América” era suficiente para Carlo Ponzi, y ya encontraría dónde verter todo su talento. Pronto lo hizo, de hecho, en un restaurante en el que además de lavar los platos también decidía, a escondidas, sobre el bienestar de las billeteras de la clientela. Allí mismo dormía; hasta que lo echaron por aumentarse el sueldo, sin el  consentimiento del dueño, con la plata de la caja.

Lo cierto es que Ponzi huyó pronto de los Estados Unidos hacia Canadá, y allí siguió mostrando sus grandes dones como diplomático y hombre de finanzas: no sólo contribuyó en la quiebra de un banco italiano (Zarossi & Co.) que especulaba con la plata de los compatriotas ilegales; también hizo que muchos de esos mismos compatriotas viajaran a Boston, y podría decirse que firmó algunos cheques que no eran del todo suyos.

De regreso en E.U. Charles Ponzi, que ya se llamaba así, quiso tener una vida decente, y sin embargo se casó y se puso a trabajar. Nunca se pierden del todo los malos pasos. Tuvo la idea de organizar un catálogo comercial, que fue un fracaso pero no para él: ahí, quién lo diría, estaba su destino. Porque una compañía española le escribió pidiéndole información sobre la iniciativa; le adjuntaban un Boletín Postal Internacional, que entonces era el medio sagrado para que uno pudiera cambiar ese papel, comprado en cualquier país, por estampillas del suyo propio. Así el costo del correo internacional estaba en manos del interesado.

Ponzi descubrió que por la depreciación del dólar,  un boletín comprado en Europa, a muy bajo costo, permitía un cambio rentabilísimo en los E.U. Entonces se le ocurrió un negocio que consistía en eso: en comprar boletines afuera, para luego cambiarlos adentro y especular. Era una ganancia tan grande, del 400% según él, que les ofrecía a los inversores la devolución en 45 días de la mitad de su dinero. Y la cosa parecía tan buena que todo el mundo corrió a invertir.

Tanto, que Ponzi se olvidó pronto de los boletines e hizo algo mejor: iba pagando las utilidades prometidas con la propia plata de los inversores, en riguroso orden de llegada. Los nuevos, que eran cada vez más,  pagaban la ganancia de los antiguos. Como en una pirámide, o en un pozo de agua sin fondo.

Hasta que el agua se acabó.  Ponzi murió solo y pobre, en Río. Había estafado a millones de listos. Pero calma: esas cosas no vuelven a ocurrir.

Envía sus dudas o preguntas curiosas sobre historia a notastacitas@gmail.com.

  • Juan Esteban Constain

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Opiniones

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emmaflood

16 Noviembre 2008 - 6:29pm
Pero este será el pozo de las sorpresas. http://emmaflood.wordpress.com/2008/11/16/murcia-las-piramides-y-el-uribismo-significado-politico/
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Gregorio Ríos

16 Noviembre 2008 - 11:40am
Al margen de si la inteligencia (el problema estriba en poder identificarla en un mundo en el que todos, sin excepción, dizque tenemos algún tipo de inteligencia múltiple) se utiliza para "bien" o para "mal", a ella se le debe rendir culto. Yo le rindo culto al artífice de DMG, llámese como se llame, pues fue capaz -como el italiano precursor del negocio- de levantarse de entre la miseria a que nació uncido. ¿A costa de otros?: no importa. Esos otros no son en modo alguno incautos ahorradores; son humanos ambiciosos como el urdidor de la "estafa", pero, a diferencia de este, dotados de muy escaso caletre.
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Juan Esteban Constaín

15 Noviembre 2008 - 7:06pm
Sí hay una página web excelente sobre la vida de Ponzi: la de Mark Knutson. Pero el anecdotario está también en las propias memorias del italiano, y en un libro delicioso de Mitchell Zuckoff que recomiendo a todo el que quiera entender mejor el modelo de las pirámides: "Ponzi's scheme: the true story of a financial legend". El 'esquema Ponzi' ha sido muy estudiado, y es un "tópico" -en el sentido clásico de la expresión- de la economía. Se han hecho modelos teóricos sobre sus bases tan simples, y lo han comentado señores serios como Galbraith y Minsky, entre otros. Italia tiene un gran Jefe de Gobierno. Y su cielo...
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OZcvrvm

15 Noviembre 2008 - 6:07am
mi cielo, se le olvido citar la pagina web de donde obtuvo la interesante anecdota...su descripcion de italiano (aventurero y seductor) me hizo recordar la descripcion del embajador de la india. ahjajaja. entiende porque pasa lo que pasa? ingenuo
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