Opinión |23 Nov 2008 - 6:19 pm
Cuarenta años de Colciencias
Por: Santiago Montenegro
EL INSTITUTO COLOMBIANO PARA EL Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, Francisco José de Caldas (Colciencias) está cumpliendo cuarenta años de fundado.
Fue otra creación de la administración de Carlos Lleras, consistente con ese espíritu reformista y visionario de uno de los mejores gobiernos que ha tenido Colombia. Lleras pensaba que Colombia debía dedicar importantes recursos para fomentar la investigación como política nacional, para promover investigadores, para establecer una infraestructura dirigida a la generación de pensamiento nuevo entre nosotros. Desde entonces, el recorrido de Colciencias ha sido arduo, lleno de dificultades, sin el flujo de recursos que ha requerido urgentemente Colombia para alcanzar unos niveles mínimos de inversión en ciencia, tecnología e innovación.
Precisamente, cuando celebra cuatro décadas de existencia, se discute en el Congreso un proyecto de ley con el fin de fortalecerla. Entre otros objetivos, el proyecto busca transformar a la entidad en un Departamento Administrativo, directamente dependiente de la Presidencia de la República. De aprobarse esta iniciativa, la entidad deberá convertirse en el organismo líder de estas políticas en la administración pública y consolidarlo como el rector del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) encargado de formular, orientar, dirigir, coordinar, ejecutar e implementar estas políticas en concordancia con los planes y programas de desarrollo. No tendría sentido transformar a la entidad en un departamento administrativo si no se la dota con los recursos presupuestales que le permitan alcanzar unos mínimos objetivos que requiere con urgencia el país. Así, el proyecto de ley contempla la creación de un fondo autónomo de fiducia mercantil que deberá ser alimentado con recursos fiscales. El proyecto también define que, de una vez por todas, se deberán incorporar la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTI) como ejes transversales de la política económica, ambiental y social del país. Consistente con este enfoque, de ahora en adelante, el Conpes deberá ser el escenario en el cual se decidan estos temas cruciales del desarrollo del país.
Quienes creemos en la importancia de la ciencia, tecnología y la innovación para el desarrollo esperamos que el Congreso apruebe este proyecto de ley. Además, porque creemos en la capacidad y competencia de la entidad para liderar estos temas. Su historia así lo demuestra. Con muy pocos recursos, la institución ha compensado dicha falencia con mucho trabajo, con la imaginación y el entusiasmo de sus directores, de sus funcionarios y de sus investigadores. Si se hiciera una evaluación de la productividad por cada peso invertido —como deben hacerse las cosas— estoy seguro que Colciencias quedaría en uno de los primeros lugares entre todas las instituciones públicas del país. Quizá por eso, la entidad no es muy conocida por el grueso público. Porque sus cuadros directivos siempre han sido alérgicos a los excesos mediáticos y verbales y porque no han tenido plata, como otras agencias, para pagar costosísimas separatas de autopromoción en los periódicos y revistas. Al fin y al cabo, el personal de Colciencias, casi sin excepción, ha estado constituido por personas muy serias y preparadas, la mayoría de las cuales ha venido de la academia y de los centros de investigación, muchos de ellos centros de excelencia del exterior. Su trabajo ha sido ciertamente ingrato, pero poco a poco, el país comienza a entender la importancia de la misión de Colciencias para el futuro de Colombia.
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