Opinión |21 Nov 2008 - 8:16 pm

Eduardo Barajas Sandoval

En el espíritu de Aristófanes

Por: Eduardo Barajas Sandoval

Las sociedades democráticas aceptan de buena gana la presencia de personas capaces de interpretar y comentar las incidencias de la vida pública desde el ángulo de la ironía y la crítica cargadas de sentido del humor. Tratar de reprimirlas no sólo significa un error político, del que después todo el mundo se va a reír, sino que puede constituir la imprudente amputación de un fenómeno cultural que, de subsistir, será siempre saludable tanto para los gobiernos como para la sociedad.

Los comentarios, observaciones y advertencias hechas de manera jocosa, ingeniosa e inteligente, sobre los altibajos de los gobiernos, no tienen porqué ser interpretados como manifestaciones de ánimo destructivo merecedoras de retaliación.  Y mucho menos han de ser objeto de reprimendas cuando su espectro abarca las actuaciones de los demás protagonistas del escenario público.

Las sociedades de arraigado espíritu democrático reconocen que el ejercicio de la crítica que resalta las contradicciones, ironías, sinsentidos y ambivalencias de los gobernantes, es una forma refinada de alerta que presta un servicio saludable ante las equivocaciones en la conducción de la sociedad. De ahí la popularidad que consiguen quienes dedican su esfuerzo al ejercicio de esa actividad, que se convierten algo así como en miembros de cada familia y son esperados, a cada episodio, con justificados entusiasmo y ansiedad.

La parodia ha sido una forma casi instintiva de comunicarse con al alma de los pueblos. Por ese camino con frecuencia se llega a lo esencial de los problemas públicos; se hacen las mejores radiografías del esqueleto de los sistemas políticos; se ponen en evidencia las curiosidades de esa obra humana por excelencia, llena por lo tanto de equivocaciones, como es la de gobernar.

Quienes cumplen la función de ejercer la crítica por cualquiera de las vías anteriores representan con frecuencia, mucho más que los jefes políticos, los guerreros o los portadores del pensamiento oficial, el ánimo y el ánima de los pueblos.

La reciente decisión del gobierno de Birmania de llevar a la Corte y hacer condenar a cuarenta y cinco años de prisión a un reconocido humorista por haber criticado la lentitud en las acciones de restablecimiento luego del tremendo ciclón Nargis, que casi destruye el país, es un acto desatinado que, a la larga, sólo se convertirá en nuevo motivo de burla hacia las ridiculeces de los regímenes dictatoriales.

Lo que se lee detrás de la condena del señor Zar Gan Ar no es otra cosa que una acción destinada a disuadir a los opositores del régimen, algunos de los cuales ya han sido condenados a penas hasta de sesenta y cinco años.

En el ánimo de los ciudadanos no había hecho tanta mella la detención de líderes de la oposición que desde agosto de 2007 han protagonizado diversas acciones de protesta. Todo entraba, dentro de la lógica de interpretación popular, dentro de lo normal, es decir que la andanada contra los opositores, con argumentos judiciales, era vista como algo apenas corriente en el clima de represión que vive el país.

La detención de Zar Gan Ar ha sido vista en una perspectiva diferente. Con él parecen haber acallado brutalmente al principal representante de esos sentimientos de risa que con frecuencia producen las extravagancias de los abusos del poder. Pero la historia enseña que, por algún lado, en cualquier momento, alguien saldrá a ejercer ese mismo oficio, que es el de Aristófanes, siempre latente en el alma de los pueblos, que con frecuencia son superiores a sus gobernantes y tienen la capacidad de reírse de sus desgracias, en ejercicio de uno de los más sanos actos de madurez.

edubaras@yahoo.com

  • Elespectador.com| Elespectador.com

4

Opiniones

Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.

El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones de COMUNICAN S.A. Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial,así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2012